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La crème de la femme

Por Flor Monfort (SOY)

María Gold

A María Gold no se le nota, pero es… Y además es la fundadora de la Asociación Argentina de Femmes, un espacio que reúne a personas interesadas en discutir sobre feminidad y lesbianismo y avanzar por sobre los prejuicios que la misma comunidad fomenta contra los que no son suficientemente “diversos”.

¿Por qué te exiliaste en Estados Unidos a los 20 años?

–Me estaba descubriendo sexualmente, acá estaba en ambientes de gente muy cerrada, no sentía que podía vivir mi sexualidad, no quería avergonzar a mi mamá, a mis hermanas, a los pocos familiares que tengo. Sentía que no tenía libertad. Tuve muchos novios y relaciones muy buenas con hombres, entonces nunca tuve esa reacción de “odio a los hombres”; me pasó de una manera muy naïf que me sentía en el medio: no me gustaban ni los hombres, ni las mujeres. No sabía lo que me gustaba hasta que no lo encontré y no tenía la libertad acá para encontrarlo. Me fui primero a Los Angeles y después a Nueva York, donde me hospedó una amiga de mi mamá, una periodista que fue mi mentora. NY es muy individualista, muy parecida a Buenos Aires, entonces encajé perfecto.

Buenos Aires hace 20 años era muy diferente al de ahora. ¿Cómo fue ese shock?

–El Buenos Aires de hace 20 años era prehistórico, el cambio fue enorme. Yo acá sentía que la sexualidad era una sociedad secreta, pero yo lo vivía así, no digo que fuera así para todas. Muchas chicas estaban re afuera del closet y la pasaban fenómeno, pero estaban en otro ambiente, más under, que tenían esa cosa de salir del closet con felicidad, nada que ver conmigo. Yo venía de una familia muy intelectual, mi mamá es socióloga, fue productora de cine, eran muy abiertos, pero conservadores, mi vida no era el boliche.

¿Y allá qué hiciste?

–Trabajé en el teatro off como actriz, después empecé a escribir, dejé el teatro porque me aburrió, no quería actuar cosas escritas por otros. Estudié teatro educacional, que era la carrera que quería hacer acá, y empecé a tomar clases de estudios de mujeres. En ese momento no existían los estudios queer, lo queer y lo trans estaban dentro de los estudios feministas. Ahí dije: “Guau, ¡mi mamá tenía razón!”. Eso me cambió la vida por completo porque empecé a entender una problemática, entendí la problemática de la mujer y la mía propia con mi sexualidad y la pude verbalizar. Me llevó hasta los 25 años salir del closet, tener mi primera experiencia con una mujer. Me llevó muchos años aceptarlo, luchar contra mi homofobia interna. La distancia me ayudó mucho porque las femmes somos invisibles. Hace seis años volví, después de una relación muy difícil que terminó, pero todo esto ya estaba asentado y, si bien me sentí muy sola como femme, salí adelante.

¿Qué pasa con las femmes y las butch acá en la Argentina?

–Acá las femmes salen con las femmes y las butch salen con las butch. La Argentina es un país tan machista que la dinámica butch-femme está vista como una réplica del heterosexismo y del patriarcado, y no tiene nada que ver porque siguen siendo dos cuerpos de mujeres, excepto que salgas con un hombre trans (que en mi grupo hay muchas chicas femmes que salen con hombres trans, pero ahí nos metemos en otro tema), salvo en la vestimenta o que una sabe hacer una cosa que la otra no, pero es una cosa de yin yang.

¿En la cama también?

–En el único lugar donde se replica la heteronorma es en la cama porque hay roles, si querés: las femmes tienen un rol más femenino y las butch/chongo tienen un rol más masculino. Hay una canción que dice “butch on the streets, femme on the sheets”, porque hay algunas que te engañan, son chongas en la calle y son femmes en la cama, pero en la dinámica butch-femme no pasa eso porque el rol está marcado, no importa si sos activa o pasiva, lo que importa es la dinámica. Por eso las chongos y las femmes fueron tan discriminadas por las lesbianas y por las feministas. Butch se traduce “chongo”, ¡atención! Y cuando decís chongo integrás a la Pepa Gaitán, que le abría la puerta a la novia, era caballera, y también incluís a algún tipo de hombre trans e incluís a una que de afuera es femenina y de adentro es masculina.

¿Y una femme cómo es?

–Todos dicen que “la femme es pasiva”, ¡y no, no, no! Hay de todo. Donde se arma la guerra es cuando se confunde activo/pasivo, es decir el rol sexual con el rol de género, por eso las femmes son odiadas y por eso yo abrí la Asociación Argentina de Femmes. Una femme es acusada de pertenecer a la sociedad de consumo porque le gusta la moda. A mí me gusta pintarme las uñas, ver una Vogue, decorarme como se decoraba Cleopatra. La estética es una rama de la filosofía… ¿y los tatuados qué? Esa es su estética, ¿por eso hay que discriminarlos?

¿Discriminación por bellas?

–Las femmes somos discriminadas en todo el mundo, pero en Estados Unidos y Europa está tan consolidada la dinámica butch-femme que se resiste esa discriminación. Acá yo estoy sola como activista. Y acá la imagen de lesbiana es la de Sandra y Celeste, yo estoy vista como una réplica de la rubia de la porno, como una puta. Adhiero a un feminismo de la tercera ola, estoy absolutamente en contra de cualquier feminismo que no defiende la libre elección en todo, desde cómo te peinás hasta lo que hacés de tu vida. Yo soy femme, lesbiana es una mujer que ama a otra mujer: si yo salgo con un hombre trans, ¿cómo justifico que me estoy enamorando de una mujer si su identidad es masculina?

¿Qué tipo de mujeres se acercan a la AAF?

–De todo, hay chicas que me escriben a la página, pero nunca van a venir a los encuentros. Una artista, que no puedo decir el nombre, me dijo: “María, yo no voy a los lugares gays”, y me podía nombrar diez personas que leen mi página, pero que se mueven en círculos heterosexuales porque no se identifican con el círculo gay-lesbiano, no se sienten parte de una comunidad. También vienen hombres gays a los encuentros, porque hay gays que son femmes y defienden la causa y eso me encanta. El puto femme es el puto ballet, que aprecia el arte y venera la feminidad. Por hacer estos encuentros en un lugar Glttbi como Brandon no vino la cantidad de mujeres que yo quería porque muchas no están afuera del closet, ni en sus trabajos, ni en sus casas, sólo con sus parejas. Es una problemática muy común acá.

¿Vos cómo supiste que eras femme?

–Miré una película que se llama Bound (Lazos ardientes): había una que era como yo y otra que no. En NY empecé a salir y empecé a encontrar mujeres de 40, 50 años, re femeninas y cuando me ponía a charlar me daba cuenta de que era como ellas. A mí me salvaron las bandas de punk rock de chicas. Ser femme es una identidad de género y eso es lo que no se entiende acá.

En femme-inismo estamos atrasados…

–Sí, somos el atraso del atraso. Es una guerra estúpida, el feminismo acá está atrasado; yo no vengo con ideas revolucionarias, esto es algo que pasa en el mundo. Una de las fundadoras de la Asociación Argentina de Chongos me ayudó un montón en esto, me llevó a la radio, con ellas re bien desde el principio, con las chicas de Brandon también, pero después… es un abismo. La discriminación a las mujeres bisexuales es atroz, la discriminación a las mujeres con hijos también, el hecho de que una se quede en la casa y la otra salga a trabajar. Yo conozco miles de parejas donde una de las dos fue a la universidad un día y después se volvió a la casa y cuidó a los hijos, ¡alguien tiene que hacerlo! Y aun así siguen los prejuicios contra eso.

¿Qué pasa con las mujeres bisexuales?

–Son rechazadas. Una bisexual es alguien que se puede enamorar de cualquier género. Un personaje como Madonna no muestra una bisexualidad sino un sexo libre, por eso Camille Paglia, mi feminista favorita, dice que Madonna es el futuro del feminismo, porque es una mujer que no muestra que se enamora de mujeres sino que tiene sexo con mujeres: eso no es bisexualidad, eso es superior a todo. Es una apertura mental, el mensaje que Madonna mandó de feminismo es que está bien ser libre con tu cuerpo. Tener sexo con mujeres dos veces por año no te hace bisexual, enamorarte de una mujer y de un hombre te hace bisexual. Una bisexual sufre mucho ser discriminada porque es como que no valés, no te sacás la medalla a fin de año, no pertenecés a ninguna secta. Entre las lesbianas hay mucho de sectas endogámicas: todas trabajan con todas, trabajan con su ex, con su amante… las femmes pertenecemos a un grupo que no tiene nada que ver con eso.

¿Quién es “la” teórica femme?

–Hay muchas: Joan Nestle, Amber Hollibaugh, que es una ex prostituta. Personajes femmes hay en la literatura desde 1800, en Orlando de Virginia Woolf, en Shakespeare… Quiero armar un curso sobre eso. Ser femme es adorar tu feminidad y descubrir el poder que hay ahí. Está bien ser femenina dentro de una comunidad Glttbi, pero es muy controversial decir que “mi fuerza está en mi feminidad” porque sos mujer y naciste para ser abusada, penetrada, etc., y este feminismo es muy importante instaurarlo porque los femicidios están creciendo: un feminismo donde ser mujer está bien es darles poder a las mujeres. Ese es el trabajo que yo hago en mi vida.

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