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Teresa de Rito: Pasiones de una militante LGBT sindicalista

Por Rafa Tano – (SentidoG.com)

Con relatos históricos, una pormenorizada visión del presente, y con pasiones que cuenta con un discurso claro, habla de la Presidenta de la Nación, Cristina Fernández, de la CHA y su historia, de Putos Peronistas, de la identidad de género, de su amado sindicalismo, y lanza una caracterización que sabe polémica, al definirse de derecha.

Teresa de Rito

“Mi lucha comienza con el advenimiento de la democracia, donde yo era delegada normalizadora, en 1982; todavía estaban los militares. No era tarea fácil.  Luego de la caída de militares en Malvinas, nosotros empezamos a pergeñar la caída del régimen.  Estábamos en el Grupo de los 20, de Saúl Ubaldini, la CGT Azopardo.  Luego viene el momento de empujar la decisión de empujar que los militares dieran elecciones; el 16 de diciembre del 82 hicimos la gran marcha a Plaza de Mayo.”  Con esas palabras comienza Teresa de Rito esta charla/entrevista.  Persona fácil de entrevistar, ya que tiene un hablar fluido, y una sintaxis que facilita la labor de cualquier periodista.  Rulos indómitos, hablar pausado y medido, con voz suave, anteojos, Teresa nos habló del movimiento glttb y el sindicalismo: Sus dos militancias; sus dos pasiones.

Sigue haciendo historia: “Fijate en qué contexto  se movía la comunidad gay, muy de fiestas en las casas, en los pubs.  Eran vivas las compañeras: Había consignas de vestirse de blanco, de pararse al lado de tal semáforo.  La gran fiesta fue una privada, que se hizo en la Casona del Conde de Ricardo, en Palermo, con motivo de un cumpleaños.  Eran 350; había que ir vestido de smoking, con sombrero blanco. Recuerdo que pasé un ratito por esa fiesta. Me llamó la atención ver en la calzada muchos micros.  A la una de la mañana nos fuimos, y después hubo una razzia.  Era agosto del 83; no estuvieron astutos los policías.  Llegado el momento de identificarse, no cabían en las comisarías.  Había estancieros, el abogado de una famosa vedette.  Muchos millonarios, sobrinos de generales. Te imaginás que el jefe de ese operativo terminó dirigiendo el tráfico en la Quebrada de Humahuaca. Hasta había funcionarios de la casa de gobierno.   Tuvieron que largar a todos.”  Recuerda con precisión cada fecha, cada detalle, y no al azar, sino como parte de una cadena que enlaza la memoria con su accionar.

Sobre diversidad y sindicatos: “Yo tuve más garrotazos adentro de la comunidad, porque me consideraban ´la gorda sindical´, me ligaban a la patota, al fascismo, que en los sindicatos.  Y un día le dije a un miembro de la CHA: Me tratan mejor allí que acá”.  “Me acuerdo que una vez una funcionaria quiso hacerme un tribunal de honor  cuando aparezco en televisión por primera vez. ¡Y decía ser peronista!”, se acuerda y se sorprende, porque argumenta: “Qué diría el General, que se casó con una actriz estigmatizada por su origen”, en obvia alusión a Evita.

Teresa fue activista de la CHA, con distintos cargos; primero prosecretaria, luego vicepresidenta por dos períodos, y luego, con Rafael Freda como presidente, fue la Secretaria de la organización.

Repasa hitos de la comunidad gltb durante estos años de la vuelta a la democracia con una pasión y un orgullo indisimulables.  Cuenta: “Yo tuve una mirada muy crítica hacia adentro, que ni siquiera la conocieron mis allegados.  Yo tenía un profundo desprecio por todo lo que representaba la CHA.  Después pude entender todo lo que representaba el contexto sociopolítico, ¡y todo eso estando adentro!  Mientras estaban en una frivolidad impresionante, desde pasar una alcancía para enfermos del Muñiz.  Pero el movimiento homosexual había sido atravesado por la dictadura.  Me costó entenderlos; luego los entendí, pero no los justifiqué.  Me fui de la CHA por propia voluntad; me tomé un tiempito, y volví a mi tarea sindical.  Ahí entendían la vida de otra manera; había mujeres que criaban a sus hijos solas, y tenían triple militancia: Casa, trabajo y sindicato, y pagaban caro el tener esa militancia.  En el sector sindical estás más en lo cotidiano; en la CHA querían tu lugar para nada, porque después nadie quería jugarse.  Con mi llegada hubo otra forma de enfrentarse a la represión; lo hice con el comisario Díaz, de Moralidad.  Te llevaban de los boliches, en móviles sin patentes, y no te identificaban: Eras un NN.”  Y va a un tema que es fundamental, y que desenmascara una trama de dinero; se pregunta: “¿Qué pasaba con los dueños de los boliches que no impedían las razzias? En cualquier lugar del mundo los dueños cuidan a sus clientes, y se sabe cómo hacerlo”, se responde con lógica pura. “Recuerdo que imprimimos volantes indicando que El trébol tenía connivencia con la policía; al boicotearlos, tocábamos el bolsillo.”

Eran años difíciles, de lucha contra una represión social que seguía, a pesar de vivir en democracia, y había un discurso que repetía el dispositivo machista, heterosexista, pero al que también se le sumaba el progresismo antisindical; Teresa relata: “Yo escuchaba el discurso progre, que decía que en 25 años vamos a dar más respuestas que los sindicatos.  Y no es fácil tener un afiliado en Argentina, y ellos ¿qué respuestas le dieron a la gente?
Nuestra lucha tiene que ver, entre otros puntos, con que en los convenios colectivos de trabajo se pongan en el tema de acoso laboral las palabras transfobia, homofobia y hostigamiento; sería genial lograr eso.”  “Es que la vida de la gente cambia rotundamente con eso; los sindicatos estuvieron adelante en muchos temas; ya desde el año 99 reconocen a las parejas,  que antes pasaban por un Juzgado, o en el tema del VIH, con el pago de los tratamientos, y el no difundir el caso del compañero, de resguardar su intimidad.  Eso es lealtad.”

Matrimonio Igualitario: Teresa se entusiasma fervorosamente con este tema; dice que es una verdadera revolución, que la libreta es algo muy importante, y que hay un cambio cultural, ya que, por ejemplo, en las colonias de vacaciones nadie pregunta si hay dos madres o dos padres.  Y que este hito fue ingresar al sistema, y no vulnerarlo.  Analiza: “Hay familia: El homosexual tiene tíos, tías, primos, sobrinos, pero además sigue conservando el comedor con sillas, ¿Porqué? Porque quiere que en esas sillas se siente su familia”.  Lleva 25 años de amor con su pareja, María Rosa, otra delegada como ella en Unión Personal Civil de la Nación (UPCN).  Y elogia la postura de Hugo Moyano con relación a estos temas.  Por estas horas, la moviliza el tema de la capacitación en los sindicatos, para fortalecer a afiliados/as en su lucha, y el Observatorio Sindical contra la discriminación.

Un tema que también la mueve, dentro de los estrictamente político es su vínculo con la Agrupación Nacional Putos Peronistas: “Putos Peronistas (PP) es mi chochera”, dispara cuando se la consulta sobre el tema, y continúa: “Es la multiplicación de lo que fui yo a su edad; es gente honesta, sana, trabajadora.  Van a llegar a ser referentes políticos muy importantes en los próximos años; es más: Creo que van a ser los únicos, porque ellos hacen lo que los peronistas hacemos: Multiplcarse”, se le amplía su sonrisa al hablar de PP.  “Yo me considero el ala sindical de PP; están muy bien encaminados, con sus tropiezos lógicos, pero no hay que dejarse quebrar.  El Observatorio sindical, con los años, va a ser de PP; llegará el momento en que yo me retire, y esa va a ser una herramienta de ellos.  Y, sin ánimo de desmerecer a nadie, Rodolfo Serio va a ser un conductor muy importante, porque tiene mucha sensibilidad para captar las distintas problemáticas; coincidimos en una mirada”.

La ley de identidad de género la ocupa, también, y elogia que pueda darse otro paso que considera muy importante.  Quizás no salga este año, pero sí se permita a la persona trans tener un documento con su identidad.  Estratégicamente lo veo bien; eso cambiaría muchas cuestiones, como hacer algunos trámites.  Y falta capacitación para recuperar la cultura del trabajo”.

El INADI es otro tema que la entusiasma, y en el que quiere recordar especialmente la labor de quien para ella fue su creador, Daniel Barberis.  Le gusta la labor de Pedro Mouratián, y quiere que este Instituto sea cada vez más autónomo; y en torno al tercer sector opina que muchas ONG se hicieron para enriquecimiento de sus titulares, pero que no cumplieron su cometido.

Por último, dice que si asesorara a Cristina le diría que se alejara de La Cámpora, y se pregunta si algunos restan o suman votos.  Ve un buen panorama apara octubre, y para el final, una autodefinición tajante, y que sabe que puede ser polémica: “Yo soy de derecha, y bien asumida.  No soy la ultraderecha.  Soy una peronista ortodoxa de toda la vida.  Creo que la convergencia del pueblo con la iglesia y las fuerzas armadas.  Pero eso solo no me hace de derecha.  Cuando veo la arquitectura de Avenida de Mayo, sé que la hizo la clase dominante.  La izquierda dice ´el pueblo no nos interpretó´, y eso es ridículo.  Para la izquierda, todo lo que es nacional, es la derecha.

Se despide con la alegría de haber podido expresarse, y poder llegar a un medio como sentido G, que conoce y quiere, según cuenta.

Teresa de Rito, un pedazo de historia y un presente muy activo en la militancia de la diversidad, la sindical y la peronista.

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