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Kumbia Queers detona la bomba

Por Miss Bolivia – (SOY)

Después de cinco meses eternos, ellas volvieron y explotaron todas.

Las Kumbia Queers a pleno

 

Es viernes a la noche todavía temprano, y desde la vereda ya se oye cumbia. El tumbado del bajo grave y con ataque, medio lento y medio mántrico, va caldeando el sótano de la mutual de Unione e Benevolenza con apertura de DJ Karim a sala casi llena. Chicas, más chicas y también chicos, todos cadereando firme antes que empiece el show. “¡Es que el ritmo lo pide, marica, imposible resistirse!”, le dice una colombiana, fernet en mano, a su compañera de baile. Y la espera vale porque Kumbia Queers abre su temporada 2011 en la Argentina luego de 5 meses.

Con sillas y mesas afuera del salón (decisión sabia), el espíritu se predispuso directo al baile. Parejitas, una hinchada femenina del Oeste, amigos punkies, las primas de Juana, todos los colombianos en Buenos Aires y mucha gente más vacilando en la pista al son del ritmo. Entre fans con remera rayada y gorrito marinero al estilo Ali Guagua, cortes de pelo con flequillo, cresta rubia y sombreros baqueanos, la tribu de las Kumbia destila código y tendencia propia.

Silencio y humo en el escenario. Sale el güiro, la guitarra, un colchón de platillos que arenga y… “¡Kumbia neenaaaa!”. Inés pisa el bombo y enciende la máquina. Así nomás, los de adelante activan y todo el mundo salta en bloque: de la mitad para atrás del salón se baila cumbia, pero más suelto.

La banda sigue acumulando horas de vuelo, y eso se traduce en solvencia escénica y calidad sonora. Una hora y media sin parar tirando cumbia al palo y al mejor estilo de corrido, con güiro y cencerro sosteniendo un set que nunca, pero nunca cae.

Sin embargo, sobre esa alfombra cumbiera, las KQ se transportan de modo orgánico y sin problemas desde el punk rock que las parió (con un cover de “Metamorfosis adolescente” de Flema), pasando por el oscuro metal (con “Chica de metal”, versión de “Iron Man” de Black Sabbath y un fragmento de un tema de Megadeth), hasta la cumbia psicodélica más roots con guitarras surfer (“Luz y Fer”, “La danza” de Los Mirlos), mechando con algunos cortes de ragamuffin y reggaetón, donde Ali Guagua directamente rapea.

Dos chicas llegan tarde. “¿Qué pasa adelante? ¡Directo al pogo!”, acota una y salen corriendo hasta la primera fila con una fresca en la mano recién comprada. Suena “Chica de calendario” y se arma el pogo femenino más poderoso que se haya visto con beat de cumbia: un tropipogo que le suma al clásico agite una cuota de conexión a Tierra y chicas montadas a cococho agitando la remera. Gritos casi roncos de “¡Juana te amo!”, “¡Ali rascalo! (al güiro)” y “¡Cumbia o muerte!”, dejan en claro que la cumbia y la pasión en esta fiesta van de la mano.

¿La frutilla? Ali Guagua se lanza al público haciendo mosh, con ida y vuelta hasta el fondo en sólo un minuto, sobre las manos de la gente para llegar a tiempo y terminar el tema de pie y en el escenario. Se mira el brazo (allí está la lista de temas anotada con marcador) y el show no para. Los hits son hits: “Feriado nacional”, “Celosa”, “La isla con chicas” (Madonna); cantan las Kumbia y la hinchada corea.

La banda continúa presentando su último álbum La gran estafa del Tropipunk, producido por Pablo Lezcano y lanzado a fines de 2010. Esta vez en el marco de la gira Living la Birra Loca Tour, las Kumbia preparan una seguidilla de al menos 10 shows por la Argentina y Chile, para luego seguirla rumbo a Europa.

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