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Lennon y su otra historia de amor

Por Facundo R. Soto – (SentidoG.com)

El 8 de diciembre se cumplen treinta años del asesinato de John Lennon, y este año festejaría su 70 cumpleaños.

Lennon y Epstein

John Lennon en su etapa post adolescente se comprometió con los acontecimientos sociales. No identificarse como gay, y luchar por los derechos lésbicos y gays le da, quizás, más crédito a su lucha: hecha de caminos eclécticos. Intentó cambiar el mundo, que  imaginaba sin fronteras, y todo parecía preocuparle: hizo la encamada con Yoko a favor de la paz, la protesta por la detención de John Sinclair al haber sido condenado por tenencia de dos porros, y defendió los derechos de la mujer, entre tantos actos que convirtieron al músico de canciones pop en un político defensor de la paz y de los derechos cívicos, mientras era perseguido por el FBI.

En el ’73, cuando Yoko percibió que John deseaba a May Pang, su asistente, les arregló unas vacaciones para que realizaran sus fantasías sexuales, aunque lo llamaba por teléfono cada día para asegurarse de que estuviese todo ok. John y May en Los Angeles iban a discos y cabarets gays.

May, en su libro “Adorable John” cuenta: “A John  no le molestaba el ambiente gay, más bien le interesaba. Sentía curiosidad por la sexualidad de la gente, y le gustaba comentar con quiénes se acostaban los demás. John no formuló juicios acerca de la homosexualidad, simplemente sentía curiosidad acerca de quién era o no marica. Sabía que su aparición en el club gay levantaría rumores acerca de su propia sexualidad, y eso lo hacía reír. Corrían chismes sobre su persona y su representante Braian Epstein, pero él nunca lo desmintió, cambiaba de tema, o se reía como asintiéndolo. Le agradaba el hecho de que la gente se excitase al tener sospecha de su sexualidad. Entonces le pregunté ¿Cómo alguien podrá creer que seas gay, si te gustan tanto las mujeres?, y él volvió a responderme con una risita misteriosa…”

Después de un año y medio de romance, Yoko decidió que era hora de que John volviera a sus brazos y a su coño (“Open your box” cantaba, aunque censurada para las radios). Lennon se había transformado en un militante político que influenciaba a la gente joven, manifestándose activamente en contra de la guerra de Vietnam, a favor del consumo de drogas, y de la libertad sexual, entre otras cosas.  En la letra de “Real Love” (Amor real) dice: “el amor es libre”, mostrando claramente su posición al respecto. Hay una foto de John tocándole la pija a Andy Warhol, mientras Andy se la toca a él, y con la otra le acaricia la vagina a Yoko.  Otra, donde John aparece bailando un tango con una travesti. Lennon seguía mandando sus mensajes. Elvis Presley dijo que Los Beatles eran una amenaza para Norteamérica.

En esa época John y Yoko habían empapelado New York con carteles que decían: “War is over if you want it” (La guerra termina, si vos queres). Participaban en todas las marchas de estudiantes que podían. John andaba con un megáfono blanco respaldando al IRA y al proletariado. El presidente Nixon se enojó con John, y se negó a renovarle la residencia para permanecer en el país. La negativa fue más allá del porro con el que lo encontraron y lo detuvieron, junto a Yoko: fue obligado a dejar los Estados Unidos. John, en esa época, no podía componer. Se la pasaba saliendo con Elton John. Iban a bailar  casi todas las noches a la disco Studio 54. Se los veía borrachos y abrazados en los bares y calles por donde andaban.

En un concierto donde John tocó de invitado, Elton se vistió con un pantalón de lentejuelas pegado al cuerpo, que le marcaba el bulto y el culo, lucía el pecho peludo de manera provocativa. John se sentía cómodo con él, al igual que con Bowie, con quien compuso Fame y también tuvo una relación de confidentes. La sexualidad siempre fue misteriosa para John, y de práctica desenfrenada (sobre todo en la primera época de Los Beatles).

Antes del punk, los Beatles eran re punks

En los conciertos de Hamburgo, durante el ’59, mucho antes de que Los Beatles grabaran el primer simple, tocaban en la zona de los prostíbulos, en escenarios pequeños con bailarinas desnudas y números de sexo en vivo. Los clientes habituales,  cuenta Peter Brown en “Una biografía confidencial”, eran gangsters, traficantes de drogas con armas, y travestis. Una noche  actuaron desde las 7 hasta las 2 de la mañana junto a mujeres en bolas que luchaban en el barro. Se daban con anfetaminas Prellys, que les electrificaba el sistema nervioso. Otra noche John provocó al público diciéndoles “nazis de mierda”. En un show posterior apareció desnudo y drogado, con la taza del inodoro colgándole del cuello.

Esa misma madrugada, cuando salió al balcón de la pensión donde se hospedaban, vio a dos monjas que pasaban por la calle, entonces sacó la chota y las meó. El desenfreno sexual era a cualquier hora del día y de la noche, y en todas sus formas, dice Brown. Los cuatro integrantes de la banda se agarraron enfermedades venéreas. Solían ir al club de strip- tease “Nuevo Cabaret”, para ver a Allan Williams, su dueño, al que apodaron el “Doctorcito Sífilis”, porque le encomendaron su tratamiento. Pedían permiso para pasar al cuartito de atrás y el Dr. les hacía un examen “de onda”. Les buscaba hinchazones en la ingle, derrames en la punta de la pija, y les preguntaba si tenían dolor para orinar. Recibían una inyección de penicilina y al rato se ponían otra vez a tomar cerveza y a coger como locos con las putas de la zona.

¿Quién fue Braian Epstein?

En ésa época, en Liverpool no había ningún bar gay, ni existía para los hombres modos de vincularse con otros hombres que no fuesen encuentros paranoicos y difíciles. Brian, un chico judío de la época, se las arreglaba como podía para su satisfacción inmediata.

Una noche, con su auto cremita, el pelo recién cortado y el traje nuevo, fue hasta la estación de servicio de West Derby, en Liverpool. Apagó el motor y esperó nervioso, con los dedos golpeando el volante. Cuando vio a un trabajador  portuario que entraba al baño, lo siguió y lo intimidó en el mingitorio. Después de dejársela chupar por Braian, el hombre lo cagó a trompadas, hasta dejarlo inconsciente en el piso. Le robó la billetera y el reloj.  Después sonó el teléfono y vino la extorsión. Su refugio fue la música. Comenzó a trabajar en un local de venta de discos. Pero seguía teniendo pocos amigos y una vida lúgubre.

Braian quedó impresionado por la actitud escénica de Johnn, una noche en el Cavern Club; según cuenta en su autobiografía “A Cellarful of Noise” (Una bodega de ruido). Lo vio tocando la guitarra con las piernas abiertas, acercándose a la boca de Paul McCartney para cantar en el mismo micrófono y eso lo enamoró. También lo sedujo la viril camaradería del grupo. Braian detectó el potencial de Los Beatles y a él se le atribuye su descubrimiento. Poco tiempo después, de aquel inolvidable show, se convirtió en el manager de la banda.

Otra historia de amor

Braian creía esconder el secreto de ser gay, aunque todos lo sabían. Llevaba una doble vida. Cuando no era un hombre de negocios, era una loca. Pero a Los Beatles eso no les importaba. John estaba al tanto de lo que su representante sentía por él. Recientemente casado con Cynthia, y padre de Julian, estaba hastiado de la relación que mantenían.

Aceptó viajar por diez días a España con Braian, quien se hizo cargo de los gastos. El viaje profundizó el vínculo. Visitaban clubes nocturnos y frecuentaban bares donde John, curioso, le hacía preguntas deseando saber siempre un poquito más. En una entrevista el cantante confesó: “Solíamos sentarnos en algún café a mirar los chicos que pasaban. Yo le preguntaba si le gustaba éste o el otro”. Y justificó su complicidad con Braian al declarar: “Yo disfrutaba de la experiencia, pero observando la escena desde afuera, como la pensaría un escritor”.  El cortejo terminó una noche en la que después de emborracharse fueron al hotel, y Braian le dijo todo lo que sentía.

En el libro “Lennon in América”, de Geoffrey Guiliano aparece el final de esta historia: “Braian y John se desnudaron en silencio. Braian, con el consentimiento de su amigo se acostó en su cama… el joven representante tenía miedo. John estaba ahí, tentador y quieto.  Finalmente Braian hizo realidad sus fantasías y pensó que después de eso encontraría paz y consuelo. Pero al día siguiente se despertó tan vacío como antes”. John le declaró a Larry Kane en “Lennon Revealed” que la relación de ellos fue de amor, pero sin pasar a los hechos. Después de un show de Los Beatles, en San Diego, Larry le preguntó a Braian por la verdad de lo que había sucedido en España: “Amo a John, pero no pasó nada. Fue imposible lograrlo”.

Sin embargo, Davies Hunter en su libro “The Beatles, football and me” dijo que John, unos días antes de morir, le confesó que en las vacaciones en Barcelona, Epstein y él tuvieron un único encuentro sexual. Que a pesar de esa experiencia se consideraba hétero y que era partidario de “probar todo, aunque sea una vez en la vida”. En el año ’91 se estrenó la película “The Hours And Times”, dirigida por Christopher Munich, en la que se hipotetiza, en base a hechos reales, pero con tintes de ficción, lo que hubiese pasado entre Braian y John si la experiencia sexual se hubiera concretado.

Ante la pregunta de un periodista sobre lo que hubiera pensado John respecto de las nuevas conquistas de la comunidad GLTBI, Yoko Ono, una de las personas que más lo conocieron, respondió: “Creo que estaría totalmente a favor. Se enojaría, los dos éramos de estar enojados por las injusticias, y se preguntaría  ‘¿Cuál es el problema, man?’”.  El biógrafo Philip Norman, autor de “Shout!” (¡Gritar!), escribió que John fantaseaba con dormir con Paul. McCartney declaró: “John nunca intentó nada, dormí con él un millón de veces. Lo he visto en estado de ebriedad, de gira, rugiendo, fuera de sí. Estuvimos borrachos y totalmente locos, un montón de veces, y nunca intentó nada conmigo. Siempre andaba detrás de las chicas”.

En otra oportunidad,  Paul no negó haber tenido sexo al mismo tiempo que John con una groupie, detrás del escenario de un club donde acababan de tocar. Cuando Braian murió en 1967, a los 32 años por una sobredosis de Seconal, el grupo  se quedó sin su quinto Beatle. Su desaparición fue el detonante para que la banda iniciara el camino hacia la separación. Los negocios de la banda se desmoronaron.  John reveló a la revista Rolling Stone: “Cuando Brian murió, supe que ahí se acababa todo”.

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