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Elecciones 2011: La importancia del voto gay

Buenos Aires – (SentidoG.com)

La importancia del voto gay

El calendario electoral argentino promete un agitado 2011, con una particularidad extra para las personas LGBT: el denominado “voto gay”. ¿Existe tal cosa?  ¿Cuánto nos beneficia y cuánto nos perjudica? ¿Quiénes lo defienden y quiénes lo cuestionan?

A diferencia de otras elecciones, en las de este año muy probablemente podremos elegir a candidatos provenientes del movimiento LGBT, como María Rachid (ex presidenta de la Federación Argentina LGBT), o Alex Freyre (Fundación Buenos Aires SIDA). Además, organizaciones como “Putos Peronistas” o “La Cámpora Diversa” están promoviendo, como corresponde, a los candidatos de la fuerza política que representan.

La polémica que plantea nuestro interrogante inicial es si estas postulaciones o el trabajo de estas organizaciones condicionarán (o deberían condicionar) nuestro voto, como lesbianas, gays, bisexuales o personas trans. Es decir, si por el hecho de poseer una sexualidad diferente estamos obligados a votar a estos candidatos o a los candidatos que postulan las organizaciones citadas, máxime cuando todos ellos están vinculados con una única fuerza política: “Frente para la Victoria”, el partido oficialista.

Los partidarios del “voto gay” entienden que es lógico que representantes del movimiento LGBT se postulen por el partido oficialista, dado que ha sido este Gobierno el que ha alentado la sanción de una ley fundamental, como la del Matrimonio Igualitario. Desde este punto de vista, el voto de las personas LGBT debería alinearse con el partido oficialista porque el triunfo de sus candidatos representaría una oportunidad para sumar derechos pendientes, como la Ley de Identidad de Género para Travestis y Transexuales.

Los detractores del “voto gay”, en cambio, consideran que la inclusión de líderes LGBT es una estrategia oportunista del partido oficialista para sumar los votos de una minoría y mantenerse en el poder. Sostienen, además, que la elección de un candidato no sólo debe evaluar su política de derechos LGBT, sino todas las problemáticas que atañen a una localidad, provincia o nación. Y finalmente recuerdan que la Ley del Matrimonio Igualitario no la aprobó el Gobierno, sino el Congreso, a través de representantes de diversas fuerzas políticas.

La polémica está abierta. ¿Qué pensás del “voto gay”?

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