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Bruce LaBruce: “El Che me erotiza”

Por Gabriel Rugiero – (Revista Imperio)

Bruce LaBruce

Director, actor y guionista, el artista canadiense encarna una manera de hacer cine en la que abundan la frontalidad y el metamensaje. Polemiza sobre la relación del Che Guevara con los gays y relativiza la trascendencia política actual de su figura.

Conocí personalmente a Bruce LaBruce en 2001, durante la proyección de su película No Skin off my ass en el Bafici, y quedé cautivado por su personalidad. Había venido a Buenos Aires acompañado de su pareja del momento, un muchacho mucho más joven y más bello que él.

“Si quieres estar en mi vida, tienes que estar en mi película”, diría LaBruce; aunque también podría decir: “Si quieres estar en mi película debes meterte en mi cama”. Sus films son una especie de reality porno donde abunda la creatividad y un metamensaje, lo que eleva sus imágenes -claramente provocadoras- a la categoría de hecho artístico.
Bruce LaBruce nació en 1964 como Justin Stewart y creció en un ambiente rural de Ontario (Canadá). A los 18 años se instaló en Toronto para estudiar cine, se hizo amigo de los punks y rechazó la escena gay, a la que desestimaba por estar “encerrada en sí misma”.

No skin off my ass  (1991) fue su primer film como director y guionista. Interpretaba a un peluquero que se enamora de un skinhead mudo (interpretado por Klaus Von Brucker, un muchacho de físico perturbador que, para darle más morbo al asunto, era su novio en aquel momento). La película fue rodada en Súper 8 y después agrandada a 16 mm para su proyección en salas.

En Huster Whitte interpreta a un artista excéntrico que visita Hollywood y se pasea en limusina entre jóvenes escultóricos que se prostituyen, quedando prendido de uno de ellos. En esta película LaBruce muestra otros gustos sexuales, incluyendo el sadomasoquismo, travestismo y personas con miembros amputados. El actor protagonista es Tony Ward, famoso por su noviazgo con Madonna; participó en el videoclip de Justify My Love.

El Che me erotiza

En el año 2004 Bruce LaBruce volvió a irrumpir en escena con un film nuevamente escandaloso, The raspberry reich, en el que retrata a un comando terrorista cuya misión es implantar un sistema gay. Sus miembros salen a reclutar fieles a través del sexo, se excitan con las armas, gritan consignas como “la heterosexualidad es el opio del pueblo” y se masturban frente a una foto del Che Guevara.

Ante al escándalo (previsible y buscado), Bruce expresó a la prensa: “El Che Guevara es un icono a lo Marilyn Monroe o James Dean. Él se ha convertido en un icono de ese nivel, sexualizado, supuestamente porque es bien parecido, a raíz de la famosa foto de (Alberto) Korda. La gente ha hecho de él un fetiche porque creen que es la esencia del radicalismo. Pero cuando una imagen se hace tan popular a ese nivel, se pierde por completo todo significado político de lo que representa. Para mí, la idea básica es que cada uno se masturba con esa imagen. Entonces, quise representarlo literalmente: puse la imagen que cubriera una pared entera, y a un muchacho masturbándose enfrente de ella. La película trata sobre cómo la izquierda y la gente pueden hacer un fetiche del significado de una revolución.”

Un homenaje

Muchos socialistas de extrema izquierda se olvidan que muchos otros militantes y artistas socialistas, como García Lorca, eran homosexuales. Con una idea demasiado conservadora más cercana al Opus Dei que a las verdaderas ideas de integración social propuestas por el marxismo, condenan la homosexualidad por considerarla contraria a la ideas del “Movimiento”. Sobradas denuncias de esto dejo explicitas el escritor y poeta Reinaldo Arenas en su libro Antes de que anochezca, donde denunciaba los abusos en las cárceles de Cuba a los presos homosexuales, contrario a las declaraciones de los Derechos Humanos legislados por las Naciones Unidas.

LaBruce retoma estas ideas y construye un discurso cinematográfico con sus imágenes.
“Supe que había existido mucha discriminación contra los homosexuales en Cuba, por Castro y el Che Guevara, pero no en qué medida se extendió. Solamente después de hacer la película -cuando estaba viajando por el mundo con ella, después de haber sido exhibida con mucho éxito en los festivales de Mar del Plata y Berlín-, un cubano con quien salía me dijo que el Che fue responsable de enviar a homosexuales a campos de concentración en Cuba [Unidades Militares de Ayuda a la Producción], en esencia porque ellos contradecían su ideal del hombre nuevo. Nunca imaginé que había sido tan serio.”

“Ahora, cuando veo a chicos gays en los bares usando camisetas con su imagen, siento deseos de abofetearlos. Para mí es como si un judío usara una camiseta con la imagen de Hitler.”

Y nuevamente Bruce desata la polémica al ironizar sobre el film Diarios de motocicleta, de Walter Salles, con la actuación del ambiguo y apetecible Gael García Bernal, que reproduce en pantalla el diario de viaje que llevó Ernesto Guevara en su primera gran travesía, a los 23 años y junto a Alberto Granado, recorriendo la Argentina, Chile y Perú.

LaBruce echa más leña al fuego polemizando: “Creo que es algo horrible esa película multimillonaria de Hollywood basada en su vida, planteada sin ninguna ironía, donde lo convierten en un símbolo sexual.”

A juicio

El escándalo no quedó ahí. Bruce LaBruce fue llevado a juicio por Korda por utilizar la mundialmente conocida foto de la imagen del Che. “Fuimos llevados a juicio por los herederos de [Alberto] Korda. Sus derechos de autor están en manos de su hija y de un negociante francés. Selectivamente, ellos han interpuesto juicio a algunas empresas. Por ejemplo, en 2002, a una compañía de vodka por uso de esa foto, y luego a nosotros, porque teníamos esa imagen desplegada en una pared con un chico masturbándose enfrente de ella.”

El arte no tiene diques para su expresión ni barreras que lo contengan, y Bruce La Bruce resplandece en el firmamento de los artistas que se atreven a romper temas tabúes, como el mismísimo Passolini. Bienaventurados los que se apropian de su libertad de expresión; en nombre del arte.

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