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El legado de Mapplethorpe en el MALBA

Por Ezequiel Alemián – (Clarín)

La muestra estará en mayo en el MALBA

Los críticos lo consideran el fotógrafo posmoderno por excelencia, el artista que cambió la fotografía de las últimas tres décadas. El público, en cambio, lo conoce más por las noticias de los escándalos que provocaban sus imágenes de erotismo homosexual explícito que por su obra. Su nombre: Robert Mapplethorpe. Murió a los 43 años, enfermo de sida. Este año, más de 100 obras de las diferentes etapas de su poderosa producción artística serán exhibidas por primera vez en Buenos Aires, en mayo, en el Malba, en una exposición histórica.

Se podrán ver fotos de sus series de flores, retratos de artistas y celebridades, desnudos de hombres, de mujeres, e imágenes de contenido homoerótico, en copias póstumas, polaroids vintage y varias piezas únicas, todas provenientes de la Fundación Mapplethorpe, de Nueva York, que el fotógrafo creó poco antes de su muerte.

Marcelo Pacheco, curador jefe del Malba, subraya con entusiasmo la importancia de la obra de Mapplethorpe: “Es un artista esencial, que volvió a poner el acento en la relación que hay entre la pornografía y el arte, exploró cuestiones como la sexualidad y también a la cultura negra. Y todo esto lo hizo desde el punto de vista del mundo gay y dentro del marco de la fotografía”.

Nacido en 1946, en Nueva York, de formación católica, entre las primeras influencias de Mapplethorpe, que estudió en el Pratt Institute, de Brooklyn, estuvieron el estadounidense Joseph Cornell y el francés Marcel Duchamp. Su primera muestra individual, de Polaroids, la hizo en 1973. Artistas, músicos, estrellas del porno, figuras de la alta sociedad e integrantes de grupos sadomasoquistas, la mayoría de ellos amigos o conocidos, fueron objeto de sus retratos. Colaboró con Patti Smith, con la que convivió durante largo tiempo, y también trabajó con la banda Television en las producciones gráficas y los diseños de sus discos. Además, hizo fotos sociales para la revista Interview, que fundara el que quizás haya sido un verdadero modelo artístico para Mapplethorpe: Andy Warhol, que de hecho también posó para él.

A comienzos de los 80, con una serie de fotos de la fisicoculturista Lady Lisa Lyon, el trabajo de Mapplethorpe alcanzó por primera vez proyección internacional. De esa época son sus naturalezas muertas con flores, los desnudos de hombres y mujeres, y muchos otros retratos de artistas y celebridades.

Se ha señalado muchas veces la predilección de Mapplethorpe por los temas de composición más bien clásicos, a los cuales aportaba un definido rigor compositivo y una extraordinaria definición técnica. Sin embargo, ese formalismo tan marcado, tan respetuoso de las reglas del diseño, abunda en contradicciones y en ironías, otro rasgo que lo señala como uno de los primeros exponentes de la estética posmoderna.

Cuando en 1986 le diagnosticaron el virus del sida, su ritmo de trabajo se tornó imparable, y sus imágenes se volvieron cada vez más desafiantes. Muchas de sus fotos de este último período son autorretratos. Exposiciones individuales en el Centro Georges Pompidou (París), el Institute of Contemporary Arts (Londres) y el Whitney Museum of American Art (Nueva York), entre otros, ya le habían brindado un indudable reconocimiento internacional antes de su muerte, en 1989. Actualmente, distintas muestras suyas se pueden ver en museos de Estados Unidos, Bélgica, Francia e Italia.

La muestra que se verá en el Malba durante el mes de mayo, armada especialmente para ser exhibida en Buenos Aires, tiene, para los curiosos del mundo del arte, un interés especial: está curada por Anne Tucker, fundadora de la colección de fotografía del Museo de Bellas Artes de Houston y “la curadora de fotos más importante de los Estados Unidos, la mujer que con su trabajo verdaderamente produjo el recambio en el ámbito de la fotografía en ese país”, señala Pacheco.

La cuestión homosexual y el arte contemporáneo

Mapplethorpe pulsó como ninguno el nervio de su época, en la cual la emancipación de los homosexuales había obtenido avances considerables sin que eso se tradujera en una estética propia. Varios críticos señalan que ya había habido fotógrafos importantes que trabajaron cuestiones homosexuales (Fred Holland Day, Thomas Eakins o George Platt Lynes), pero en el marco de una suerte de subcultura. Mapplethorpe amplió el círculo de recepción, lo incluyó en la corriente principal del arte contemporáneo.

Por eso, la importancia de Mapplethorpe va más allá del reconocimiento del erotismo gay. “La comprensión que hubo en los años 80, acerca de que la fotografía era mucho más que la reproducción técnica de una imagen, y el hecho de que por primera vez en la historia se la aceptara en los museos como otra forma de arte, en gran medida se debe a la repercusión del trabajo de Mapplethorpe”, señaló el crítico Hans Michael Koetzle. De hecho, una de las últimas obras de Mapplethorpe, pocos meses antes de su muerte, fue la creación de la Robert Mapplethorpe Foundation, armada con el objetivo explícito de impulsar el reconocimiento de la fotografía como disciplina artística y apoyar las exposiciones de fotografía en museos.

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