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Iguales pero no tanto

Por Soledad Vallejos – (Pagina 12)

LesMadres luchan por el reconocimiento de los hijos de parejas homosexuales

 

A partir de la sanción de la ley de matrimonio igualitario, los hijos nacidos en los nuevos matrimonios tienen pleno reconocimiento y derechos. Pero muchas parejas de mujeres que tuvieron chicos antes de casarse ahora no pueden inscribirlos como hijos de ambas. El Gobierno ya estudia un proyecto de ley sobre el tema. Los casos.

Todavía para algunas personas el casamiento no garantiza reconocimientos en pie de igualdad con las demás familias de Argentina. A pesar de los grandes cambios que el matrimonio igualitario significó en la vida cotidiana de alrededor de mil parejas, cientos de mujeres lesbianas que crían hijas e hijos nacidos antes de la última gran modificación del Código Civil siguen sin poder inscribirlos como hijos de ambas. Esa vulneración, que necesariamente tiene correlatos en pequeñas desigualdades cotidianas, pero también en asuntos fundamentales para la vida familiar (ver aparte), podría quedar resuelta en poco tiempo: tras obtener dictamen favorable del Ministerio del Interior, el proyecto de reconocimiento igualitario se encuentra actualmente a la firma en la Secretaría Legal y Técnica de Presidencia.

De aprobarse, “las familias tendríamos acceso a obra social, licencias familiares, servicios sociales y herencia, entre otros”, explicó a este diario la activista Florencia Gemetro, de Lesmadres, la ONG que junto con su par 100% Diversidad y Derechos propuso el proyecto inicial al Ministerio del Interior en agosto del año pasado, poco después de la sanción de la ley de matrimonio igualitario. “El proyecto de reconocimiento fue trabajado íntegramente junto a las familias beneficiarias”, y con la participación de sociólogos, trabajadores sociales y abogados especialistas en derecho civil y de familia. Por ello, insiste Gemetro, “este proyecto da respuesta a una demanda urgente en nuestra comunidad. Una vez aprobado se estarían restituyendo derechos y regularizando la situación legal de cientos de niños, niñas, sus madres y su familia extendida. Y no sólo se reconocería el vínculo entre los hijos y sus madres, sino también entre sus hermanas y hermanos, y con sus tías, tíos, abuelos y abuelas”.

No está claro en Argentina cuántas chicas, cuántos chicos son iguales pero no tanto en relación con sus hermanos y hermanas menores, cuántas mujeres que construyeron primero relaciones de pareja y luego proyectos familiares con otras mujeres no son consideradas tan madres de sus hijos como para que la ley reconozca su responsabilidad a la hora del cuidado, la educación, la crianza, la alimentación. Para ir dimensionando ese paisaje, las mismas ONG que trabajaron sobre el proyecto de reconocimiento igualitario junto con el Ministerio del Interior se asociaron con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) para diseñar y llevar adelante una base de datos de familias. Sirviéndose de un sitio web en el que también comparten información sobre inscripciones y legislación vigente (www.reconocimientoigualitario.blogspot.com), las tres organizaciones iniciaron el Primer Registro Nacional de Familias LGTB con Hijos e Hijas, todavía en crecimiento. La búsqueda de esta información, que es confidencial, busca evitar que se repita algo sucedido el año pasado: antes de Vicente, el primer niño oficialmente inscripto como hijo de dos madres, había existido otro caso. “Pero en el Registro Civil no reconocieron a sus dos madres, y ellas no pudieron reclamarlo porque no tenían elementos, ni estaban en contacto con alguna organización”, dice Gemetro.

Las cifras, aunque incompletas y en crecimiento, dicen que las familias fundadas por parejas de mujeres se encuentran en casi todo el país. Sólo de tres provincias (Jujuy, Formosa y Chaco) no llegaron, aún, datos. Por lo demás, el Registro puede dar cuenta de que en Argentina viven 150 familias comaternales, y que en cada una hay entre uno y tres hijos, aunque al menos la mitad tiene más de un chico.

Que en la mitad de aquellas familias donde hay más de un hijo, cada una de las madres ha parido a uno. Que la mayoría de esas familias viven en la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, pero también más allá del conurbano: en los pueblos del interior bonaerense como San Vicente o Carmen de Patagones. En importancia, siguen Río Negro, Neuquén, Córdoba, Santa Fe.

Las niñas y los niños que nacieron en familias fundadas por lesbianas son, todavía, pequeños: los mayores tienen 12 años; la mayoría no llega a los 4 años. En esa brecha de edades, que significa haber nacido en momentos históricos totalmente distintos de la Argentina reciente, se juegan muchas de las diferencias de derechos que buscan zanjarse.

Existen “dos generaciones claramente marcadas” de mujeres comprometidas en proyectos comaternales, señala Gemetro. “A partir del Registro, y del trabajo que hacemos en Lesmadres, vemos que por un lado hay generaciones en torno de los 30, y otras en torno de los 40, 40 y pico largos. Un grupo llega a la maternidad pensando que es su derecho, imaginándoselo como un dato más de su proyecto vital. El otro llega a la maternidad después de haberla postergado muchos años, y gracias a un trabajo de visibilización, de mayor apertura social, de crecimiento del movimiento LGTB y de extensión de la tecnología reproductiva. Son madres después de pensar que no era posible.”

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