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Dia del Padre: Las curiosidades de la homoparentalidad

Buenos Aires – (SentidoG.com)

Papitos. Cada vez mas parejas homosexuales se animan a la crianza de niños

Lo curioso con relación al tema de la homoparentalidad es que nunca se generan inquietudes sobre la parentalidad heteroparental, pues al suponerse que la familia conformada por un padre y una madre es la base de la humanidad y de toda su estructura, tanto social, cultural y política, no hay ningún tipo de presunción. Tan curioso como “¿El homosexual nace o se hace?”, y nadie pregunta “¿El heterosexual nace o se hace?”.

A estas alturas considero que así como el género como binario es una construcción cultural, también lo es la heterosexualidad.

Además, si las parejas heterosexuales desde la sexualidad son el ‘modelo a seguir’, todas las personas seriamos heterosexuales con una identidad de género masculina o femenina completa; entonces la denominada “orientación sexual”, que asume la sexualidad como estática y no dinámica, no tendría relevancia representativa.

Con lo anterior valdría la pena analizar si todas las personas son heterosexuales, deben ser heterosexuales o por lo menos aparentar ser heterosexuales.

Parejas homoparentales siempre han existido, pues se conoce de personas que han sido
“criadas” por dos tías o dos tíos, por la abuela y la madre, por un tío y el padre, así como también conocemos personas que conforman “núcleos de crianza” con otra persona de su familia y de su mismo género, sin entrar a complejizar sobre su sexualidad y/o las repercusiones ‘en’ y ‘de’ la misma, toda vez que dentro del heteronormativo “deber ser heterosexual” después que exista en algún nivel la imagen del padre o la imagen de la madre, entendiendo en este caso el concepto de ‘imagen’ como el mandato cultural base del sistema bipolar de sexo/género fundamento de la civilidad, no habría contrariedad, ya sea en una pareja conformada por un hombre y una mujer, o por una del mismo sexo.

Cuando son dos hombres o dos mujeres las que conforman una pareja formal, que deben ser denominadas políticamente como ‘parejas del mismo sexo’, el asunto tiende a complejizarse, pues ya se entra a debatir sobre si la sexualidad de esas personas pudiera llegar a influir en la sexualidad de su progenie (biológica y/o adoptada), partiendo de la realidad que alguna de las personas que confirman tal tipo de parejas, o inclusive ambas, pueden ser el padre o la madre biológica (existen casos de personas que llegan a una pareja del mismo sexo con progenie, resultado de una vivencia “heterosexual” o “bisexual” previa, la cual no implica que “estaba dentro del closet” o que “no se había decidido”, mirada sesgada por el determinismo del “se es o no se es”). Resultaría relevante el analizar si para la cultura del actual sistema bipolar hegemónico de sexo/genero resulta más agresivo el que dos hombres sean padres a que dos mujeres sean madres, toda vez que se perciben señales desde la tradición judeocristiana que parecieran validar la formación de “núcleos de crianza” por dos mujeres que por dos hombres, ya que cada mujer es una madre potencial en capacidad de multiplicar el cuerpo social, sin transgredir el sistema oculto del patriarcado machista.

Sobre el fallo de la corte que le permite el adoptar infantes a personas discapacitadas
(física parcial), que más se podría decir distinto a que resulta claro ahora que dentro de todas las exclusiones sociales pareciera haber, desde la mirada de la institucionalidad, exclusiones y discriminaciones hegemónicas, emergentes, marginales y abstractas, localizándose las discriminaciones por Diversidad Sexual y Géneros tal vez en algún punto entre las esferas de las emergentes y las marginales, mientras que la discapacidad física parcial se localiza en la esfera de las hegemónicas. Somos personas plenas en deberes fiscales y limitadas en derechos humanos.

Otra curiosidad es que parece ser que esta tipología de análisis se está convirtiendo en una categoría identitaria para la ‘lucha’ por los derechos civiles del llamado “Movimiento
LGBT”, al que me atrevo a lanzarle la siguiente pregunta en espera de una respuesta estructurada que diluya el esquema hegemónico de lo lésbico y lo gay como parejas del mismo sexo dentro de tal sigla: Si la madre o el padre o ambas figuras es una persona trans ¿estaría resguardada esta realidad de los géneros de lograrse tal avance en derechos?

Defendiendo el derecho que tienen todas las personas de decidir si ejercer o no ejercer la parentalidad (concepto sesgado por el pater del patriarcado) y/o la adopción, y también en plena conciencia que engendrar o adoptar un hijo no es lo mismo que convertirse en padre o en madre, me suscribo a las reinvindicaciones en el tema.

Alquiler de vientre: ¿lo que se viene?

En Estados Unidos se multiplican los casos, al amparo de una ley que lo permite. La lista de celebrities se amplía. En Argentina, ya dos famosos se animaron a contar que recurrieron a una madre subrogante para tener hijos, pero son muchos más los que, anonimamente ya lograron ser padres por esta vía. Hasta hay un sitio que los reúne.

Los casos se multiplican. En el mundo, celebrities de la talla de Ricky Martin, Nicole Kidman, Elton John, Cristiano Ronaldo, Michael Jackson y Sarah Jessica Parker se encargaron de instalar el tema y varios argentinos se empiezan a animar a sumarse a la tendencia. Por estos pagos, Ricardo Fort fue el primero en confiar que tenía dos hijos por alquiler de vientre y, ayer, Florencia de la V contó que espera mellizos para fin de año. El método por el que acceden a la maternidad o paternidad se llama “madre subrogante o sustituta”: contratan a una mujer que pone el cuerpo para llevar adelante el embarazo. En Argentina no puede hacerse, porque, para la ley, mamá es la que dio a luz.

En general, hasta hace unos años, las madres sustitutas se utilizaban sólo cuando una paciente era incapaz de gestar un embarazo a término debido a la ausencia de útero o por enfermedades que generan infertilidad. Lo que se suele hacer es hacer un contrato con una mujer, que no tiene vínculo biológico con la mamá biológica (la que “pone” el óvulo) o la que solicita el “servicio”.

Los pacientes interesados en contratar una madre substituta en los países donde la legislación lo permite, acuden a agencias para encontrarla o la buscan por su propia cuenta. El tratamiento consiste en preparar por medio de medicamentos al útero de la madre substituta para recibir al embrión. Simultáneamente, la madre biológica se somete a un tratamiento hormonal para obtener ovocitos con los que se obtendrán los embriones. Normalmente se transfieren dos embriones dentro del útero de la madre substituta.

Según los expertos, es importante planear el lugar en que la madre substituta dará a luz, ya que las leyes nacionales y locales determinan distintos derechos de todas las partes interesadas. Por ejemplo, la legislación de Florida permite registrar el nombre de los padres biológicos en el acta de nacimiento en lugar del nombre de la madre substituta. En Argentina, mamá es la que da a luz al bebé.

En el caso de una pareja homosexual, se recurre a la donación de óvulos (si ambos son varones) o de esperma, si se trata de lesbianas.

A fines de mayo, el Dr. Fernando Akerman, director del Centro de Fertilidad y Fertilización In Vitro en Miami (USA), participó de una charla abierta al público sobre Alquiler de Vientre, Madre Sustituta, Ovodonación y Selección del Sexo. Allí, unos 25 embarazos anuales corresponden a maternidad subrogada y la gran mayoría son de argentinos y españoles. Y lo mismo ocurre en el Center for Surrogate Parenting Inc., donde atendieron “al menos 12 casos de argentinos”.

Akerman es argentino pero reside desde hace 20 años en Estados Unidos. Visitó Buenos Aires para participar de diversas actividades y se refirió a las técnicas utilizadas en Miami, a la evaluación que hay que hacer a los pacientes y a la legislación sobre el tema en algunos estados de EEUU. “Argentina es conocida en Estados Unidos por ser el primer país latinoamericano en tener una Ley de Matrimonio Igualitario. Si la sociedad pudo avanzar en este sentido, no hay nada que no diga que en algún momento se empiece a hablar sobre subrogación”, comentó, al reflexionar sobre las posibillidades del avance del alquiler de vientre en el país. De hecho, en la charla estuvo presente una pareja argentina que accedió a la subrogación y compartió su experiencia de optar por alquilar un vientre para lograr ser padres.

Con respecto a la aceptación y el debate social que implica en todo el mundo la subrogación, Akerman comentó: “En 1956, un hermano le donó al otro un riñón. Esto fue muy mal visto por la sociedad y por los medios de comunicación. Tengo la esperanza de que la aceptación que tuvo la donación de órganos, también la tenga la subrogación”.

Además, remarcó que Argentina cuenta con la tecnología necesaria para llevar a cabo todos los procedimientos, pero que el marco legal y el debate en la sociedad argentina es esencial para que aquellos padres interesados en la subrogación puedan tener una alternativa más al planificar su familia.

Otro tema que se abordó en la charla, también polémico, es el de la selección de sexo. Según Akerman, “es una opción disponible para pacientes que realizan la Fertilización In-Vitro (FIV). Los cromosomas de cada embrión son analizados para determinar el sexo del mismo, y la presencia de anomalías cromosómicas más comunes, como el Síndrome de Down. El análisis genético se realiza por medio de la extracción de una célula del embrión en desarrollo, técnica conocida como Diagnóstico Genético de Pre-implantación (PGD). La selección de los embriones que se van a transferir basado en el sexo es importante para aquellas pacientes que desean evitar la transmisión de ciertas enfermedades genéticas o desean elegir el sexo del bebe para balancear su familia”.

“La ciencia ha ampliado las posibilidades de la concepción y con ellas, se abren nuevos debates sobre un tema complejo, en el que conviven cuestiones éticas, morales, legales y psicológicas”, comentó Akerman.

En Argentina no se puede hacer

El alquiler de vientres sólo se permite en algunos países (ciertos estados norteamericanos como New Jersey o California, y países como Australia, Reino Unido, Sudáfrica, entre otros). “En la Argentina, el uso de útero subrogante no se puede hacer porque el Código Civil dice que madre es la que da a luz y no está permitido un contrato entre las partes”, explicó Ester Polak, directora del Instituto CER. Sin embrago, le experta reconoce que “la necesidad de una madre subrogante existe, como en el caso de las mujeres sin útero, que sufren abortos espontáneos o ponen en riesgo su vida con un embarazo”.

Además de la cuestión legal y el reparo ético de muchos profesionales locales, otro obstáculo importante tiene que ver con lo económico. La “transacción” completa en Estados Unidos cuesta unos US$ 100 mil. A esto se suma el tener que afrontar miedos, prejuicios y dilemas éticos. “Nadie se imagina lo arduo que es este tema, desde el punto de vista legal, psicológico y biológico para las parejas homosexuales”, se sinceró Flor de la V en la revista Paparazzi.

Un grupo de padres argentinos lleva adelante, desde 2005, una página web donde varias parejas comparten la experiencia de alquilar un vientre en Estados Unidos. Se llama www.unhijoesposible.com, y hoy recibe cerca de 10 mil visitas al mes, la mayoría de España, Argentina y México. Allí hay datos sobre cómo contratar una agencia y sobre cómo es la cuestión legal. También hay un listado de las clínicas que se dedican especialmente a atender procesos de alquiler de vientres.

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