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Sospechan que prefecto gay fue secuestrado

Buenos Aires – (El Litoral)

Octavio Romero

La pesquisa indica que la noche en que Octavio Romero desapareció fue “levantado” por alguien en la puerta de su casa. Se presume que bajó del departamento por unos instantes, y alguien lo obligó a irse. A dos meses de su muerte, no hay detenidos.

A casi dos meses de la muerte del prefecto gay de la localidad de Curuzú Cuatiá que había anunciado su casamiento, Octavio Romero, la investigación continúa a paso lento y bajo secreto de sumario sin que hasta el momento haya detenidos por el caso que conmocionó al país. El suboficial de Prefectura Naval Argentina había hecho pública su homosexualidad dentro de la fuerza. Testimonios de sus compañeros, que prefieren mantenerse anónimos, permiten evaluar la hipótesis del crimen de odio o como ellos mismos llaman, de una cuestión de honor.

Octavio salió de su casa el día 11 de junio por la noche y se le perdió el rastro. Sus amigos lo esperaban para cenar y como nunca llegó, ni respondió los llamados se preocuparon. En el departamento que compartía con su novio quedó el saco de pana bordó, los zapatos y la bebida que iba a llevar a la cena. Todas las luces de la casa estaban encendidas.

Gabriel Gersbach, el novio, en un primer momento pensó que se había ido con una campera, pero más tarde la encontró en el placard que compartían. El dato no es menor. Ese día hacía mucho frío, y una de las sospechas es que Octavio Romero bajó por unos instantes, y que alguien lo obligó a irse. Una semana después de desaparecer, el 17 de junio, el conductor de una lancha encontró el cadáver flotando en el Rio de la Plata, a la altura de Vicente López. Lo habían asesinado.

Desde que apareció su cuerpo, todos los contactos oficiales desde la fuerza fueron con la familia materna. Gabriel era su pareja desde hacía doce años y pensaba casarse con él en dos meses. La familia política y los amigos llegaron a temer que no los dejaran despedirse del cuerpo antes de ser trasladado a Curuzú Cuatiá, su pueblo natal. A último momento, ­y gracias a la intervención de varias organizaciones­, en Buenos Aires hubo una misa de cuerpo presente en la que no participaron uniformados.

Como si hubiese que impedir la foto de familia en la que salieran los díscolos, los honores ­la entrega de la bandera a la familia, la guardia de honor, etc.­ se realizaron en Corrientes, lejos de la vida que el finado había construido los últimos años.

En declaraciones a TN la cuñada de la víctima, es decir, la hermana de Gabriel, habló del caso. “Ya pasaron dos meses y todavía no tenemos novedades. No tenemos noticias; no sabemos qué puede haber pasado. Puede ser por su condición sexual; pero me parece que es una ridiculez. Hoy creo que no debería haber gente que por la condición sexual de alguien pueda asesinar.

“Parece que la noche que desapareció se fue con alguien que lo conocía. Es cierto también que en su casa dejó todo abierto y todo prendido como si fuera a volver pronto; se fue sin abrigo. Pero no se sabe con quién, no se sabe por qué, no se sabe adónde; y una semana más tarde apareció asesinado en Vicente López”.

Al ser consultada sobre si hay colaboración de parte de la justicia y de la propia Prefectura dijo, “No, hoy no. Hace un mes atrás yo personalmente estaba segura de que esto iba a tener una solución rápida; pero pasaron ya dos meses y estamos con la misma información: no se sabe nada. La justicia y la fiscalía y la policía de búsqueda de personas consiguen cada vez más información, pero nada que pueda decirnos qué pasó con Octavio”.

La causa

Se sabe que el arma reglamentaria, ­que Octavio nunca llevaba con él­, aún no pudo ser ubicada. Unos días antes de desaparecer había tenido una práctica de tiro obligatoria. A esos entrenamientos solía ir con una cartuchera o con un maletín donde además podía guardar municiones. Después de la visita al polígono, la pistola podía quedar en tres lugares: su casa, una guardería de Prefectura o su locker en el Edificio Guardacostas.

“En ninguno de los tres lugares estaba”, explicó Joaquín Vizcaya, el cuñado de Octavio Romero. El locker del Edificio Guardacostas fue allanado por la Justicia, pero no se encontró nada: unos días antes, los superiores lo habían abierto para entregarle sus pertenencias a la madre de Octavio.

La pesquisa
Hay dos líneas investigativas. La primera es la que señala que pudo tratarse de crimen desde el interior de la fuerza. Uno de los elementos que llamó la atención a propios y extraños es que cuando Octavio desapareció, en Prefectura sólo abrieron un expediente por abandono de trabajo.

La segunda línea de trabajo apunta a las relaciones extra laborales. Octavio tenía una cuenta en manhunt.net, un sitio de contactos para hombres. También había montado un emprendimiento paralelo a su trabajo en Prefectura, en la que actuaba como guía turístico junto a Gabriel, su pareja.

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