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Muchas gracias por todo, Mr. Jobs

Por Damián Kantor – (Clarin)

Steve Jobs

Acaba de dejar el timón de Apple por problemas de salud. Los analistas estiman que el creador del iPod, el iPhone y el iPad vale más de US$20.000millones. Y toda la industria tecnológica lo respeta por su capacidad para marcar tendencias.

Antes de fundar Apple y tras explorar el budismo y los fundamentos del Hare Krishna, el joven Steve Jobs reunió el dinero suficiente para pasar un mes en la India a observar las enseñanzas de Neem Karolie Baba, su gurú preferido. A su regreso y un tanto decepcionado, dijo: “Por primera vez empecé a pensar que Thomas Edison hizo mucho más para mejorar al mundo que Karl Marx y Neem Karolie Baba juntos”.

Ese estilo irreverente forma parte de su ADN, algo que no se le puede reprochar ya que Jobs, con el tiempo, demostró su enorme talento para marcar tendencias no sólo en la empresa que creó junto a su amigo Steve Wozniak, sino en toda la industria de la alta tecnología. A punto de cumplir los 55 años, Jobs acaba de pedir nuevamente licencia médica, por lo cual dejará de conducir Apple “en el día a día”. Y el Silicon Valley se estremeció.

La salud de Jobs es una cuestión de Estado para Wall Street: las acciones de Apple cayeron apenas se conoció la noticia, a pesar de que la empresa difundía que en el último trimestre de 2010 obtuvo ganancias por US$5.260 millones, un 77,5% más que el año anterior. En esos tres meses se colocaron 4,13 millones de Mac, 16,24 millones de iPhones, 7,33 millones de iPads y 19,5 millones de iPods. El listado no es casual: son todos productos surgidos de la imaginación de Jobs en la última década y que revolucionaron el mercado.

Jobs es eso: un creador de objetos aspiracionales, íconos de deseo que toda la industria intenta imitar. El último ejemplo es el iPad, una tableta PC que causó conmoción.

Meses después del lanzamiento, casi todas las marcas lanzaron dispositivos similares, continuando el sendero iniciado por Apple. Hoy es la categoría estrella de la tecnología. Según Gartner, en 2010 se vendieron en total 54 millones de tabletas. No es un mal debut.

Con Jobs en el timón, Apple tiene un valor para el mercado; sin él, vale mucho menos. La pregunta no es ociosa teniendo en cuenta su reciente salida por problemas de salud. ¿Cuánto menos? En 2007, un grupo de analistas de la Bolsa estimaron que las acciones de Apple podrían caer un 25% si Jobs se tuviera que ir y la cuenta, en aquel entonces, dio alrededor de US$20.000 millones. Hoy la cifra sería mucho mayor. Ni Bill Gates con Microsoft, nada menos, logró lo que Jobs con Apple. Muchos líderes de empresas rivales se inclinan ante sus talentos.

Hace no mucho tiempo, el excéntrico multimillonario dueño de Oracle, Larry Ellison, intentó trazar su perfil de esta forma: “Tiene la mente de un ingeniero y el corazón de un artista”. Ellison, claro, es amigo de Jobs. Otros, resaltan su carácter despótico y difícil para trabajar con él. Un ex empleado de Apple, que abandonó la empresa en 1981, sostuvo que si bien tenía grandes ideas, en la vida cotidiana era un gerente espantoso: que no sabía escuchar, que no cumplía sus promesas, que establecía objetivos muy optimistas y que si no se cumplían, culpaba a sus empleados.

Hace poco, el Financial Times logró entrevistar a Wozniak y le preguntó sobre el carácter de su amigo: “Steve puede irritar a la gente y puede resultar odioso. Es capaz de entrar a una reunión y decirle a la gente simplemente que olviden del proyecto, que todo es una basura. También puede decirles que son todos idiotas”.

Los problemas de salud lo persiguen desde hace algún tiempo. En 2004 le detectaron un cáncer de páncreas, le trasplantaron el hígado y en 2009 y el año pasado se vio obligado, como ahora, a pedir licencia médica. Y volvió.

No vamos a reproducir las especulaciones sobre su actual estado, pero sí una frase brillante que pronunció en 2005, en Stanford, que ilustra pensamiento y de estricta actualidad: “Si vives todos los días como si fuese el último, algún día tendrás razón”. Usó la ironía, claro, para destacar lo que es importante de lo que es superfluo.

La historia de la tecnología, la que se escriba dentro de mucho, le reservará con seguridad varios capítulos a Jobs. Nacido en el Silicon Valley, de padres adoptivos, fanático de Bob Dylan y de aspecto extravagante, Jobs reúne dos talentos muy raros de encontrar en una persona: es un genio creador y maneja con extrema habilidad todos los trucos del marketing.

En el garage de su padre y junto a Wozniak, crearon en 1976 la Apple I, la primera computadora personal. Más tarde vendrían la Apple II y la III; la Lisa (el primer fracaso comercial de la firma radicada en Cupertino); y la célebre Macintosh, que lanzó al mercado con un comercial producido nada menos que por Ridley Scott.

Despedido de la empresa que fundó en 1985, no se toma descanso y crea NeXT, que Apple compra en 1996. Es así como retorna a Apple y un año después vuelve a dirigirla. En el medio, adquirió Pixar, la primera en crear películas de animación computada. El resto es historia conocida. Por todo esto, en el Valle del Silicio rezan por su pronto regreso.

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