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Walter Quiroz: “Me siento un mensaje”

Por Rafa Tano – (Revista Imperio)

Walter Quiroz

 

En una entrevista intima, el actor bucea en su propia sexualidad y no esquiva los temas personales. El matrimonio homoparental “es una genialidad, un gran paso adelante”, celebra.
Vestido elegante pero simplemente, con jean azul y una remera blanca con inscripciones en letras negras. Walter Quiroz piensa en todo. Pocas veces un entrevistado muestra el interés particular que él demostró para esta entrevista, de la cual, podría decirse, fue su real productor.

Decenas de llamados telefónicos y de correos electrónicos de ambas partes iban moldeando una nota en la que uno de los ejes principales era el tema de la imagen: un buen fotógrafo que reflejara la intensidad de este actor que va más allá de su actuación.

Tanto profesionalismo, tanta colaboración y claridad conceptual, aunque debiera ser moneda corriente, al menos quien esto escribe no lo vio en quince años de oficio.
Parafraseando a la Biblia, en el comienzo fue el verbo, y así comienza Walter:
“Estoy educado en la religión católica apostólica romana, pero no practico. Me presento como Walter Ramón Quiroz, bautizado”, lanza de entrada, tras mostrar un Nuevo Testamento recién regalado por un taxista que lo dejó en el punto de encuentro.
Es sabido: los actores suelen ver señales en sus trabajos. Tras un mini intercambio de ideas sobre la religión, este actor de casi 38 años cuenta que, “la familia es la nave que te acompaña. Si vos no tenés en claro las partes de tu nave, no da. Siempre es mejor saber qué es lo que hay y después elijo, después veo, pero si no sé con qué cuento, adónde voy. Necesitás conocerte para conocer al otro, y respetarte, para respetar al otro”.

La charla se interrumpe con pedidos de fotos y de autógrafos. Se le acerca gente joven a Quiroz, con mucho respeto y hasta un trato amistoso: “Estás más flaco”, le dispara un muchacho. Y se lleva la firma de su admirado.

-¿Cómo tomás el tema de la fama y el acoso del público?
-Con el tiempo, cada vez mejor, fui relajándome mucho. Antes me daba mucha fobia pero ahora se siento muy contenido, salgo a la calle y me siento protegido. Me gusta mucho Buenos Aires. Estuve de gira todo el año pasado con En la cama y me di cuenta del contacto con la gente de tantos años. Estuve en Junín, Bahía Blanca, Ayacucho, en Jujuy, y la devolución es genial. Vienen a verte, se acercan, y eso te acompaña. Es un lazo que se construye.

-¿Cómo este llevábass con el elenco de “El Anatomista”(su última obra)?
-Era un equipo es maravilloso, y tenia a Santaolalla en la música, Gonzalo Córdova en las luces, Renata Schussheim en vestuario e imagen. Y José (Muscari), que le daba mucho volumen dirigiendo. Además está la obra, el clítoris, la sexualidad, el placer. Nunca está de más hablar de estos temas. Hay muchas cosas respecto del sexo que habría que hablar.

-¿Habrá otras cosas del cuerpo femenino por descubrir?
-Sí, y del masculino. Todo es posible. Incluso que pasemos a otra instancia donde el cuerpo se abandone.

Se ríe con ganas Quiroz, y continúa con su teoría: “Quedaría afuera el cuerpo. Yo creo que debe haber un grado de evolución donde puede llegar a ser así. El sexo, en el mejor de los casos tiene algo de eso. En la mejor de sus formas hay una conexión, más allá del amor inclusive. No hablo de sexo con tu pareja. Quizás con un ser que conocés, tenés sexo, y puede ser súper elevado. Lo he vivido, incluso”.

-Contalo, dale…
-No, ya está (se ríe a carcajadas). Querías saber hasta dónde iba a llegar, ¿no?

Y sí, tiene razón Walter. “En definitiva, así como hablábamos del autoconocimiento, si uno es un misterio, imaginate la otredad. Ese punto de fusión me parece que es lo más cercano al éxtasis. Ya no estás pensando, ahí ya hay algo elevado”.

Se produce un silencio y Walter gruñe: “Amor, sexo, sexo…”

-Vamos por ese lado, entonces. ¿Estás en pareja?
-No. Disfruto de estar solo también. Ahora tengo ganas de hacer esto, de ir construyendo este anatomista muscariano.

Mentes bien abiertas

-En los contactos previos me comentaste que te interesaba especialmente hacer esta entrevista por estar dirigida a un público vinculado a la diversidad sexual, ¿Por qué razón?
-Porque me parece que esta obra está híper relacionada al sexo, y que la revista tiene una gran llegada a gente que ya tiene su sexo bastante pensado, y si hay alguna que no, se acerca porque hay algo de eso que la identifica. Es un buen lugar para gente de cabeza bien abierta. Hoy todos somos comunicadores sociales, incluyéndote a vos. Y esto continúa con esta publicación, y con los otros comunicadores sociales, que son los lectores. Esta es una revista con una llegada a un público open mind, y es una publicación que es cultura, es educación, y estamos hablando de teatro. En definitiva, estamos hablando de autoconocimiento, ser o no ser. Todo está encerrado en lo mismo. ¿Querés preguntarme algo? Estoy abierto a que preguntes lo que quieras.
-…..
-Está bueno lo que estamos diciendo. De hecho, estamos juntándonos para armar una nota en esta revista, siendo que yo nunca corro tras el escándalo. Nunca lo hice. Sí me juego con lo que pienso, y hago programas de televisión referidos a eso, que es lo que yo puedo hacer. Cosas como “El tiempo no para” o “Son o se hacen”. Pero creo que con estos temas hay que ser cuidadoso. A veces para tener más llegada hay que hacer esto. Prefiero lo blando a lo rígido. No tengo necesidad de ir al choque. Quiero hablarte de mí y de vos, con amor. Pero jamás ir al coche porque sí.
-Se viene el matrimonio homoparental, ¿cómo lo ves?
-Una genialidad.  Por diferentes razones. Cuando lo leí el otro día, me puse muy contento, no sólo por los chicos, porque abre la posibilidad para otros, por las implicancias en lo jurídico, por los derechos. Es un gran paso adelante. Buenísimo, ojalá que se de. Si son dos personas que se aman, es algo que cambia la vida: pueden heredarse, pueden adoptar.
Walter tiene un gran sentido del humor, y cuando empezamos a despedirnos, dice: “Bueno, quería contarte una cosa. Cuando era chico…pip, pip” (imita el sonido de interrupción). Se ríe y agrega algo más: “Todo ser es político, y yo me siento un mensaje para esta revista”.

Fotos: Juan Borraspardo
Asistente de fotografía: Vessna Bebek
Agradecimientos: Diego Casado Rubio y Colombo-Pashkus

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