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Senado argentino comenzó a tratar el matrimonio gay

Buenos Aires – (Pagina 12)

Pepe Cibrian Campoy fue el primer expositor del debate

“Somos y existimos, nos cansamos de estar a la izquierda del cero”, dijo la dirigente LGBT Claudia Castrosín Verdú entre sollozos. La puntana Liliana Teresita Negre de Alonso, anfitriona del encuentro, le alcanzaba un paquetito de pañuelos de papel que acababa de sacar de su cartera. En la sala del Senado donde transcurría la primera de las reuniones públicas para escuchar argumentos en torno de la modificación del matrimonio civil, reinó un silencio súbito, que antes sólo había logrado el cierre fervoroso que Pepe Cibrián Campoy dio a sus minutos (ver aparte). Habían pasado ya tres de las ocho intervenciones pautadas, ante un público conformado por senadoras y senadores de la Comisión de Legislación General (cuyo dictamen habilitará el tratamiento en recinto) y de otras, pero también por diputadas y diputados, militantes de la Federación Argentina LGBT, representantes de la Comunidad Homosexual Argentina y sectores confesionales. Ya entrada la noche, y al cabo de poco menos de tres horas de exposiciones favorables al proyecto (matizadas por intervenciones de senadoras y senadores que pusieron algunos nuevos argumentos sobre la mesa), Negre de Alonso indicó que la jornada había terminado, y que la tarea de escuchar argumentos sobre la ampliación del matrimonio civil continuará el jueves.

Al momento del discurso de Castrosín Verdú, habían pasado ya las reflexiones enérgicas de Pepe Cibrián Campoy, los argumentos en favor del estado de derecho laico de la presidenta de la Federación Argentina LGBT, María Rachid, la insistencia del secretario general de la misma organización, Esteba Paulón, en los alcances federales del debate. Faltaban aún las palabras conciliadoras y en primera persona del presidente de la Asociación Civil Vox, Guillermo Lovagnini; la reivindicación del matrimonio y la familia como sueño y realidad que Alex Freyre hizo en nombre de la Fundación Buenos Aires Sida, la argumentación inclusiva y netamente política del presidente del Area de Estudios Queer de la UBA, Flavio Rapisardi, y el señalamiento de los puntos de contacto entre el debate actual y el que precedió transformaciones como el derecho al voto para las mujeres, a cargo de la investigadora Mabel Bianco. Había transcurrido, también, un momento curioso y no anunciado en el orden del día: antes de toda exposición, la diputada provincial chaqueña Clelia Avila entregó un documento, que Negre prometió “circularizar a todos los senadores y las senadoras”, en el que pide la realización de una consulta popular sobre la ampliación del matrimonio. (El viaje de la legisladora, de promocionada cercanía con el arzobispo Fabriciano Sigampa, provocó un revuelo en Chaco, donde sus pares criticaron que se arrogara “la representación de un sector mayoritario de la población” y destacaron que Avila “no cuenta con la autorización del cuerpo legislativo para representarlo”; en el mismo sentido fueron las palabras de la senadora nacional por el Chaco Elena Corregido, quien procuró aclarar que Avila no se presentaba en representación provincial sino sectorial). Chaco es, casualmente, una de las provincias elegidas para algunas de las audiencias públicas sobre el proyecto de modificación del Código Civil.

Las intervenciones de ayer oscilaron entre la argumentación desde el terreno de los derechos y la aplicación práctica, cotidiana y en primera persona de lo que la falta de esos derechos puede significar. Mientras que Pepe Cibrián, además de referir su historia personal, contó que quien durante años fuera pareja de Eduardo Bergara Leumann no pudo estar con él en sus últimos momentos ni tener garantizados sus bienes en común, Rachid insistió en que no está en el espíritu de la Falgbt admitir “institutos jurídicos de segunda” basados en la idea de que “se debe legislar diferente lo que es diferente”. “Me enamoré de una mujer, convivo con ella, quiero cuidarla y que me cuide, crecer y ayudarla a crecer. Quiero compartir con ella alegrías y tristezas, y entregarles mucho amor a los niños y niñas que serán nuestros hijos e hijas. (…) Les pregunto entonces, sinceramente, ¿es tan diferente?”, retrucó, en la reunión durante la cual, desde que el proyecto ingresó al Congreso, con más insistencia se habló sobre maternidades y paternidades en familias no heterosexuales.

“Hay familias, lo único que viene a modificar la ley es el reconocimiento jurídico” que les da el Estado, insistió Rachid poco después. Unos minutos más tarde, la senadora rionegrina María José Bongiorno, sus pares de Salta, Sonia Escudero, San Juan, Marina Riofrío, y Tucumán, Sergio Mansilla, manifestaron su molestia porque Rachid opinó que la adscripción de alguna senadora al Opus Dei no significaba que la feligresía argentina se opusiera a la ampliación del matrimonio civil. “No quiero que se nos juzgue porque votamos a favor o en contra”, llegó a quejarse Mansilla, mientras que Escudero y Riofrío afirmaron que el proyecto en cuestión “es agenda de la Ciudad de Buenos Aires, posiblemente no de las provincias”. La fueguina María Rosa Díaz se apresuró a dudar de la limitación geográfica, “porque se trata del reconocimiento, o no, de derechos de personas que viven en todo el país”.

Se deslizó “una trampa en el debate”, advirtió Esteban Paulón, antes de insistir en que la ley actual ya permite la adopción de niñas y niños por parte de gays y lesbianas (“hay miles” de esas familias ya), y que nada, más allá de la legalización de las parejas, dice al respecto el proyecto en debate. “Sería inconstitucional que la orientación de género” impidiera maternidades y paternidades, agregó.

La emoción de Pepe Cibrián

“¿Piensan que porque eso suceda (la adopción por parte de parejas gays y lésbicas), Santiago y yo, y millones de personas como somos nosotros, vamos a violarlos, vamos a pervertirlos? Soy hijo de un matrimonio heterosexual, tengo una hermana heterosexual y soy homosexual. Mamá no me vistió de muñeca ni como soldado, simplemente me dio la opción de ser. Y cuando yo a mi padre a los 18 años le dije que tenía un conflicto sexual, mi padre me dijo ‘Pepe, se es hombre en la vida, no en la cama’.” Eso dijo Pepe Cibrián Campoy al cerrar una intervención emocionada, en primera persona y a lo largo de la cual contó, también, que tuvo la oportunidad de adoptar un niño pero resignó su paternidad porque la ley no le garantizaba que, en caso de que él o su pareja muriera, la criatura siguiera teniendo su hogar y la tutela del padre sobreviviente. Luego, se refirió a Federico García Lorca, “asesinado (…) por homosexual, por marica”, introducción tras la cual leyó (e interpretó) un texto con que lo homenajeó, y a lo largo del cual pronunció “marica”, en singular y plural, 45 veces.

Cómo sigue el debate

La continuación de la cita de ayer será mañana, en el mismo salón del Senado pero por la mañana. Convocada a las 9.45, la comisión se dispondrá a escuchar otra serie de intervenciones, aunque de voces más variopintas que ayer. Expondrá, en primer lugar, el coordinador del Frente Nacional y Popular de la Diversidad Sexual, Mariano Rapetti; tras el cual será el turno del conductor Rolando Hanglin. Luego, se espera una seguidilla de argumentaciones jurídicas, dado que las seis intervenciones siguientes serán pronunciadas por personas a cargo de decanatos de facultades de Derecho: Roberto Saba por la Universidad de Palermo, Mónica Pinto por la UBA, Martín Bohmer por la Universidad Torcuato Di Tella, Juan Cianciardo por la Universidad Austral, Gabriel Lomodio por la Universidad Católica Argentina y Hernán Mathieu por la Universidad Católica de La Plata.

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