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Aprobó Partido Comunista cubano enfrentar discriminación por orientación sexual, pero…

La Habana – (Paquito el de Cuba)

Los objetivos de trabajo del Partido Comunista de Cuba que acaba de aprobar la primera Conferencia Nacional incluyeron finalmente el término de la orientación sexual entre las causas de discriminación a enfrentar en el país, lo cual sin dudas es un hecho muy positivo, pero todavía insuficiente.

Las variaciones que sufrió el enunciado desde lo que planteaba el proyecto de documento base hasta su versión definitiva —y lo que no fue posible incorporar—, dan cuenta de cuánto falta todavía por hacer para superar los prejuicios y el desconocimiento sobre la diversidad sexual entre parte de la militancia, e incluso en no pocos de sus dirigentes, como reflejo de la resistencia cultural en buena parte de la población.

A continuación muestro dos objetivos donde aparece la mención expresa a la orientación sexual, en su forma definitiva, y en la versión preliminar, para que puedan compararlas:
Objetivo definitivo aprobado en la Conferencia     Versión preliminar del documento base

*57. Enfrentar los prejuicios y conductas discriminatorias por color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial y otros que son contrarios a la Constitución y las leyes, atentan contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas.     

    Enfrentar los prejuicios raciales, de género, ante creencias religiosas, orientación sexual y otros que puedan originar cualquier forma de discriminación o limitar el ejercicio de los derechos de las personas, entre ellos los de ocupar cargos públicos, participar en las organizaciones políticas, de masas y en la defensa de la Patria.

*69. Reflejar a través de los medios audiovisuales, la prensa escrita y digital con profesionalidad y apego a las características de cada uno, la realidad cubana en toda su diversidad en cuanto a la situación económica, laboral y social, género, color de la piel, creencias religiosas, orientación sexual y origen territorial.     

    Reflejar a través de los medios audiovisuales, la prensa escrita y digital, la realidad cubana en toda su diversidad en cuanto a la situación económica, laboral y social, género, color de la piel, creencias religiosas, orientación sexual y origen territorial.

Sin alteración esencial quedó, además, la idea que aparece en la introducción del documento, la cual ahora refiere que “los retos actuales y futuros reclaman (…) enfrentar prejuicios y discriminaciones de todo tipo que aún persisten en el seno de la sociedad”.

Como pueden observar, la principal modificación al formular el antiguo objetivo 54, ahora 57, fue la sustitución de la mención explícita de los “derechos de las personas, entre ellos los de ocupar cargos públicos, participar en las organizaciones políticas, de masas y en la defensa de la Patria”, por la referencia jurídica a la naturaleza contraria “a la Constitución y las leyes”de tales conductas discriminatorias, y añadir que ellas “atentan contra la unidad nacional y limitan el ejercicio de los derechos de las personas”.

A mí en particular me parecía mucho más concreta la primera formulación, pues expresaba directamente cuáles son los derechos que con mayor frecuencia son vulnerados como consecuencia de esas actuaciones ilegales. Ello podría tener una interpretación negativa de que todavía hay reservas a la hora de admitir las manifestaciones concretas de esa discriminación, pero también una más favorable de que existe la convicción de que todas las violaciones de este principio van en contra de la legalidad e incluso afectan la unidad nacional.

Como reza el dictamen de la comisión No. 2 sobre el trabajo político ideológico que discutió estos puntos, “se debatió sobre el tema de la identidad de género, recomendándose tomarlo en cuenta en las acciones de implementación”.

La propuesta de incorporar el término como “orientación sexual e identidad de género”, partió de Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), quien asistió como invitada a la Conferencia.

Sin embargo, el referido “debate” a partir de ese planteamiento dejó —al menos para mí— mucho que desear, pues evidenció el aparente desconocimiento que existía entre los delegados y quienes presidían la comisión sobre la importancia de hacer tal distinción, y el poco interés y voluntad que hubo por profundizar en el significado de esa categoría sexual, justo cuando tenían la posibilidad de hacerlo, a partir de la desaprovechada presencia allí de una especialista como Mariela.

En fin, que como previmos desde que comenzó el proceso de preparación de la cita partidista, existe la decisión política de avanzar en el respeto a la diversidad sexual, pero con preocupaciones sobre la manera de armonizar estos derechos con el consenso social en un país todavía machista y homofóbico, incluyendo los prejuicios entre una parte de quienes toman las decisiones. Ello conduce a este tipo de vacilaciones a la hora de nombrar las cosas por su nombre, como si no quisiéramos dañar la “extrema sensibilidad” de los individuos que aún rechazan a las personas lesbianas, gay, bisexuales y transexuales, ya sea por ignorancia, miedo, inseguridad o empecinamiento.

Un modo de barajar las palabras precisas —consciente o inconscientemente— es también emplear subterfugios aparentemente legales, como ocurrió, por ejemplo, en la propia Resolución final de esta Conferencia, donde echaron mano al artículo 42 de la Constitución para abordar el tema de la discriminación, y no mencionar la orientación sexual como una de sus causas. De ese modo, combinaron el objetivo No. 57 con la letra de la carta magna, que —como sabemos— tiene una enorme falta de actualidad en ese tema. Así, los redactores resumieron este aspecto específico de la siguiente forma:

(Los objetivos) “Exigen desterrar definitivamente los rezagos, prejuicios y conductas discriminatorias de todo tipo y cumplir con firmeza el mandato de la Constitución de la República en su artículo No. 42, que proscribe la discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la dignidad humana y proclama la educación de todos en el principio de la igualdad de los seres humanos”.

Sin embargo, como buenas noticias —y a pesar de que por ese arte de birlibirloque alguien volviera a sustraer la orientación sexual del documento resumen— tenemos que el asunto quedó explícito donde tenía que aparecer: en los objetivos de trabajo del Partido, y por consiguiente, según anunció el presidente Raúl Castro Ruz, dos veces al año habrá que analizar su implementación en los plenos del Comité Central, y en los comités provinciales y municipales de esa organización política, en la forma y frecuencia que se establezca.

Esto será, sin dudas, otra oportunidad para proponer, impulsar, discutir, establecer y chequear acciones concretas, tanto jurídicas como educativas, desde los territorios hasta la nación, en función de cumplir con ese propósito de eliminar la discriminación por orientación sexual e identidad de género. Así, tanto CENESEX como los activistas LGBT podríamos ayudar también “para impedir —como dijo Raúl— que nuevamente caigan en saco roto las instrucciones del Partido”.

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