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¿Qué hacemos con la monogamia?

Por Leandro Fogliatti – (SentidoG.com)

Los gays y la monogamia

Los detractores del “asimilacionismo” suelen advertirnos que no todos los ritos, costumbres e incluso instituciones de la cultura hétero son funcionales a la vida gay. Entre estas prácticas cuestionadas, la monogamia ha ocupado desde siempre un lugar destacado. Ahora que cada vez más países están trabajando para incluir en sus legislaciones el matrimonio igualitario (y monógamo), ¿cuán saludable será la monogamia para las parejas del mismo sexo?

Una primera respuesta puede obtenerse del reciente estudio realizado por la Universidad de San Francisco, cuyas principales conclusiones han sido difundidas por el New York Times. Resulta que los investigadores han seguido a 556 parejas del mismo sexo (tanto de hombres como de mujeres) durante tres años. Los resultados revelan que el 50% de los encuestados mantuvo encuentros sexuales fuera de sus relaciones estables, pero con el conocimiento y la aprobación de sus parejas.

Algunos gays y lesbianas que participaron del estudio afirmaron que, como resultado de sus relaciones abiertas, su vida de pareja se volvió más honesta y por lo tanto se fortaleció. Y aunque para muchos esto puede sonar contradictorio, algunos expertos sostienen que este tipo de relaciones representan una evolución en el matrimonio, que podría incluso señalar el camino para la supervivencia de esta institución.

La primera clave para sostener una relación de pareja abierta es, lógicamente, el consentimiento. “Para la gente hétero estaríamos hablando de engaño”, afirma Colleen Hoff, investigador principal del estudio de la Universidad de San Francisco, “sin embargo para la gente gay, que se permite acordar este tipo de relaciones, no existen tales connotaciones negativas”.

Ahora bien, nótese que los resultados de este estudio aluden a relaciones fuera de la pareja, consensuadas pero no participativas. Es decir, los miembros de la pareja en cuestión no tienen sexo “juntos” con un tercero (en la misma cama). La segunda clave de una relación abierta, parece ser entonces “no a los tríos” (al menos los tríos que incluyan a la pareja original).

Karl Richards, columnista de Gay.com, aportó al respecto su experiencia con una relación anterior: “con mi novio acordamos que podíamos jugar con los demás, pero teníamos que estar juntos cuando sucediera. Sin embargo, la única vez que lo intentamos no me sentí cómodo. Odié la situación y me volví muy celoso a partir de ese momento”. La columna de Richards se complementó con una votación de los lectores del sitio, según la cual el 70% entiende a la monogamia como el único camino para una pareja estable.

Como puede apreciarse, la monogamia todavía tiene su hinchada, aún también entre los gays, y no nos queda muy en claro si es posible establecer una cultura de pareja homosexual diferente a la de los heterosexuales, o si los heterosexuales también quisieran construir relaciones más abiertas, pero todavía no se animan. Lo que sí podríamos afirmar es que en ciertos lugares, como San Francisco, las parejas gays suelen acordar una relación abierta, con mayor frecuencia que las parejas hétero.

¿Estarán indicando estos estudios una evolución en las relaciones en general, como sostienen algunos especialistas? ¿Son las relaciones abiertas las más adecuadas para la estabilidad de una pareja gay? ¿Cuál es tu opinión?

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