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“Nine”, un plato italiano con poco sabor

Por Esteban Rico – (SentidoG.com)

Un plato italiano con poco sabor

A los gays nos encantan los musicales. Las canciones, el brillo, el glamour, las coreografías, el drama, el romance, las divas, los bailarines musculosos. No tenemos demasiadas pretensiones a la hora de morfarnos una historia más cantada que contada, siempre y cuando todas estas mariconadas estén presentes.

Finalmente, el último mega-promocionado film del género ha llegado a las pantallas argentinas para que las loconas locales podamos disfrutarlo (o no) y defenestrarlo, cosa que nos encanta hacer.

“Nine” (con el innecesario y trashísimo subtítulo local “Una Vida de Pasión”) es la nueva película de Rob Marshall, el mismo de la excelente, celebrada y multi-premiada “Chicago”. Con semejante antecedente, el director tenía una gran responsabilidad en sus manos. Para esto, tomó el musical de Broadway escrito por Arthur Kopit y Maury Yeston de los años 80, basado en la película “8 ½” de Federico Fellini y queremos creer que hizo lo mejor que pudo. El resultado final es una cosa medio malefatta pero con algunos elementos que hacen que el plato sea relativamente disfrutable.

Comencemos por el hecho de que la gente del casting hizo una misculanza de nacionalidades que mamita querida. El protagonista Daniel Day-Lewis, que personifica al contrariado director de cine italiano Guido Contini, es inglés. Sus co-equipers femeninas son oriundas de todos los rincones del mundo: su esposa Luisa es interpretada por la francesa Marion Cotillard (la ganadora del Oscar por “La vie en rose”); su amante Carla es nada más y nada menos que la galleguita Penélope Cruz; su actriz fetiche Claudia está personificada por la australiana Nicole Kidman y Judi Dench, en la piel de su vestuarista/confidente Lilli, también es inglesa aunque en la película hace de… ¡francesa! ¡HORROR! A todas ellas le sumamos a la norteamericana Stacy Ferguson (más conocida como Fergie, la cantante de los Black Eyed Peas) y tenemos un pucherete con un gusto medio rancio. Por suerte, para salvar las papas, tenemos a esa eterna Diosa del Olimpo que es Sophia Loren, encarnando a (el espíritu de) la madre del cineasta.

La historia se centra en la crisis existencial de Contini, quien sufre una suerte de writer’s block al verse incapaz de escribir el guión de su inminente película número nueve (de aquí el nombre del film) ambiciosamente titulada “Italia”. A todo esto, se le suman los dramones con sus mujeres (las vivas y las muertas) que lo atosigan por los cuatro costados. Las canciones van y vienen en el medio de los diálogos como si fueran musicales de Susana con un poquito más de producción (y mejores cantantes, de más está decirlo). Algunos de los cuadros son muy buenos (el de la periodista de “Vogue” interpretada por Kate Hudson es el que más posibilidades tiene de ser replicado por miles de transformistas de todo el mundo) y otros son un poco más sosos. En mi opinión, a la película le falta cohesión y algunos personajes quedan un poco desdibujados. Tal es el caso del de Nicole Kidman, al cual se lo menciona durante todo el film pero cuya aparición y aporte a la trama es mínimo y un tanto confuso.

A fin de cuentas, “Nine” es una película que se deja ver. No está a la altura de clásicos modernos como “Chicago” o “Moulin Rouge” y mucho menos de obras maestras como “All That Jazz” o “Cabaret”, pero sirve para saciar la sed de los adoradores de ese género tan particular que es el musical.

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