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“MIA” una película de Javier Van de Couter

Por Lucas Darko (SentidoG.com)

"MIA"

Una villa habitada por chicas travestis: “La aldea rosa”
Una chica trans. Una historia.
Una nena. Una historia.
Un padre. Una historia.

“MIA”, una historia de amor, de realidades, una ficción llena de verdad.

 

¿Qué querés ser cuando seas grande?

Carmen de Patagones.
Ya desde los doce Javier escribía, a los catorce (o quince) su primer guión fue filmado. Él se encargó de toda la producción, la filmó un amigo mas grande que era director y con los chicos del pueblo dieron vida a “Punto de fuga”.
Siempre entre grandes, incluso en esas primeras clases de teatro. Al principio medio a escondidas de Cuqui y Nora, después ellos acompañaron el proceso, después todxs nosotrxs veríamos el resultado.

Allá llegaban espectáculos (los más comerciales) y también iban algunos directores y guionistas a dar talleres, pero claro, el pueblo es bravo.

“Los pueblos son bravos, uno tiene la necesidad de ser alguien, como si no fuese nadie ya solo por existir. ¿Qué sos? ¿qué querés hacer? ¿quién sos?: El carnicero, el puto, el verdulero, la madre soltera”.

Desde ese sur mandaba por correo guiones a los canales porteños. Tenía un objetivo claro.

Dejó Patagones a los diecisiete. Cada vez que puede vuelve a la casa que tienen junto al mar, ahí donde todo cierra.

“Mía” tiene su propio río, todito para esa travesti costurera, para esa Ale.

Javier habla de su ciudad natal con un amor que sobre la charla iré reconociendo en otros lugares que supo hacer propios. Oficios como lugares, personas como bastiones, alegrías como mares.

Y más lugares…

Van de Couter & Menstrual

 

 

El camino hacia la aldea rosa.

1995: empieza diseño de imagen y sonido en la UBA, una carrera que recién arrancaba y conformaba las expectativas paternas. En Ciudad Universitaria, claro.

Allá abajo había una verdad sabida a medias, sospechas y un ¿qué habrá allá abajo? ¿quién? ¿quienes?, un secreto tan sabido y compartido como tácito.

2001: vivir a la vuelta del mítico hotel Gondolin (habitado y luego tomado por las chicas travestis), con enfrente un mercado chino con su respectivo boliviano verdulero y argento carnicero y ahí nomás la iglesia de una familia evangélica que además tenía un negocio de fletes: San flete. Todo esto, mezclado y servido en pleno estallido social de Diciembre, acompañado por la solidaridad ante la adversidad de toda esta Babel porteña hizo que el paladar de Javier vuelva a las reminiscencias de ese plato apenas saboreado, esa “fruta extraña”, esa aldea.

“Mia” es una historia de ausencias.

Un documental sobre la “villa gay” que le quedó de esas épocas de facultad mostraba ranchos que en su interior tenían de adornos, alfombras persas, fastuosos detalles. Es que durante el uno a uno, las chicas cirujeaban (todavía no se cartoneaba) en los cogotudos barrios de Nuñez, Recoleta y demás, y los acaudalados y fantasiosos noventa hacían que la basura tenga sus lujos.

El arte de la peli es el perfecto para narrar la historia de esta Cenicienta trans.

Pero esto nunca dejó ser un lugar marginal, marginado. Al borde de ese río, al borde de la ciudad. Tantos espejitos de colores reflejaban lágrimas, muerte, agresiones de la policía, indiferencia, aislamiento y hacinamiento que la sociedad no quería ver. No estoy hablando del set de filmación, hablo de la realidad que sus habitantes vivieron.

 

La película

Habla de quienes actuaron y le brillan los ojos. Está orgulloso.

Rodrigo de la Serna leyó el guión y a los quince días le dijo que quería hacer la película, sin saber quién producía y esas cosas, le había gustado.

No es para menos, este guión ganador del Festival Internacional de La Habana, Cuba nació de un proceso visceral. La bella forma de ver un dolor que sonríe.

El segundo casting de doscientos tuvo de protagonista a esa pequeña-gran actriz: Maite Lanata. Ahora conocida como “la nena de El elegido”, ahora Julia de “Mia”.

Javier me cuenta que fue decisivo en la elección ver cómo era la mirada de Maite para con Camila, con curiosidad. Y Julia miró a “la ale” con desesperación, suspira porque le falta llenar un espacio y ella aparece con algo muy contundente en su vida, y frente a eso no hay travesti, puto, empleada doméstica. Se convierte en su amiga.

“Mía” es la construcción de una sonrisa.

Camila es una “Frida Kahlo”, energía fuerte y hermosa que, según él mismo cuenta, le enseñó “cuantos pares son tres botas”.
Cordobesa de pura cepa allá en su tierra dio un casting que la llevó al protagónico. Compinche del Javi se iba a seguir pasando letra después de cada jornada, colaboró con opinión y consejo acertado, talento con tonada y pasión.

JVdC me habla de todas las chicas, y en especial de Naty Menstrual. Por como la describe puedo asumir que él pudo atravesar al personaje y vincularse con la persona real. Más allá de Antigua, más allá de Naty Menstrual, él encontró una amiga.

Las chicas de la aldea (Susy Shock incluída), Carlos Cano, Miguel Israelevich y claro, Carlos Prantte. Piezas fundamentales en esta creación.

Las habitantes de la aldea rosa

 

 

Militar es hacer

Van de Couter dice que no estudió cine (al menos no del modo convencional), esto hace que se pueda correr del lugar de director y contarme que este proceso, si bien arranca como algo personal (egoísta me dice), lo fue involucrando con la historia de las chicas. Terminada la peli se siente más un militante que un director.

Chicas que terminaron su casa con lo que cobraron de la peli, saber que tomaban el tren de madrugada para llegar al rodaje, las anécdotas compartidas y de como desde ahí cada vez que podía le pasaba casting y bolos a la que creía podía corresponder. Trabajo.

La idea es que esta peli la vean todos, desde la comunidad LGTBIQ hasta la vecina, que todxs puedan comprender un poco más la realidad trans. Visibilizar.

 

MIA vs. mía

El no haber tenido una formación formal como cineasta hizo que se prepare fuertemente: “Una carpeta así (separa pulgar de índice, mucho) de gorda con todas las escenas dibujadas”.

Los rubros más importantes estuvieron a cargo de gente más grande que él (como en sus primeras clases de teatro), eso lo hizo aprender mucho; sumada a la permeabilidad del director, quién me dice que no importa quién lo proponga, sino que funcione, hace que esta peli (más allá de la metáfora obvia) pase del MIA al NUESTRA.

La música juega un papel fundamental, MIA arma con los sentidos un relato coral.
Los años en Carmen de Patagones vieron a un fan de Favio que cuando una vez vino a Buenos Aires se compró las bandas de sonido.
El mismo Músico (sí, con mayúscula) que trabajó con Favio en esta ocasión lo hace con VdC: Ivan Wyszogrod.

La peli bien podría vivirse como un perfecto maridaje entre “Niña de la villa” de la Mona Jimenez y su otro tema principal: “Samba para no morir”.

Romperá la tarde mi voz
hasta el eco de ayer
voy quedándome sólo al final
muerto de sed, harto de andar
pero sigo creciendo en el sol, vivo.

La Ale

 

 

Recién vengo de la Avant-Premiere

La historia es fuerte, sin apelar al golpe bajo muestra lo agridulce de una rivera que está atardeciendo, que se le viene la noche.
Son los diálogos justos, milimétricamente precisos. Esta claro que Van de Couter como director que también es actor, sabe rescatar gestos y miradas que funcionan de manera clara y efectiva.

Este es un cine de autor, nacional, bello, comprometido, real sin perder ese halo de magia. Da gusto vivenciar esa experiencia que es el cine cuando uno se apropia de “Mía”, cuando aprende a habitarla.

Merecida y extensa ovación de pie.

Cuando en mi casa mamá y papá discutían (muy fuerte) mi tía Yiya me llevaba al fondo y me daba su mano helada. Hoy en día cuando estoy triste me arden las manos y solo calma si la apoyo en algo frío o en el brazo fresco de mi amigo.
Después me cuidó su hermana, la tía Mary (ambas tías del corazón), y ella me enseñó a atar los cordones, en nuestras sillas naranjas horrendas, mis zapas eran unas Nike-Feraldy celestes.
Yo jamás me pregunté qué había bajo sus bombachas o qué hacían en sus camas, yo solo me dejé amar y cuidar.

Yo hoy camino la ciudad con los cordones desatados, tengo la esperanza que la tía vuelva de ese cielo que se ganó y me enseñe a atarlos de nuevo y yo sonría, orgulloso de mi logro. Y que yo sonría…

“Mía” una película de Javier Van de Couter, estrena el 10 de Noviembre.

Trailer

“Zamba para no morir”

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