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Emplead@s, obrer@s y trabajador@s, uníos

Por Francisco Yofre – (Miradas al Sur)

Son referentes sindicales en gremios de la CGT. Siempre plantearon públicamente su orientación sexual. Celebran la sanción del matrimonio igualitario y proponen avanzar en la ley de identidad de género. A pesar de las opiniones machistas, señalan que en los sindicatos es donde menos se los discrimina. Aquí exponen sus argumentos.

Sindicalistas LGBT hablan de todo

Teresa De Rito milita hace más de 30 años en la Unión Personal Civil de la Nación (Upcn). Es secretaria de Cultura y Capacitación de la delegación Conicet. Fue vicepresidenta de la Comunidad Homosexual Argentina entre 1986 y 1994. Por hacer pública su orientación sexual, a mediados de la década del ’80 su nombre fue uno de los más vilipendiados en todos los diarios y revistas de una época en la que salir del closet no era fácil. “El sindicato fue uno de los pocos lugares que me bancó”, advierte. Teresa tiene 65 años y hace 25 que está en pareja.

Diego Arias es la otra cara de esa moneda. No tiene ningún cargo. Y si bien su activismo sindical comenzó hace poco más de un año de la mano del matrimonio igualitario, tiene una fuerte conciencia gremial. Milita en Suterh, el sindicato de los encargados de edificios. Se casó el 30 de junio pasado. “En el sindicato siempre dije que era gay y nunca tuve problemas. Hasta diría que al contrario, me ayudó”, señala.

José Luis Oliva es de La Bancaria, delegado en la sucursal Morón de la Caja de Ahorro y Seguros. Se casó el 5 de noviembre pasado, está en pareja hace 16 años y desde 2000 milita en el gremio. “Jamás tuve ningún drama por mi orientación sexual”, asevera.

Los tres reflejan a sindicatos grandes, de sectores medios y gozan de una amplia representatividad y peso dentro de la CGT. Reunidos por Miradas al Sur, Teresa, Diego y José Luis coinciden en que dentro del sindicalismo no se replica la discriminación que se da en la sociedad y arriesgan: “Más bien todo lo contrario. Es más fácil en el sindicato que con la gente en general”.

–¿Por qué?
Teresa De Rito (Upcn): –Porque el sindicalismo es como una gran familia. Es verticalista y tendrá miles de defectos. Pero en mi caso, de entrada planteé mi situación. Cuando se lso dije a mis compañeros de entonces, hacía dos años que trabajábamos para normalizar el sindicato. Estaban los milicos. Por salir a la calle nos reprimían con todo y mis compañeros no se fijaban si yo era homosexual o no. Sí lo hacía la sociedad pero los compañeros valoran otras cosas. En el ’73, se abrió la plaza para aplaudirnos cuando entramos con el Frente de Liberación Homosexual. La misma Eva Perón dio un ejemplo. Protegió a Paco Jamandreu, a Miguel de Molina, y a muchos otros del ambiente artístico para que no los ridiculizaran. Nunca va a faltar una persona con mentalidad estrecha que quiere armarte un tribunal moral. Ojo, en ese momento, si te armaban un tribunal moral perdías el trabajo, pero no era por tus compañeros de sindicato. La cuestión cambió mucho. En uno de los últimos convenios que firmamos con Upcn dice expresamente que se está en contra de toda discriminación. Te aseguro que si enganchan a alguien haciendo transfobia u homofobia, ahora ese jefe va a la calle sin indemnización. En el sindicato, tenemos una Secretaría de Igualdad de Trato y Oportunidades por la que yo luché mucho. Ahora hay que pelear para que se inserte en todos los convenios colectivos de trabajo a la homofobia y transfobia como acoso laboral. Antes de la Ley de Matrimonio Igualitario, los sindicatos ya avalaban la unión civil. Ibas al juzgado de turno con dos testigos, te hacían un acta de convivencia y enseguida entrabas a la obra social. Después, se discutía la moralina de cada uno.

Diego Arias (Suterh): –Bueno, algo así me pasó a mí. Yo milito por nuestros derechos hace años y me entusiasmé en el momento en que Alex Freyre peleaba por casarse. Yo había tramitado mi amparo para casarme. Cuando empecé a trabajar como encargado de edificio me lo aprobaron y dentro de unos pocos meses, cuando se solucionen algunos problemas de papeles, voy a ser delegado gremial. Dentro del sindicato obtuve protección aunque por la naturaleza de nuestro oficio, los encargados de edificios somos muy machistas.

José Luis Oliva (La Bancaria): –Cuando me convocaron para la comisión sindical interna en el año 2000, dije mi condición sexual para que no tuvieran ningún “problema de imagen” por mí. Y me contestaron que para ellos la lucha y la defensa de los trabajadores no tenía nada que ver con la sexualidad.

–Está bien, ¿pero es así en todos los sindicatos?
T. R. (Upcn): –Para mí, el mejor poder de síntesis lo tuvo Hugo Moyano cuando defendió el matrimonio igualitario. Él explicó que en el sindicalismo mientras vos seas un delegado que trabaje, que valgas como persona y que vayas de frente con tus compañeros, nadie se va a preocupar por tu orientación sexual. Distinto es en el plano político partidario. Cuando era vicepresidenta de la CHA, muchos diputados y senadores ni nos recibían. En el sindicalismo no hay tantos pruritos. La gente cuando viene a plantearme problemas ni se fija en mi variante sexual y con mis compañeros de gremio pasa lo mismo. En los sindicatos, lo que importa es cómo me comporto como delegada. Lo que divide aguas son las lealtades. Si sos leal, el resto no importa.

J.L.O. (La Bancaria): –Estoy de acuerdo con Teresa. El punto es cómo te desempeñás en la defensa de los trabajadores. Por supuesto que también importa tu vida privada porque en algún punto uno es un ejemplo a seguir. Tus compañeros ven en vos un referente también.

–¿Y a qué se debe que haya menos discriminación en los sindicatos que en la sociedad en general?
T.R. (Upcn): –Creo que la explicación está en que el sindicalismo ha pasado por cosas tan duras que ni se plantea el problema de la sexualidad. Esta sociedad y estos políticos que hoy hablan de democracia, yo no se dónde estaban en diciembre del ’82 cuando la dictadura mató a un compañero como Dalmiro Flores de Smata.

J.L.O. (La Bancaria): –Nosotros usamos mucho la palabra “compañero”. Allí no hay distinción de nada. Estamos embarcados, si se quiere, en una misma empresa o en el sindicato mismo. Cuando salimos a la calle estamos todos. Y el sindicato es el gran paraguas que nos alberga de las fuertes tormentas, y bueno, realmente tenemos que ser compañeros. No hay diferenciación.

T. R. (Upcn): –Para los que están afuera, quizás sea difícil de entender. Es como el peronismo, algo muy difícil de explicar. El pilar básico del sindicalismo es la solidaridad. La globalización mal entendida rompió la solidaridad de toda una sociedad. Pero desde los sindicatos, no fuimos mediáticos, no entramos en eso. Nosotros nos dedicamos a charlar con la persona, en el día a día, cara a cara. Ese mediatismo absurdo no penetró en los sindicatos y sabés las ganas que tenían. Hubo gobiernos a los que se les cayeron los ministros de Trabajo por tratar de vulnerarlo. Y no es que somos autoritarios. El sindicalismo es lo más democrático que hay porque no es obligación afiliarte. Vos el año que viene no te gusta como te tratan y te desafilias. El político gana, está cuatro años y chau. Al cabo de su mandato lo repudiarán o lo aplaudirán, pero a él le importa un bledo. Un sindicalista gana hoy las elecciones y mañana una asamblea lo tumba. Esto es así. Y a nadie se le ocurre decirte “Eh, vos…”. Nadie te “acusa” por tu orientación sexual. Hay respeto, solidaridad.

D.A. (Suterh): –Yo creo que aporté dentro del sindicato para ser el primero en dar la cara, para que haya otros compañeros que vean que tener una pareja del mismo sexo y casarse puede ser algo corriente, natural. Hay muchos compañeros de mi sindicato que son homosexuales pero no lo declaran por miedo. No es fácil tener 50, 60 familias arriba tuyo que se enteran al día siguiente de que te casaste y que el amigo que veían siempre, ahora es tu pareja y tu esposo. Igual hay que pulir detalles. Nos tenemos que acostumbrar a decir todos y todas.

T. R. (Upcn): –Sabés una cosa. Esto tiene que ver con el impacto de la sanción de la ley. Hace dos meses fuimos hablar con Andrés Rodríguez (N. de R.: secretario general de Upcn) para dar cursos sobre diversidad sexual y convenios colectivos de trabajo, a partir de agosto. El problema es que muchas veces, los delegados cuando se encuentran con un drama le dan el pase a la víctima. Y no debe ser así. Ahora todos nos podemos casar pero no todos pueden tener acceso a un DNI y obtener un plan social porque no tiene identidad. No creo que la Ley de Identidad de Género salga este año, pero lo que sí creo es que la compañera Presidenta va a lanzar esta iniciativa pronto.

J.L.O. (La Bancaria): –Cuando se discutía la ley, entre mis compañeros de la interna hubo un debate acerca de qué era el matrimonio, como si fuera una cuestión de la religión católica. Sacarlo del plano de la fe fue importante. A veces la gente lo encuadra como un tema religioso, y no lo es, ya que la diversidad también está dentro de las religiones.

–¿Cómo se traslada la herramienta del matrimonio igualitario al interior de los sindicatos para hacer reclamos?
T.R. (Upcn): –Antes vos veías un cartelito que decía: “Para el guardapolvo hay que presentar la libreta de matrimonio, la partida de nacimiento”. Hoy se abren otros beneficios, vienen dos señores o dos señoras. Lo mismo pasa en la parte salud, tiene todos los alcances. Pasa lo mismo con las coberturas de distintas índoles. Todo lo que le era para un matrimonio varón-mujer, hoy es abarcativo para parejas del mismo sexo. Fijate que con el matrimonio igualitario, hay parejas que pueden adoptar y ahora el sindicato protege igual que a un niño que procede de un varón y una mujer.

–¿Cómo ven hoy la realidad sindical?
T.R. (Upcn): –En la CGT, puede que se peleen todos, pero en las 62 Organizaciones no se pelea nadie. Lo cierto es que a los dirigentes cuestionados, yo veo que los critican desde afuera. Porque sus afiliados no los cuestionan. Nadie le puede negar a Víctor Santamaría lo que ha hecho por la educación de los hijos de los porteros. Nadie puede negar que el empleado del Estado no tenía obra social y dependíamos de que Bancarios nos prestara sus policlínicos. Hoy tenemos institutos especializados en oncología. Se está proyectando otra guardería para chiquitos. Lo mismo Suterh. Ha hecho un avance muy importante en cuanto a niñez y las mujeres. A los dirigentes los votan sus afiliados. Ese trabajador que está dignificado, él y su familia, es el único que tiene derecho a hablar de su dirigente. Todo lo que digan los medios es secundario porque opinan desde afuera y sin saber.

J.L.O. (La Bancaria): –A mí me toca estar en un sindicato muy vapuleado mediáticamente por la figura de nuestro secretario general que guste o no, es inocente hasta que la Justicia diga lo contrario. Lo que resalto es que a pesar de que tenemos a nuestro secretario general preso, el gremio siguió al frente de las luchas. Y hemos logrado montones de cosas, no solamente acuerdos salariales. Creo que hay una nueva corriente que es la juventud, que tiene otro compromiso hacia la política y hacia el gremialismo.

Los tres siguen la conversación y cuando se les plantea un diagnóstico de la situación nacional se apasionan aún más. Podrían quedarse horas. Para Diego, de Suterh, lo mejor de Cristina son sus políticas de inclusión social. Teresa, de Upcn, y José Luis, de La Bancaria, asienten. “La Asignación Universal Por Hijo es revolucionaria. Lo que sí me parece es que habría que avanzar en la transparencia de la ayuda social. Hay mucho puntero trucho”, subraya ella. Y José Luis aporta: “Yo estoy relacionado con los jubilados bancarios, y el hecho de que se haya conseguido una movilidad ascendente creo que es un reconocimiento a esos jubilados”. Y vuelve Diego: “Los encargados estamos muy contentos con la gestión de Cristina”. Y Teresa lo interrumpe: “Igual todos tuvieron cosas positivas y negativas. En el gobierno menemista se logró que los homosexuales tuviéramos personería jurídica. El expediente de la CHA durmió cinco años durante el gobierno de Raúl Alfonsín en la Academia Nacional de Medicina, no en la Inspección General de Justicia a pesar de que hacía años que la Organización Mundial de la Salud decía que no era una enfermedad”.

El diálogo entre ellos podría extenderse hasta el infinito hablando de la Presidenta, de Juan José Zanola, de la Ley de Identidad de Género, de la equiparación de los hijos adoptados por parejas gay antes de la sanción de la ley respecto a los que adoptaron y adoptarán después de la misma. Al despedirse de este cronista, dicen que se van a un bar para seguirla porque quieren fortalecer el primer Observatorio Gremial de las Diversidades que en agosto empezará a dar talleres de sensibilización y concientización para 800 delegados.

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