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El escándalo antisemita de Galliano

Paris – (Reuters)

El diseñador gay John Galliano llevó su talento, visión y un toque escandaloso a Dior cuando se unió a la marca parisina hace más de una década, manteniéndola en lo más alto mientras otras grandes casas de moda se quedaban atrás.

John Galliano

Pero el escándalo ocurrido fuera de la pasarela fue el que finalmente destruyó su carrera. Dior despidió a Galliano como director creativo el martes, citando supuestos comentarios antisemitas que hizo estando borracho en un bar cerca de su casa en París. Curiosamente, la firma vistió por encargo a muchas de las mujeres de los oficiales nazis durante el III Reich. Tampoco ha gustado demasiado el comentario a muchas de las celebrities que hasta hace poco vestían sus diseños sobre alfombras rojas de medio mundo, como la judía Natalie Portman. ¿Se acaba aquí uno de los cuentos de hadas del diseño contemporáneo?

“I love Hitler”, dice el gurú de la moda, visiblemente alcoholizado en un vídeo en el que le espeta a una cliente del bar: “La gente como tú estaría muerta. Vuestras madres, vuestros antepasados estarían todos jodidamente gaseados”.

Ayer, Galliano pidió disculpas: «El antisemitismo y el racismo no tienen lugar en nuestra sociedad. Perdón sin reservas por mi conducta si he ofendido a alguien». Pero parece difícil que en un mundo de apariencias como el de la moda su imagen vuelva a ser la de antes.

La abrupta partida del diseñador británico de Dior, tres días antes de que presentara su colección femenina de otoño-invierno, supuso el fin de una de las colaboraciones más exitosas y duraderas en el mundo de la alta costura.

No estaba claro si su desfile para Dior seguiría adelante el viernes ya que el diseñador estrella, que niega las acusaciones, espera el resultado de una investigación policial que comenzó la semana pasada.

Pero la saga ya ha empañado una de las carreras de diseño más llamativas de las últimas décadas.

Antes de Dior, Galliano ya se había hecho un nombre con su estilo extravagante, vistiendo a estrellas como Kylie Minogue y Madonna.

A fines de la década de 1990, cortó sus rastas para una entrevista de trabajo con Dior, y en los años siguientes consolidó su reputación como unos de los diseñadores vivos más influyentes junto a Karl Lagerfeld, Tom Ford y Jean-Paul Gaultier.

Sus colecciones para Dior fueron viajes escandalosos inspirados a menudo en la historia, interpretando siglos de tendencias de moda en un solo desfile y llevando a la marca una nueva popularidad entre los “fashionistas” de Latinoamérica y el Lejano Oriente.   Continuación…

Nacido en 1960 en Gibraltar, Galliano se trasladó a los seis años a Londres, donde luego asistió a la Escuela de Arte y Diseño St. Martin, graduándose con honores. Su primer desfile, “Les Incroyables”, se inspiró en la Revolución Francesa.

Un británico toma Paris

Con su gusto por el impacto visual, Galliano pronto fue elogiado por críticos, llevándose el premio de Diseñador Británico del Año en cuatro ocasiones entre 1987 y 1997, la última de las cuales la compartió con el fallecido Alexander McQueen.

Obsesionado con el teatro y las celebridades, Galliano diseñó el vestuario de Madonna en la película “Evita” (1996) y fue citado como modelo del gurú ficticio de la moda en la comedia “Zoolander”.

A inicios de la década de 1990 se trasladó a París, donde se ganó el respaldo de los gurús de la moda y figuras de la alta sociedad, que le dieron tanto la visibilidad como el respaldo financiero para competir en el mismo nivel de algunos de los nombres más conocidos de la industria.

Su primer desfile con su propio nombre, que se dice que preparó en dos semanas, le dio un nombre en la capital de la moda y lo convirtió en el primer diseñador británico de Givenchy en 1995.

Dos años más tarde, se cambió a Dior.

Aunque presidió un muy exitoso período en Dior, expertos en la industria dicen que su agitada vida personal comenzó a empañar su imagen pública tras el suicidio de uno de sus más cercanos asesores hace dos años.

Reportes de medios de un comportamiento caprichoso fueron en aumento hasta su supuesta salida de tono del jueves pasado y la circulación online el lunes de un video que parece mostrarle gritando insultos antisemitas en un bar.

La controversia cambió su imagen de la noche a la mañana de diseñador estrella a bebedor problemático y solitario, y desató una serie de condenas. La actriz ganadora de un Oscar Natalie Portman, con un contrato para promocionar un perfume Dior, dijo en un comunicado que no quería tener nada que ver con él.

Sus amigos del mundo de la moda fueron menos duros.

“¿Qué te ocurrió el jueves por la noche en este agradable café parisino, La Perle, peleando con esta pareja?”, preguntó Olivier Zahm, editor de la revista de moda online Purple Diary, en una carta titulada “John, Te Quiero”.

“Se que no eres para nada racista, sin importar lo que les dijiste, borracho o no”, agregó.

Amor a Hitler

Ahora, dicen quienes le conocen, se enfrenta a otro problema, quizás más importante que las consecuencias laborales de su «Amo a Hitler»: su supuesta dependencia del alcohol, que podría llevarle a una clínica de desintoxicación. No es John Galliano el primer diseñador en asomarse a abismos. Otros modistos gays, como Marc Jacobs y Calvin Klein han admitido sus problemas con diversas sustancias, supuestamente superados; las biografías de Yves Laurent siempre hacen referencia a «una lucha contra sus propios demonios» –fue internado en un psiquiátrico donde se aplicaban frecuentemente electroshocks– y Alexander McQueen –sucesor de Galliano en la firma Givenchy– se suicidó al serle imposible superar una larguísima depresión.

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