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Cine – debate: Morir como un hombre

Buenos Aires – (Telam)

La historia de Tonia, en cine debate

El filme portugués “Morir como un hombre”, de João Pedro Rodrigues, será exhibido con debate posterior por la Agrupación Nacional Putos Peronistas en la Casa del Pueblo, Entre Ríos 488, el sábado a las 17.

La película trata sobre una veterana transexual, Tonia, madre de un hijo que acaba de desertar del servicio militar, está de novia con un joven adicto a la heroína y es la reina de las noches de la ciudad de Lisboa.

Sin embargo, en el ocaso de su carrera artística, Tonia se enfrenta como un torbellino contra todo lo que se opone a su paso, incluso a las sombras que la culpa cristiana proyecta sobre su contradictoria identidad.

La agrupación invita al público a concurrir con mate y galletitas, vínculos amorosos y deseos de discutir temas de género y de la realidad porteña y nacional.

Critica (por Alan del blog Mal de Cine)

Una de las pocas excepciones: me tomé un par de días para escribir de esta película, que tiene como un aura muy extraña.

A mi gusto, la película que dura 134 minutos, podría ser interpretada magníficamente (¿incluso mejor?) en muchísimas partes, como si fuesen cortos; que hoy, en Morrer como um homem, están unidos.

Se manifiesta desde la primera secuencia: un soldado carapintada, en primer plano, se aventura en el bosque, y se pierde con su compañero, donde terminan cogiendo y aventurándose en una casa perdida (donde las “dueñas” dicen que solo llegan los que se pierden y los que la encuentran), que estos dos soldados la miran desde sus alrededores, y entonces uno de ellos mata al otro, porque dijo que esos travestis de la casa son como su padre. “Mi papá” está muerto, dijo el que mató.

Es divertido el camino que recorre la película entre mostrar esa casa donde parece estar lo mejor y lo peor. Se encuentran esos dos travestis alejados del mundo, donde parecen vivir lo mejor de sus vidas. Y sin embargo, cada conjunto de personas que llega a la casa, parece ser una víctima de un “algo”, del quéséyo, ¿del karma? El karma podría ser una buena “explicación” (que bien podría ser innecesaria) de lo que ocurre en torno a la casa y al personaje principal, Tonia, un travesti, digamos… ¿con carrera, con leyenda?

Algo así…, un travesti que tiene ya 20 años en el “negocio”, y que no soporta tener a alguien en su espalda, clavándole siempre el escenario, tan preciado y sagrado, para ella, o él, o qué sé yo…

El karma, solo como palabra, podría ser la mejor alegoría de toda la película. Ya que para Tonia, en momentos separados y otros en conjunto de la película, parece dividirse la vida como hombre (que según el título, la historia, y absolutamente todo, vuelve a Antonio, lo que sería Tonia) y como travesti; dándole el karma la “chance” de influír en estas dos vidas. La segunda de sus vidas (el travestismo), ya hace bastante la lleva, pero bien está ligada al nacimiento, tanto como a la muerte. Es esa situación existencialista de nacer, vivir y amar. De cómo se separan todos esos existencialismos pasados a verbos tan… multiplicados en significados de cualquier tipo, y como lidiar con el vivir y el morir, ya que nacer es la única que no es una elección. Y con lo que no se elige: no se jode.

Parece que las decisiones de Tonia son pura pena. Absolutamente todo lo que elige parece volverse en su contra, incluso la más importante de ellas, que al final no sé si es tan importante.

Su hijo (Sí, ella es padre. ¿Conjugué bien, no?) mata al otro soldado al ver tan solo la —quizá— decisión más importante de su padre personificada en otro ser humano. Entonces ¿es lógico? que escape de su padre, que según él, Ze María, nunca fue padre. Y es que la culpa de la locura que parece sufrir este pobre pibe, ¿es de Tonia? Ze María parece ser un niño encerrado en un cuerpo más adulto; pero jamás me pareció ver un problema muy muy serio (aunque ¿cómo juzgar estas cosas?) más allá de la locura que al chico le provocó el travestismo del padre. Eso podría contradecir todos mis sentidos sobre los problemas del chico.

Tonia también elige a su novio. Joven también, casi de la edad del hijo, al parecer. Y este, tiene su parecido al hijo, tanto en físico como en locura. ¿Se está presenciando un experimento edípico dado vuelta? Todo parece posible en la película, y eso que nunca la vi como un rompecabezas; sino como eso que decía al principio: cortos muy unidos que logran narrar (¿narrar?) en 134 minutos una historia de un travesti frustrado que tiene, digamos… cierta lógica en el mundo cuerdo y en el mundo del revés. Porque sería muy tonto exigir realismo, surrealismo, sueño, verdad, mentira, o lo que sea. Eso está demostradísimo en la última secuencia, la de la muerte en su sentido más áspero y maléfico: el cementerio, donde “ella” y su novio, están enterrados. Él muere, por decisión propia (y por eso que la muerte puede ser una decisión, no es nada nuevo en este mundo de hoy ni en el de ayer). Y lo mejor (además de lo inesperado) parece ser que pasen juntos a otra vida. Una vida donde no sé cuál es el sexo. Sería mejor preguntarse: ¿hay sexo? Porque creo que es lo que mejor le haría a Tonia, que tenía un problema con su implante de silicona: el no tener sexo. El dejar de sufrir por las elecciones. Algo tan inevitable que en… otro mundo, estaría, quizá, aquella utopía de dejar de sufrir por lo que se es. Es por eso que no me olvido de lo que dice Tonia. Algo así como “la estética sí que es importante”, dándole vida a sus elecciones, a su cuerpo ya flácido y quizá hasta a una ironía tan triste que podría ser graciosa.
La música de la película no es el acompañante ideal. Parece tomarse su tiempo como ente muy propio. Incluso en el final, cuando en una escena todo se vuelve rojo. Uno puede pensar en un sueño, en sangre (cosa que puede ser, ¿no?) y en millones de cosas “locas”, pero lo que se pensaba que iba a durar un minuto, duró más. Y es como poner un disco, como que la canción se coló para dar su propio mensaje dentro y fuera de la película.

¿Es que los mensajes se escapan de esta película? Puede ser. Casi siempre hay un personaje escapando de algo, de lo que sea. O es el hijo; o es Tonia que siempre se quiere ir (y volver); o es su novio (que decide escaparse de su vida cuando ve que sin “ella” nada queda); o es Agustina (la perra); o las mujeres. Aquellas que nunca jamás aparecen de nacimiento.

¿Es un tipo de película machista? No, seguro que no. Pero el dejar fuera a la mujer es… ¿un experimento? No me extrañaría que un ser humano piense que sin las mujeres (en broma, chicas) todo sería más… algo. Y yo nunca vi a una mujer en la película. Se podrá decir que sí, que qué sé yo con los travestis y no sé qué. Pero me parece que lo que nunca se opone a lo que se dijo, es nada más ni nada menos que el título: Morir como un hombre. Esa es la decisión de Tonia: ser enterrada como un hombre, en su estado más ¿shockeante? del mundo de hoy, en su estado más natural: con entradas, arrugas y traje. Todo a lo que Tonia parecía tenerle rechazo, ya que había dejado de ser un hombre en su más puro “vivir”, pero no en su morir, que no fue repentino. Todo, incluso el ser travesti y el “volver” a las “raíces”, fueron decisiones de Tonia/Antonio. Entonces, ¿por qué no reírse o llorar? Con las decisiones si se puede joder, criticar, etc. Supongo que este es el caso, y hoy no sé si el final es tan triste o quizá “lindo”, con una canción muy linda de fondo, en el paisaje que ilumina el fin.

Todo parece arreglarse, en el final. Pero es solo una historia, que involucraba a Tonia, y como máximo a su novio, que muere como su raíz más pura.

Una historia lenta, del karma más afectado a sus decisiones profundas. Donde está permitido reír; llorar; pensar; no pensar; y sobre todo, morir… como la historia.

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