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Homofobia y despido en Supermercados Coto

Buenos Aires – (Agencia Walsh)

Homofobia y despido en Coto

En la sucursal nadie ignoraba que Alan Raúl González Zeballos era gay. Cuando le preguntó a su jefa el motivo de la desvinculación, le respondió que fue porque a ella “se le antojó”.

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Alan Raúl González Zeballos, trabajaba en la cadena de Supermercados Coto de Capital Federal. En la sucursal nadie ignoraba que era gay, sin embargo su condición lo convertía en objeto de burlas y bromas de doble sentido que su supervisora, aunque fue advertida más de una vez, lo permitía.

“Un día mientras estaba trabajando en cajas se acerca un cliente habitué del supermercado y se dirige a la supervisora y en voz alta le dice que la quiere invitar a comer, la supervisora no le respondió, entonces un compañero que escuchó le dice al cliente señalándome: “-Invitalo a Alan, que a él le gustan los hombres”.

Este ejemplo es uno más de los tantos casos que ocurren en los lugares de trabajo que pasan inadvertidos para el resto pero que al no hallar ningún freno por parte de las empresas se “naturalizan”.

Alan comenta que “Al día siguiente le informo a la jefa del sector y le hago saber que si esto volvía a suceder iba a denunciar ante INADI, a lo que ella respondió que tomaría “cartas en el asunto”.

Sin embargo en los días posteriores, la situación no había cambiado ya que este compañero que estaba asignado a retirar las devoluciones que los clientes dejan en las cajas, retiraba de todas, menos de la caja donde yo trabajaba”.

Unos días después una compañera me mostró desde su Facebook donde tiene como amigo a este compañero, que había publicado en su muro del Facebook, refiriéndose a mi persona: “Pobre d vos putin seguí mandándote cagadas q t van a sacar dl forro dl ort. YO NO PX ESTOY ACOMODADO…JAJAJA!”.

Como ocurre cuando existe maltrato laboral, lo primero que se resiente es la salud, ya que esta situación le generó al trabajador serios problemas de salud, la tensión y el strees terminaron provocándole una lumbalgia que agravó el cuadro de tendinitis que el trabajador contrajo trabajando como cajero.

“El martes 27 de septiembre estando en el lugar de trabajo, sentí un fuerte dolor en la espalda que me impedía moverme, cuando pedí que me derivaran a la ART, la respuesta fue administrarme una pastilla “Actron” y otra de “Ibu Evanol”.

Ese mismo día, mi horario de trabajo era de 10,30 a 16Hs. por lo que me correspondía un descanso para almorzar, sin embargo no me permitieron ir a comer, porque según se “habían olvidado y no podían hacer nada”, le respondí que el permiso para almorzar es un derecho del trabajador, sin recibir respuesta alguna y continúe con mi trabajo. En un momento tuve la sensación que estaban permitidos todo tipo de maltrato y abuso contra mi persona”.

“El jueves 29 de septiembre me presento a trabajar como todos los días, y el personal de seguridad me informa que tenían órdenes de no permitirme el ingreso. Cuando le preguntó a su jefa el motivo de la desvinculación le respondió que fue porque a ella “se le antojó”.

“Yo le respondo que no existía un justificativo para echarme, ella me contestó que eso no le importaba, cuando me doy vuelta para retirarme escucho que ella dice: “PUTO”.

Al día siguiente, Alan fue notificado de su despido sin causa

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