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Darío Bonomo, el joven manos de tijeras

Por Gabriel Rugiero – (Revista Imperio 92)

Representante de una nueva camada de diseñadores de ropa, el artista pampeano habla de lo difícil que le resulta abrirse camino en Buenos Aires y analiza el fenómeno de la moda made in Argentina.

Darío Bonomo: “¡Nada más erótico que una bombacha de gaucho, que con las pinzas te marca las redondeses del culo!”

 

Darío Bonomo es estudiante de la UBA en la carrera de diseño de indumentaria. Recuerda que comenzó en esto haciéndole los vestidos a las muñecas de su hermana; así descubrió su vocación. Siguió diseñando su propia ropa, y más tarde se amplió a su círculo de allegados en su La Pampa natal. Lo original de las propuestas le hizo ganar, con mucho esfuerzo, un espacio de reconocimiento en su propia tierra.

Oriundo del mismo pueblo que Carolina “Pampita” Ardohain, Bonomo desembarcó en la Capital hace unos años con el deseo de crecer profesionalmente.

-¿Te resultó difícil abrirte un camino en Buenos Aires?
-Venirme de La Pampa fue difícil y diferente. Difícil, porque yo vengo de un lugar culturalmente distinto, y adaptarme me costo mucho. Yo acá no tenía nada, me arriesgué a venir a una ciudad que no conocía con apenas diecinueve años, un bolso y un poco de guita que me tiraron mis viejos. Después la tuve que remar solo. Y diferente fue porque acá, en la ciudad, podés hacer tu vida sin que nadie te señale ni te discrimine, cada uno hace lo que le gusta y siente. ¿Me imaginás a mí con mis telas, mis tijeras y mi centímetro tomando mediadas en el pueblo? (Risas). En cambio llegué a Buenos Aires y descubrí que a eso mismo acá se le llama “artista”.

-¿Por qué te gusta el diseño?
-Lo elegí como un medio de expresión. La moda me permitió manifestar mi costado femenino, mostrar la belleza y la sensibilidad que yo encuentro en el mundo. Hoy vivimos en un mundo agresivo pero la moda conserva aún ese aspecto de magia, de reino de hadas que yo habitaba en mi imaginación: tules, sedas, colores…

-¿Existe una “moda argentina” que nos identifique?
-Los argentinos idealizamos la moda europea y muchos realizadores a la hora de armar sus colecciones copian diseños de la casas de alta moda del exterior. Hay pocos verdaderamente creativos, la mayoría de los que se hacen llamar diseñadores sólo imitan. Creadora fue una grande como Coco Chanel, que no copió a nadie, vistió a la mujer como nadie jamás se animó a vestirla, masculinizó la moda femenina. Con su corte de pelo carré y sus trajecitos rectos impuso los sombreros en las mujeres de la alta sociedad. Ella sí cambió la historia de la moda. ¿Ahora quién crea algo distinto al resto? Sólo reciclan lo que otros crearon, no hay ideas nuevas.
Me parece que Martín Churba es uno de los pocos diseñadores argentinos que recuperaron los diseños propios de las culturas nativas con sus tejidos, telares, lanas, tinturas naturales. En él veo un investigador de la moda recuperando nuestras raíces.  ¡Nada más erótico que una bombacha de gaucho, que te marca con las pinzas las redondeses del culo! Los argentinos tenemos tanto por explorar en nuestra cultura cuando hablamos de moda…

-¿Piazza o Ibáñez?
-¿Por qué tendría que elegir? Son los dos muy buenos diseñadores. Es como si yo te preguntara: ¿Patricia Sosa o Sandra Mihanovich? Son las dos grandes cantantes, cada una con diferentes estilos. Esto plantea un nuevo tema que tiene que ver con la mediatización del arte. Los dos para vender sus marcas entran en el circo de la televisión, pero son las reglas del juego. Hoy todo esta mediatizado. Ya no pasa por los cánones de la creación sino por las leyes de mercado.

Todo a pulmón

-¿Que salida laboral tienen los diseñadores noveles?
-Hoy por hoy armar una colección y presentarla en un desfile significa invertir una fortuna: costos básicos de telas, bordados, piedras, accesorios, salón, modelos; es mucha guita. Para alguien que recién empieza todo eso es impensado, no accedemos a los esponsors ni tenemos una estructura para bancar esas movidas. Los nuevos diseñadores encontramos espacios alternativos en ferias o eventos, que nos permiten mostrar  nuestras creaciones y a la vez establecer redes para comercializar nuestros productos.

-¿En que marcan la diferencia tus diseños?
-Yo cuestiono el esteriotipo de belleza y la moda que encasilla a la mujer o al hombre. Si caminás por Palermo Soho vas a ver que todos los locales exhiben ropa andrógina, no sabés qué es para mujer y qué es para hombre, los diseños masculinos están completamente asexuados y esto se refleja en los talles. Se diseña ropa con talles small y medium. La belleza está asociada a un modelo estereotipado de gimnasio: cintura pequeña, espaldas anchas, glúteos de bicicletas. ¿Qué pasa con el otro 80% de las personas? ¿Están excluidas del mundo de la belleza? Yo hago ropa para ese otro 80%, quizás porque nací diferente y entiendo mejor que nadie lo que es ser discriminado.

-¿Cuál es la tendencia que se viene?
-Eso también es relativo. Cada 18 o 20 años la moda repite ciclos. Yo te podría decir que este verano se va a usar mucho el violeta, el amarillo y los colores fosforescentes,  sin embargo, ¿eso quién lo decide? Cuatros gatos locos que se apropian de la moda y se sienten con autoridad para pautar una tendencia. Pero, en realidad, pienso que este verano se va a usar lo que a vos te quede mejor. Si te queda bien un verde usá un verde, no te pongas un lila que te va a hacer quedar como un grasa. El blanco y el negro son clásicos que siempre te van a hacer quedar bien. Después la clave es encontrar un estilo acorde a tu cuerpo, pantalones oxford o chupines, minifaldas o tres cuarto de rodillas, depende de vos, de cómo son tus piernas. Si sos rellenita y te pones una mini vas a quedar como una ridícula. La belleza está en la armonía y eso es singular a cada  persona.

-¿Cómo te vez dentro de diez años?
-Si Dios quiere, en lo profesional me veo con mi propia marca, varios locales, abriendo la cabeza de la gente para que cada uno sea más libre a la hora de vestirse. Pero yo soy más bien realista: hoy me gustaría trabajar para alguna firma a la que le pueda aportar mis nuevas ideas. También deseo consolidar mi mundo afectivo. Tengo otras prioridades más allá del trabajo. Para mí, ser feliz con mi pareja es más importante.

Asesoró: Dana Sanchéz Alejo.

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