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Se casaron hace un año y son los primeros en lista para adoptar

Por Gisela Nicosia – (Perfil)

Alejandro González y Alberto Báez sueñan con formar su propia familia.

Son el primer matrimonio del mismo sexo que está en lista de espera de adopción. El 31 de enero de este año iniciaron el proceso, y creen que cada vez falta menos para concretar la paternidad. Podrían ser la primera pareja homosexual en lograrlo.

“Ya empezamos a pensar cuál será la mejor escuela para que vayan, qué actividad deportiva les gustará o dónde los podemos llevar a pasear. Tratamos de vivir paso a paso, porque se genera mucha angustia y ansiedad. No queremos pensar tanto sobre cómo será la vida ni cómo seremos como padres porque el proceso es largo y la espera pesa”, agregó Alejandro.

Alberto y Alejandro llevan 13 años de relación. Alberto es pediatra y Alejandro es asesor político de Kelly Olmos, en la Secretaría de Asuntos Municipales del Ministerio del Interior. A fines de 1998 se conocieron en una fiesta y a los tres meses se fueron a vivir juntos. Desde jóvenes soñaban con una familia y en 2010 se casaron para “ser padres” ante la ley.

“Soñamos con una familia y cada vez estamos más cerca de lograrlo. Luego de muchas averiguaciones, nos inscribimos. Armamos la carpeta con la documentación requerida. Cursamos talleres de instrucción y hace dos meses nos entrevistó una trabajadora social. La semana próxima nos reuniremos con una psicóloga y en un par de meses se podría dar el fallo aprobatorio final para entrar en la dulce espera de los niños con los que formaremos nuestra familia”, explica Alejandro con una gran sonrisa.

En los talleres trabajaron sobre el manejo del vínculo con el niño y su familia biológica, la importancia del nombre, los miedos y la adaptación al grupo familiar, entre otros temas. “Pudimos terminar de comprender y ver con mayor claridad la importancia de la historia del niño que adoptaremos. En ningún momento sentimos que nos traten distinto por ser una pareja del mismo sexo. Tuvimos contacto con otros futuros padres adoptivos que nos trataron como un matrimonio más en busca de armar una familia”, detalló Alberto.

Papá por dos. El debate sobre los roles parentales y cómo serán llamados por sus futuros hijos no tiene fin. Para Alberto y Alejandro, los dos serán padres y eso es lo único que les importa. “Que nos llamen por el nombre o que nos digan papá o como quieran. Nuestro rol será el paterno y el rol femenino quizá lo tomarán de una tía o una abuela. Eso no nos inquieta, sabemos que les vamos a dar todas las explicaciones necesarias y toda la contención para que sean niños felices, sin dudar sobre nuestro vínculo y sobre su origen”, explica Alejandro.

En el proceso de adopción es posible declarar las preferencias sobre los niños que se adoptarán. “Deseamos que sean hermanos, de entre 3 a 10 años. Si son una nena y un varón sería genial, porque tendríamos la parejita, pero no es relevante”, dicen.

“Con que sean hermanos nos basta. Si los ñiños tienen más de 5 años podríamos agregarles otro nombre pero queremos que mantengan el de nacimiento ya que forma parte de quiénes son”, afirma Alejandro. Alberto agrega: “Nosotros elegimos el modo simple de adopción, lo que significa que tendrán vínculos directos con la familia biológica. Vamos a respetar su relación parental. Creemos que favorecerá la crianza y la vida de ellos”.

El amor que se profesan fue la base de la decisión de adoptar. “Estamos muy convencidos de qué hacemos, vivimos la vida a la par, amándonos profundamente”, comenta Alberto. “Si bien pudimos haber sufrido discriminación por nuestra elección sexual, ahora, gracias a la Ley de Matrimonio, hay una aceptación social generalizada que nos permite  caminar de la mano, en público o incluso concretar el sueño de ser padres sin reprimir sentimientos”, completa Alejandro.

Un fallo favorable

La jueza porteña Gabriela Seijas confirmó el viernes 24 de junio el reconocimiento de la co-maternidad en una pareja del mismo sexo con hijos nacidos previamente a la sanción de Ley de Matrimonio Igualitario, e igualó los derechos a dos hermanos que habían nacido uno antes de la sanción de esa ley y el otro después.

Unos meses atrás, en el Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires había sido rechazada la solicitud de ambas madres para que se realizara la inscripción de los hermanos en idénticos términos. En la sentencia, Seijas declaró la inconstitucionalidad del artículo 250 del Código Civil y el 45 de la Ley 26.413, que impiden la inscripción de hijos e hijas por parte de progenitores del mismo sexo, en contradicción con la Ley de Matrimonio, por lo que ahora ambas mujeres figurarán como madres.

El fallo ya marcó un precedente en materia de reconocimiento igualitario para todas las familias y parejas, casadas o no, y se logró gracias al impulso de la Federación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans. Beneficiará a muchas otras parejas en similares condiciones.

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