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Día del Niño con mamá y mamá

Por Mariana Iglesias – (Clarin)

Hay chicos que festejan por primera vez su día tras la ley que permite que dos mujeres sean sus mamás.

Los trillizos Jazmin, Abril y Santiago junto a sus mamas Andrea y Silvina

Mamá se va a trabajar, así que te quedás con… mamá . Lena le da un enorme beso a su bebé y se lo pasa a su otro gran amor, Celeste. Ellas querían tener un hijo con desesperación y lo logran a fuerza de amenazar a un varón con un arma, para que deje lo suyo en el cuerpo de Celeste. Es una escena de “ El viento en un violín ”, la última obra de Claudio Tolcachir que habla del amor, del desamor, y de las distintas maneras de armar y sostener una familia. En el teatro de Boedo sobrevuela el humor negro, que se festeja con risas y aplausos. ¿Qué pasa afuera, en la calle de verdad? A partir de la ley de Matrimonio Igualitario un bebé puede ser inscripto por dos mujeres, sus dos mamás, aunque los cientos de chicos que nacieron antes de julio de 2010 quedaron fuera de la ley. Ellos están anotados con el apellido de la mamá gestante, que figura como madre soltera. El de los papeles no es un tema menor, porque estas mamás (las no gestantes) no pueden firmar boletines, tomar decisiones médicas o tenerlos en su obra social. ¿Será la próxima conquista? Más allá del guión de Tolcachir, las mujeres que desean tener un hijo suelen recurrir a un banco de esperma. Y cada pareja resuelve quién de las dos se embaraza. Mónica Giardini (39, profesora de Lengua y Literatura) y Sandra Fernández (43, médica), planearon tener dos hijos y embarazarse una vez cada una (con el semen del mismo donante). Por una cuestión de edad, la primera fue Sandra, que parió a Zoe hace ya seis años. Después fue el turno de Mónica, que tuvo a Dante hace casi dos. Los nenes las llaman indistintamente “mamá”, y claro, ambas responden al unísono. Sus relatos sobre sus embarazos, partos y reuniones escolares dan cuenta de una sorprendente naturalidad. “Tal vez será que nos rodeamos de gente que tiene buena onda, pero nunca nos sentimos discriminadas –dicen ellas–. O tal vez será que tratamos de que todo sea natural”.

Esa impresión es compartida por las madres de estas historias. Que también repiten aquello de que no hay familias tipo ni únicas; sino que hay familias de mamás solas, de papás solos, de varios hermanos, de uno solo, de abuelos, de tíos, y así.

Andrea Majul y Silvina Maddaleno, (treinta y pico, periodistas, casi veinte años juntas) tuvieron… trillizos: Jazmín, Abril y Santiago, de 4 años. “Ellos tienen muy claro que tienen dos mamás, saben que hay otros amigos que tienen una mamá y un papá, solo una mamá o que los cría la abuela. ‘Somos todos diferentes’, es la frase que más usan. Una vez un compañerito del jardín le dijo a Abril que ella tenía que tener un papá y una mamá. Nos lo contó antes de dormirse y le preguntamos qué le parecía y nos contestó: ‘Es que él no sabe que hay familias distintas, hay que enseñarle…’. Son increíbles”.

No serán tres pero… Florencia y Adriana se casaron en febrero, después de seis años de convivencia. Y en mayo nacieron las mellizas, Ambar y Juana. Al anotarlas, una jueza de Rosario no quiso reconocer el derecho a la co-maternidad. Reclamaron y lo lograron . Y fueron las primeras en anotar a sus hijas tras la aprobación del Matrimonio Igualitario. “Va a ser toda una fiesta”, dicen por hoy, primer Día del Niño en familia.

Gabi (33, periodista) y Eli (34, empleada) se casaron el año pasado tras 15 años de pareja. Las ganas del bebé estuvieron siempre, y finalmente la que se embarazó fue Eli, aunque podría haber sido al revés. Juan nació hace tres años, después de varios tratamientos de fertilización que se consumieron todos los ahorros (otra lucha: ser contempladas en la ley de fertilidad). Juan nació por cesárea y las dos estuvieron ahí, sufriendo a la par. Como también van las dos a las reuniones de “padres”. Juan preguntó si tiene papá. “No, tenés dos mamás”, le contestaron. “Ah”, dijo él. Y siguió jugando. Al colegio llevó la foto del casamiento de sus mamás: “Estuvo bien pero no me gustó el arroz en los ojos”.

“Yo diría que somos una familia divertida, amorosa e impresionante –dice Silvina–. Por tres simples razones: porque nos divertimos, nos queremos mucho y somos multitud. No hay señora que por la calle no nos diga algo. Y al ver que somos dos madres ni se inmutan sino que dicen: ¡Menos mal! trillizos es muchísimo trabajo’.

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