5 Junio

Travestis en peligro: La discriminación y el traslado a las zonas rojas

Por Alejandra Portatadino*

La discriminación se ve reflejada en las clases menos favorecidas, donde estos grupos humanos no tienen representación que preserve sus derechos en el mundo de la política y, ante esta situación se ven excluidas en la vida social. Este tipo de discriminación se ve a diario en el caso de las personas de diferentes identidades e identificación de género (Transexuales, travestis).

Las prácticas discriminatorias son actitudes de rechazo, ofensa, desprecio, exclusión y segregación que algunas personas tienen hacia otras y que son generadas por prejuicios. Por lo general los prejuicios provienen de creencias en una sociedad y perduran de generación en generación. Hay creencias de todo tipo: culturales, religiosas y sociales. Las causas que explican las actitudes discriminatorias se pueden encontrar en el miedo a aceptar las diferencias ya sean físicas, de sexo, étnicas, religiosas, políticas, ideológicas y culturales entre las personas. Las personas que discriminan a otras tienen temor a lo que es distinto pues lo consideran una amenaza.

Las actitudes discriminatorias traen como consecuencia la intolerancia frente a las diferencias y generan maltrato, violencia física y emocional hacia los demás y es lo que representa la violación a la dignidad humana y por consiguiente a los derechos humanos.

El derecho (sistema judicial) ha sido y es utilizado como elemento de control por parte de de los grupos predominantes, con objeto de mantener el status quo. La discriminación ha sido y es una de las principales fuentes de desigualdad, debido a que, como ciertos grupos están marginados de las decisiones, se les priva de los derechos fundamentales, como la salud, la seguridad social y la educación, entre otros.

Hoy en día observamos la condena social a la persona travesti, y a la persona transexual, se las acusa de incentivar el escándalo, y se las culpa de todos los males, cuando en realidad son las victimas, porque no interesa darles otras oportunidades, su situación va a perdurar si no hay leyes antidiscriminatorias fuertes y mientras exista un público consumidor de altos recursos que para su conveniencia particular mantiene en la marginalidad a ese grupo poblacional para poder hacer uso del mismo indiscrecionalmente, esta actividad diaria realizada a la intemperie, produce un deterioro físico bastante avanzado a causa de las condiciones infrahumanas de sus actividades.

La “invisibilización” de estas minorías se prduce ocultándolas en lugares apartados, trasladándolas como hacienda, y ubicándolas en ghetos, disfrazados de zonas rojas, prometiéndoles mayor seguridad, y otras excusas, las preguntas que surgen en el pensamiento critico son ¿Cuál es el verdadero motivo de ese traslado forzoso?, ¿realmente les importa su seguridad? ¿Qué diferencia hace la seguridad de un lado que de otro que incluso ambos se encuentran en el mismo parque?, ¿alguien les preguntó si quieren ir ahí?, tomando la premisa que son personas que su única fuente de ingresos es trabajar en las zonas rojas, creo que la Constitución Nacional es bien clara con la libertad de circulación por todo el territorio de la Republica Argentina y no aclara el motivo, y los códigos contravencionales son anticonstitucionales y violatorios de sus derechos.

El traslado a las zonas rojas, es un mecanismo de discriminación ampliamente utilizado en todo el mundo. Es un mecanismo íntimamente vinculado a los fenómenos de “desaparición” y al “homo sacer” (hombre sin derechos) del Imperio Romano y también recuerda la creación de Ghetos del régimen nazi.

 

* Miembro del Area Juridica de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) y Observadora de Derechos Humanos. 

(C) Articulo exclusivo de SentidoG.com