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Tejiendo identidad

Por Lucas Darko – (SentidoG.com)

Marlene Wayar y la identidad de genero. (Foto: Julio Lago)

A un año de la aprobación de la “ley de matrimonio igualitario”, yo que marché pidiéndola, yo que estoy orgulloso de este logro, que lo siento como parte de una revolución y un movimiento que crece y va por más, salgo a buscar voces que me den su opinión sobre lo que hemos obtenido y lo que falta.

¿Qué pido cuando grito “ley de identidad de género” ya?

Para responderme, hablé con Marlene Wayar. Coordinadora General de Futuro Trans. Co-fundadora de la Red Trans de Latinoamérica y el Caribe “Silvia Rivera” . Directora de “El Teje”, primer periódico Travesti de Latinoamérica. Posee um discurso propio, firme y convincente con aires a personaje extraído de un cuento de Lemebel.

Los dos proyectos (de Ley de Identidad de Genero) que considera más relevantes son: el presentado por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans junto al INADI em el que se que los DNI digan “hombre” o “mujer” según unx disponga; y el que presentó el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Gênero, que además de ese  nombramiento, reclama acceso a educación y salud gratuitas, la no patologización, criminalización de su condición y la no estigmatización.

Ella se inclina por el segundo, pero así y todo me explica que es prematuro, que todavía no hubo una charla, un “leernos” como comunidad. Se necesita unificar posturas, consensuar para así saber cual es el paradigma legislativo a cambiar, que las leyes actuales lxs reconocen, pero lo hacen según el sexo que indica su DNI: “Hombre o Mujer, no se tiene en cuenta la condición Intersex”

Marlene no se considera mujer, ella es otro tipo de femineidad, entonces ¿porqué va a pretender que su documento la denomine erróneamente? (otra vez)
No quiere que al mal llamarla “mujer” tenga que encorsetarse en todo lo que esta sociedad pide para ese género, ni 90-60-90, ni el canon de belleza que se impone, pero Marlene me dice que no quiere esto ni para las mujeres que nacen con vagina “ni para las que nacen con pito”.

“La diferencia entre travestí y Trans es que esta última tiene una postura política”

Ser “Trans” implica estar por encima del binarismo hombre-mujer, sentir que esos títulos se quedan cortos para lo que uno eligió, y no entra solo para las travestis u homosexuales, ser trans es trascender esto establecido y descubrir cada uno su propia mismidad.

Es que Marlene no quiere ser igual a nadie; manifiesta que se deben contemplar las diferencias y que en base a eso se las reconozca, que se les de posibilidades iguales de desarrollo en igualdad de condiciones, reconocer sus políticas culturales, igualar esas prácticas, no a ellxs.

Esta nación las viene cogiendo hace años, no las desconoce, pero claro, ellas al no declararse mujeres hacen que los que las levantan dejen de ser “hombres”, el que coge travas ahora pasaría a coger mujeres. Dice que ella no tiene porque cambiar su denominación para pagar la hipocresía de una nación entera

Entonces empiezo a comprender. Esto va mucho más allá de un nombramiento como “hombre” o como “mujer”, Marlene habla de contemplar una tercera opción o mejor aún: NINGUNA.

Se están reclamando políticas de salud y educación gratuitas, inclusión social y laboral.
Hay mucho más en juego que una etiqueta.

Y le pregunto porqué una trava puede ser puta y no maestra. Y me redobla la apuesta re preguntando  porqué una maestra no puede ser puta para si misma, porqué ser docente invalida sexualidad, que porqué esta cultura de la segunda madre castra su experimentación.

Hablamos de como el mapa geográfico del deseo no solo pasa por el trinomio “boca-pene-ano”, de todo esto impuesto que sitúa a esa experimentación como algo prohibido.
Que un general, un ministro, un hombre de poder puede en su fuero interno sentarse en un marlo, hacerse eyacular por Dios y María santísima, que hasta puede penetrar los muertos que veneramos, pero claro, luego se da el tupe de poner limitaciones a quienes nos damos la libertad de asumir lo que somos, lo que queremos ser, lo que elegimos.

Aceptamos casarnos como heterosexuales: de a dos, para siempre y con fines procreativos, y así como muchos sienten que esto legitimiza su amor (¿ante quien?),  otros lo hacen por cuestiones mas objetivas como pueden ser la división de bienes en un futuro o el acceso a la obra social.

Igualdad al acceso de los derechos contemplando nuestras políticas culturales, no “igualarnos” a lo ya establecido.

La charla de Marlene son semillas al viento, esto de plantearse que un matrimonio puede estar conformado por mas de dos individuos (de nuevo nos situamos mas allá de las elecciones sexuales) y lo que puede llegar a suceder con los hijxs en común si se disuelve, hablar sobre “que mi obra social debería poder pasársela yo a quien YO elija, no esto de que solo pase a quien yo reconozco como destinatario de mi amor ante la ley, que ella puede querer mas a una amiga que a alguien con quien se relacione sexo-afectivamente”, la flaca habla y a mi la cabeza me camina a toda marcha.

Nosotros elegimos otra sexualidad, entonces: ¿por qué deberíamos manejarnos como lo hacen los demás?

Marlene me dice que si tiene que volver a usar su nombre asignado en el DNI para que esta lucha por una VERDADERA Y CONTEMPLATIVA ley de identidad de género sea aceptada, lo hará. No se puede reclamar sus derechos como travesti cuando se la este denominando: “mujer”. Debemos tener coraje para enfrentar las situaciones que invalidan nuestra identidad”
.
El bar “Burlesque” ya me vio sobrio, ebrio, llorado, enamorado, anfitrión y poeta, pero esta noche no. Hoy el bar, las mesas y mi té que ya esta helado somos testigos de la verborragia de Marlene.

Saludos, abrazos y los “hablamos y te maileo” correspondientes me dejan solo caminando por Palermo Eleven (Once).

Marlene luchó y marchó por el matrimonio igualitario, pero me hace entender que esta conquista tan importante, es parte de lo que tenemos que seguir creando, me voy con un panorama más claro acerca de qué se reclama como “ley de género”.

Camino y la gente parece tener frío, yo no tengo ni idea que siente mi cuerpo, tengo la cabeza a mil preguntándome cuanto de esto que tanto necesita la comunidad intersex podrá ser obtenido, me pregunto cuando podremos llegar a un dialogo interno mas consensuado y solidario como comunidad, me pregunto si todos son logros o algunas son “invisibilizaciones”

Camino y me pregunto todo esto. La parada del bondi y el viaje de una hora a San Martín son el templo perfecto para mi rosario de dudas a mi mismo.

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