Your message has been sent, you will be contacted soon

Call Me Now!

Cerrar
Inicio » .resaltado » Argentina reconoce por primera vez un matrimonio gay concretado en el exterior

Argentina reconoce por primera vez un matrimonio gay concretado en el exterior

Buenos Aires – (EFE)

Cesar y Marcelo fueron reconocidos como matrimonio en Argentina

 

Las autoridades de Buenos Aires reconocieron hoy por primera vez el matrimonio de una pareja de homosexuales argentinos que se había casado en el extranjero, en concreto en España, lo que la comunidad gay del país suramericano ha calificado como un nuevo logro histórico.

En coincidencia con la celebración del Día Internacional del Orgullo Gay, Cesar Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), y Marcelo Suntheim, que se habían casado en España en 2008, recibieron hoy sus actas de matrimonio en un registro civil de Buenos Aires.

“Estamos muy contentos de tener las dos libretas, porque llevamos años luchando por esto”, dijo Cigliutti, quien definió este día como histórico por ser la primera vez que Argentina reconoce un matrimonio homosexual concretado en el exterior antes de que el Parlamento sancionara la pionera ley que permite el enlace entre personas del mismo sexo.

El 21 de enero de 2008 Cigliutti y Suntheim se casaron en el ayuntamiento de Madrid y denunciaron que no lo podían hacer en su país, donde la ley de matrimonio para personas del mismo sexo fue aprobada en julio de 2010.

La jueza María Rosa Bosio, quien en marzo de 2010 había denegado la inscripción en el Registro Civil de Buenos Aires del matrimonio de Cigliutti y Suntheim en España, es la que ahora ordenó la inscripción de su enlace, acto que se concretó en mayo aunque hoy finalmente recibieron su acta de casamiento.

“Ahora ya somos marido y marido”

… y entonces les preguntó si aceptaban y ellos dijeron que sí, porque para eso uno va a ese lugar, para decir que sí, y les alcanzaron una bandeja donde reposaban los anillos, como es la usanza, y César le colocó el anillo a Marcelo, y Marcelo le colocó el anillo a César, y el concejal los declaró marido y marido unidos en matrimonio. Y entonces, los dos, se estamparon un flor de beso, como se suele hacer, mientras arrancaban aplausos a la platea íntima que los acompañó. El acto matrimonial de dos argentinos pasó inadvertido para la sociedad española, que hace tiempo que no establece diferencia entre matrimonios, que ya pasó por el debate y la polémica, y que en el tema que se está tratando está no se sabe cuántos pero sí sabe que muchos pasos por delante de la sociedad local. Sólo pensar que la ley española que admitió el casamiento de dos personas del mismo sexo fue firmada por el catolicísimo rey Juan Carlos, y que en dos años y medio ya van por los diez mil, la corona sigue en pie y los temerosos crucifijos de las iglesias también, y nadie ha blasfemado ni aborrecido de España por motivo alguno. De hecho, no pasó nada más que una pareja de amantes se casó y espera ser feliz en su propio país. La respuesta a este interrogante, si se puede ser feliz en el propio país, se abrirá en algo más de un mes, cuando el matrimonio Cigliutti-Suntheim/Suntheim-Cigliutti presente su pedido formal ante la Justicia civil argentina pidiendo algo tan simple como que se reconozca su matrimonio inscripto bajo el número 416/08, celebrado a las 10 de la mañana española (09.00 GMT) del 21 de enero de 2008, en la Junta Municipal de Retiro, del Ayuntamiento de Madrid.

“Estuvo muy bien todo –dijo, en comunicación telefónica desde Madrid, feliz, César Cigliutti, el flamante marido de Marcelo Suntheim, presidente y secretario, respectivamente, de la CHA–. Llegamos a horario. Fue muy emocionante.”

La boda fue oficiada y autorizada por el concejal presidente, don Luis Asúa Brunt, según consta en el acta inscripta en el expediente del Registro Civil bajo el número 416/08, y se desarrolló en el salón de actos de la Junta Municipal de Retiro, del Ayuntamiento de Madrid.

Asúa Brunt leyó la letra de la ley española, y declaró entonces, unidos en matrimonio a Cigliutti y Suntheim. Pasaron entonces a firmar los novios, primero Marcelo, después César; los siguieron los testigos, Juan Antonio Herrero Brasas y Francisco Javier Ugarte Pérez. Debajo, cerró el acta con su firma el concejal presidente y el sello del Ayuntamiento de Madrid, Distrito de Retiro.

Llegó el turno de los anillos que la pareja intercambiaría segundos después. Y el beso. Para disolver las escasas tensiones que quedaban, y hacer de ese acto algo más que un registro burocrático, el concejal presidente leyó ante los novios “Si el hombre pudiera decir lo que ama”, poema de Luis Cernuda, un canto a “la verdad de su amor, la verdad de sí mismo”, letra apropiada para la ocasión, mientras Marcelo Suntheim y César Cigliutti, sentados en las dos primeras butacas, escuchaban, emocionados y tomados de la mano.

“Fue una ceremonia, un ritual, que es muy importante para cualquiera que se case, pero para nosotros más –explicó Cigliutti–. A mí me impactó mucho, muchísimo, la palabra marido. Los ritos son importantes, y además las palabras que se usan, llamar a tu pareja marido para nosotros es una palabra muy fuerte, que tiene mucho significado.”

“Hoy (por ayer) nos llamaron nuestros padres, los míos y los de Marcelo, que están en Misiones –señaló Cigliutti–. Mi madre me dijo que estaban muy orgullosos de nosotros, entre lágrimas, después de leer la nota de Página/12. Hubiera estado muy lindo que estuvieran acá, y estaban dispuestos a venir, pero después un viaje tan largo les dio un poco de temor y desistieron. Pero los dos nos sentimos muy acompañados por ellos, y eso fue muy importante para nosotros.”

Después de la boda, el matrimonio, los flamantes maridos, decidieron salir de festejo, salir de tapas a las 11 de la mañana. “Nos fuimos a La Chueca, de bar en bar, tomando cerveza festejando”, describió Suntheim. La Chueca es un barrio antiguo, venido a menos en algún momento, y recuperado con las ansias palermitanas de modernidad, transformado en un barrio de bares y boliches, alegre, ruidoso, que muchos definen como el Soho madrileño, y que fue prácticamente capturado por la comunidad gay. Hacia allí fueron los flamantes maridos, a tomar cerveza y tapas, de bar en bar, hasta las cinco de la tarde madrileñas, dos pasado el mediodía local.

Hoy, partirán hacia Egipto, porque si algo rubrica un matrimonio es la luna de miel, y hacia allá irán. De regreso, en Madrid, en quince días, les entregarán la libreta de familia (de matrimonio) definitiva.

Después llegará la instancia crucial: la presentación ante la Justicia argentina. “Estamos dispuestos a llegar a la Corte. Una ley –opinó Cigliutti–, además de establecer una norma, enseña a la sociedad. Eso se nota acá, en España, donde ya llevan años debatiendo la igualdad. Los medios pusieron el debate allá arriba, cuando empezaron a publicar historias de parejas del mismo sexo, y uno de sus integrantes fallecía en un accidente y su pareja no era reconocida, y era echada por los familiares del fallecido, que heredaban todo porque la otra parte no tenía ningún derecho. Acá fueron varias las regiones que ya tenían su propia unión civil, que de algún modo protegía.”

No se trata de una cuestión de tolerancia, porque la tolerancia es una relación de poder, “una relación asimétrica y que no es permanente –agrega Cigliutti– porque depende de la voluntad del que tolera. La sociedad española no es tolerante sino que vive con la diversidad, que es una relación de igualdad. A eso aspiramos llegar”.

 

“Es el final victorioso de una larga batalla en la Justicia. Pudimos habernos casado cuando se promulgó la ley en Argentina, pero elegimos seguir batallando para que se reconozca el matrimonio que celebramos en 2008 en Madrid. Fue una estrategia judicial que iniciamos en junio de 2007, cuando viajamos por primera vez a Madrid para solicitar autorización judicial para casarnos”, explicaron los contrayentes.

Tu comentario

commentario(s)




Etiquetas:

Leave a Comment