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Tienen tetas, tienen pene, tienen mucho para decir: Grupo de Arte Trans.

Por Lucas Darko – (SentidoG.com)

Hace días un amor de esos que suelo no tener se terminó a kilometros del punto de partida. Voy a entrevistar a lxs chicxs al negocio que la directora tiene con su marido.
Me quedo charlando con él. Un capo.
Bajo la escalera y me camuflo en la sombra de esas bambalinas para espiar una de las pasadas.
Encuentro la primer risa del Jueves. Por suerte no va ser la última.

*visibilizARTE.

Cuando hablamos sobre las profesiones de lxs trans, todo es cuentapropismo. Es difícil que un/a trans sea contratadx, si pasa el juicio de apariencia, cuando llega la instancia de presentar DNI surge alguna traba. Chau trava.

La directora y chispa inicial de muchos de los proyectos de la cooperativa es Daniela Ruiz.
Cuentapropista. Esposa hace 16 años. Actriz. Directora.
Daniela estudió en la escuela de Julio Bocca. Daniela se recibió en la calle.

El arte para compartir una realidad y para crear fuentes de trabajo. Cuando pedir trabajo no alcanza entonces uno se lo tiene que crear sola me dice.
La cooperativa dio charlas para chicxs trans sobre inserción laboral, esto de crearse es un proceso nuevo para todxs, incluso para las organizaciones como “Actores” que aprenden a trabajar en conjunto con ellxs.

“El arte no pasa solo por una belleza estética o una buena literatura, el arte ES activismo”

El escenario es la parte visible de lo que esta cooperativa representa, abajo de este hay que caminar, aprender, hacer, crear, generar. Y es un laburo que se hace entre todxs, más allá del género, acá lo que hay es voluntad de crecer. Creer.

Daniela es picante. Para ella sus obras son una necesidad. Lo que pone en escena esta para que quién lo vea entienda (entienda dijimos, ni para que le de pena ni para que se compadezca, ellxs no necesitan eso, esto es para entender, asimilar), pero claro, esto que exponen suele ser la parte incómoda, justamente lo que muchxs no quieren ver. Ni siquiera la misma comunidad LGTB.

“La casa de Bernarda Alba” fue interpretada de varias formas: solo hombres, en desnudo, etc. Bueno, el año que viene le toca el turno a ArteTrans de habitar esa casa. Ellxs saben lo que implica habitar, habitarse.
Me embola cuando la comunidad gay solo habla de temática queer, por eso amé esta propuesta que si bien va por la diversidad, no es una paja del ghetto.

Alquimista de los sentidos y de su propia historia Daniela abraza su camino y lo hace obra. Abraza su pasado de prostituta (7 meses de mierda) que la llevó a vivir en ese hotel palermitano que hoy es pieza teatral. Abraza su cuerpo con pene y tetas para hacerlo stand-up. Me abraza hasta dejarme llorado.

*Hotel Golondrina.

El hotel Gondolin existe.
Las chicas llegaban del interior con un historial de represión y miedo para hacerse (literalmente) la gran ciudad de Buenos Aires.

“Hotel Golondrina” - Ph: Ivan Hache.

Pero claro, la Santa María de los Buenos Aires resultó ser una trava ya curtida y dolida que le enseñó “los códigos”.
Como ningún lugar las iba a recibir ahora tendrían que chupar cuanta pija aparezca para pagar el sobreprecio de este hotel que las hacinaba. Esta santa puta le daba libertad, tanta como puedan pagar.

Meses sin comer hacen que una se resigne y tome esa vida. La plata (mucha y rápido), ser aceptada por hombres que te dicen cosas lindas, sentirse linda, poder inyectarte para tener ese cuerpo que le veías traer a la travas que volvían al pueblo (que volvían a dejarle plata a esa familia que no la aceptaba pero si la vivía) de repente todo esto hacia que no duela tanto vivir en una pocilga, ni que joda tanto el hostigamiento y violencia policial. Era “casi” una vida perfecta. Un casi muy doloroso para cuerpo y alma.

Daniela tuvo que contarle esto a las actrices. Ellas, una nueva generación, gracias a la fuerza de las que tomaron el Gondolin, que lo hicieron propio y hoy día un hogar de paso para las chicas, pueden vivir otra realidad. Pero este pasado, es parte de su historia, estas luchas arman su identidad.

Nicole, Emma y Mar viven este hotel Golondrina como aves con mucha pluma y poco vuelo. Bellas pajaritas que migraron en busca de un sol que enfría, ya que ni agua caliente tenían. Un nido que no les pertenecía hasta que pudieron asumir su lugar, su ser, su mismidad y encontraron la fuerza para hacerlo propio.

Hace meses que andan migrando por salas llenas. Compartiendo esta realidad que no solo abre cabezas heterosexuales, abre corazones sin importar lo que haya por debajo de la cintura.

Esto es arte. Esto es trabajo. Esto es parte del patrimonio cultural que lxs trans están creando hace tantos años.

*Monólogos de las tetas con pene.

Un “stand-up” es algo divertido, pero claro, acá hay algo más, algo que gusta y que no sobra.

Siempre que vi shows cómicos con travestis todo se relacionaba con el placer del espectador, la risa brotaba de la identificación con este receptor. Era tiempo e cambiar un poco las cosas. Acá se habla de pijas, de las pijas que se comen los excelentísimos hombres “normales” cuando se pegan una vueltita por el Rosedal entre familia y misa, no, acá se habla de la pija de ellas en relación con ellas mimas y su placer personal.

Estas voces angelicalmente roncas de matices delicados van directo al cuore del público travesti, trans y aledaño para que volverse identificación y parte de la propia construcción de una/o misma/o. Saber que esto que viven les pasa a otrxs.

http://monlogosdelastetasconpene.blogspot.com/ - Ph: Ivan Hache.

El primer paso a un diálogo como comunidad a través de un arma tan efectiva como letal: La risa.

Cuando pregunto qué diferencia tiene esto con un show de transformismo (mi pregunta fue algo así como tirar una molotov en un gallinero, hablan todas la mismo tiempo, se ríen, chillan, salvo Milagros que siempre en su pose correcta nos mira tímida)

“Un transformista llega a la casa, se saca el maquillaje y es un hombre, nosotras hablamos de las cosas que nos pasan todos los días”

Tengo la suerte de ver el ensayo entero. Mar es una diva de antaño con mucha picardía y porno-inocencia actual. Alejandra tiene esa chispa que habita en gente tan talentosa como la que ella más admira: Niní Marshall. Mariana es picante, ácida y otra que sería un orgullo para su referente: Florencia Peña. Y Milagros, tímida y callada al momento de este ensayo muestra que la tabla es su lugar y sabe como conquistarlo.

Me cuentan que los textos son de creación colectiva. Cuando Daniela me habla de su propia creación, al escribir, dice que a veces no puede escapar a la pregunta: ¿Qué dirá la gente?…
Y sola se responde, como olvidándose que estoy ahí, como volviendo a ella misma frente a la computadora:

“QUÉ LO DIGAN, QUÉ LO PIENSEN”

*Identidad travesti.

Me siento a entrevistarlas.
Como salidas de la pluma de Lemebel cacarean, ríen, se ríen.

“En el llanto, en el dolor, hay una alegría travesti que nos ayuda a seguir vivas, reirnos de nuestras mismas desgracias, nuestros humores muy negros”

La satisfacción de acabar, las castraciones, el no saber a donde pertenecen, quién son, las hormonas, su pene, la transexualidad, masturbarse a si mismas, el culo siliconado, las tetas, la virginidad, todo esto es parte de sus anécdotas; situaciones que quizás en su momento fueron muy duras pero acá son lágrimas de tanto carcajear.

Hablar de lo que no se habla, del cuerpo, del pasado, de lo que son, de lo que somos es parte de esta identidad, de esta lucha que no se termina cuando se apruebe la ley d identidad de género. Ahí empieza otra lucha.

Antes, mientras hablaba con Daniela y las chicas jugaban con el vestuario, ella me contaba de su proceso, de aceptarse como travesti.

“¿DNI?, me identifica con mi nombre, no con mi identidad”

Ella no es ni quiere ser mujer, que acepte algunas reglas del juego no significa que vaya a dejar de construir su lugar, con su nombre y denominación correspondiente.

Alejandra: “Ser travesti es más que tacos y pintarse, es un proceso”

Les pregunto quién quieren que vea la obra y todas hablan de la familia, los integrantes que están y los que ya no. Compartir quienes son, en ningún momento justifican o reivindican algo. Compartir.

La charla sigue y yo no puedo dejar de reírme. Hacen una pasada solo para mí. Fin del ensayo.

Camino con Daniela, chusmeamos como es debido y la dejo en su bondi.

Ella no para.

*Oscilar.

Hago un break y me voy a caminar por la ciudad.

Adán no era un hombre, era un ser andrógino. Eligió separarse, multiplicarse. Aceptó discernir entre bien y mal: Perdió el paraíso. Gracias Adán, hubiese sido un embole vivir ahí.

Lxs trans son un poco ese ser completo, ese “hijx de la luna” que canta Hedwig en su “Origin of love” (antes nombradxs en “El banquete” de Platón) mitad hombre mitad mujer: Uno/a.

Camino y oscilo entre las decisiones de mi vida, a más solo me siento más solo quiero estar, no puedo estar en un solo lado, no debería ser tan contradictorio, o tan amplio, o tan… yo.

Paro un segundo y el Congreso se corona con las nubes rosadas del atardecer. Paro un segundo y me río, a veces soy tan dramático.

Ellas tienen los huevos bien puestos para llevar orgullosas sus firmes tetas. Yo empiezo a no darle tanto el culo a la vida y dejo de sumirme pasivo ante su cogida que me arrincona contra la pared, yo dejo de usar mi pija para una paja personal. Yo tengo mi pija bien dura, es tiempo de ponerla donde corresponde.

Soy la sonrisa que recorre la ciudad. Soy entero.

(Busquen las fechas y novedades de lxs chicxs en Facebook: Grupo de Arte trans “AR-tv.” )

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