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Mariana Bugallo: la flor de mi (no) secreto.

Por Lucas Darko – (SentidoG.com)

En algunos flyers es La Pimpinela, en otros es Mana y por algún evento y un DNI se dice Mariana Bugallo, ¿importa?, no, lo que importa es verla. Rojo comunista en esos labios que catapultan crónicas desesperadas, certeras, agridulces y personales (de la pimpi, de Mana y/o de Mariana, vaya uno…) Los dedos se mueven como agujas que tejen kilómetros de narración, son batutas que te zarandean los sentidos para donde quieren, hipnótica. De repente se pasa la mano por la cara, se despeja el pelo y es una nueva que es la misma. Un segundo para que respires y vuelve a agarrar todos tus pensamientos y los hacer un collage con su literatura oral y de porte firme, elegante, seductor y personal. Ella ahí adelante, acá el mundo. Te regala otro segundo y vuelve a empezar.

Flor de dramática

Mariana Bugallo, la Pimpinela

Y cuenta: “El nombre surge de una discusión con mi ex novio (cuando aún éramos novios), quise frenar el tono de la situación y le dije que si íbamos a ser dramáticos le hacía “la pimpinela” y cerraba la puerta dando un portazo. Quedó gracioso y lo empezamos a usar como sinónimo de dramatismo, tanto que el sustantivo pasó a ser adjetivo: esta persona es muy Pimpinela.”

El noviazgo se terminó,  ya no había novio pero si mucho tiempo libre y tristeza. Había que retomar ese blog que aún hoy se llama “No hay como estar bien vestida” pero el dominio ahora pasaba a leerse igual a quién lo firmaba: La Pimpinela.

El 3er Slam de Poesía Oral fue desvirgue y victoria para “La Pimpi”, quien además leía como Mana en el ciclo de Fer Bogado en el Burlesque y que andaba por ahí anunciada en varios otros como Mariana Bugallo. Y mientras tanto todos hablaban de tres personas que eran la misma que se había llevado el trofeo de campeona esa noche. Los Slam son competencias donde los poetas tienen tres minutos para lucir su oralidad cuasi de stand-up pero mixando lo narrativo con lo lúdico. A su juego la llamaron (N.d.A.: y la muy yegua me destronó a mí que venía de ganar las dos ediciones anteriores, decí que la amo y admiro)

Cada vez que Los Pimpinela (dúo ochentoso de tono musical bipolar y ultra dramático, con algo de incestuoso por que son hermanos) iba a comer a lo de Mirtha Legrand, la anfitriona les preguntaba el origen del nombre: una flor hermafrodita. “La Pimpinela nace del dramatismo de “Los Pimpinela” que para mí se linkea con un imaginario que atraviesa lo que yo estaba escribiendo. Aunque fue mutando siguen teniendo mucha presencia cosas como el “que ganas de no verte nunca más” de Valeria Lynch, la expresión popular de indignación cotidiana”. Yendo a lo etimológico de la palabra nos encontramos con que esta flor es roja, si, como esos labios  o como la sangre invisible que derrama en cada herida al recitar (pero siempre sonriente), que tiene propiedades saporíferas, como un jabón, que estéticamente no agrega nada, que no tiene valor estético.  Dice Mana: “y me pareció tan bizarro todo, a todo se le podía dar la forma que uno quisiera y ahí arrancó. Por más que yo me presente como Mariana Bugallo, La Pimpinela sigue siendo la génesis de una voz literaria que yo encontré hace muy poco. Hace un par de años nada más que yo descubrí esto, es que yo descubrí todo de grande en general…”

¿Un puto?

A veces cuando uno usa el término “puto” la gente se ofende, suele sonar despectivo y agresivo. Pero cuando ella lo usa es como cuando se le dice “boludo” a un amigo. Además, justo ella, ella que hace 5 años (cifra clave en esta historia) empezó a leer a Puig y que entre “Boquitas pintadas” y “La traición de Rita Hayworth” descubrió COMO quería escribir. En “La traición…” hay un párrafo que es una conversación telefónica donde Puig muy inteligentemente muestra una sola voz. Guión texto y un guión y el vacío que es donde supuestamente la otra persona habla, es brillante. En un momento el personaje dice – “Porque no hay como estar bien vestida… porque a pesar de la barriga o que tenga algún defecto, con un buen vestido que le calce regio, una parece otra”
Y de ahí pasó a Perlongher y después a Copi, en el medio leyó “Tengo miedo torero” de Lemebel y es entonces cuando la vida le cambió, ahí fue un “aaaaah…esto era, esto soy yo” que tiene que ver con que en principio ella se auto denominaba “puto” para después empezar a definirse como Trans.

LD: ¿Trans como qué?

Ella: Como dejar de ser guardiana inadvertida de la heteronorma. Porque yo sin saberlo perpetuaba, repetía, reproducía cosas de la heteronormatividad sin saberlo. O sea, yo paso a sentirme como “puto” por qué me siento interpelada por un montón de autores homosexuales que tienen una pata en el activismo. Hasta que el año pasado sucediera un evento, conozco a Marlene (Wayar) y a Susy (Shock) –y después a todo lo demás- y ellas me abrieron las puertas a lo mucho que yo tenía por aprender, cosas que nunca negué, siempre sentí que tenía que aprender mucho de esto en particular. Yo me definía como “un hombre homosexual en el cuerpo de una mujer heterosexual” por charlas que tenía con mis amigos putos de toda la vida para luego encontrarme con ellas y darme cuenta que no quiero que el mundo este dividido en “hombre” y “mujer”, darme cuenta que yo no creo en la genitalidad como algo que defina el género o la feminidad o la masculinidad. Yo me siento mujer, me considero mujer, soy mujer biológica y además feminista, pero por sobre todas las cosas no quiero que el mundo sea un binomio porque se queda mucha gente afuera. “

Y con el mismo énfasis y brillo de ojos que me nombró a Puig, Copi, Perlongher y Lemebel, ahora me da dos nombrazos más. “Artísticamente conocerla a Susy (Shock) fue un evento, un suceso. Otro fue conocerlo a Diego Kehrig, que es un amigo, una de las personas más talentosas que conozco, escritor, dramaturgo, productor, no puede más de talento y él leyó mi blog y le encantó. Ahí empecé a entender que lo mío no era personaje, era persona”. Y con tanta revelación me completa lo Trans con que también es un término ideológico, que las identificaciones pueden ser más políticas que otra cosa, y claro, que todo esto fue atravesando su escritura. “Un blog que empezó siendo de una piba que se había separado y escribía pelotudeces, muy cotidiano, pasó a ser mi espacio para escribir literatura”

LD: ¿Pasaste de La Pimpinela a Mariana Bugallo?

Ella: Más bien reforcé a La Pimpinela, no se me anulan, no me desdoblo, yo puedo ser La Pimpi y Mana porque básicamente son muy parecidas. Pero yo no soy una mina dramática en mis relaciones, no me banco tanto el dramatismo, en la vida real soy muy frontal. Soy emo pero en el fuero interno, no tanto para afuera.”

Ciclo Sucede - (Ph.: Ana Oro)

Y todo me va cerrando. La leo en sus palabras sin recitar, Mana te hace un blog en el aire con lo que cuenta, te lo actúa sin escenario y no por hacerte “la performance” sino porque así es ella. Natural y espontanea si, pero ojo, tampoco el cualquerismo. Sabe donde ubicar la casualidad premeditada, es estratega del hablar y en este T.E.G. de la charla, gana ella.

“Ahora estoy haciendo una especie de stand-up en el Ciclo Sucede, muy atravesado por la literatura oral, no sé es algo que arranqué una vez en el C.C.Pacha y tuve la fortuna de registrarlo en mi cabeza, es algo que quiero hacer.” Y yo le pregunto si no lo está haciendo ya, ¿ahora por ejemplo? “Si, pero de repente me animé a hacerlo porque lo hago cuando estoy charlando, perooo… bueno, sucedió que:
Sucede”

Los domingos del Pacha eran musicalizados por la Orquesta Trompa de Elefante y así un día toda Pimpinela llegó Mana llorada, lagrimeando en publico, cosa que no suele hacer, hizo uso de esa alquimia que posee y una presentación a público de Diego Arbit y sin encontrar un texto se mandó al frente y sucedió que sucedió la impro. “´Sucede´ es a la vez resultado y puntapié inicial”, pasa que (no, no iba a escribir de nuevo ´sucede que´ como mensaje subliminal para que ustedes vayan este domingo al C. C. Matienzo a ver a Mana), perdón decía: pasa que en el Pacha se mezcló Poesía Estéreo (Arbit + Sebakis) con Alejandro Berón Díaz que ya venía armando impros con La Pimpi y vieron que podían crear algo juntos para salir a vender y que pudieran hacerlo en lugares por plata. “Es importante reconocer que esto es un oficio, que queremos vivir de esto, que se valore. Que vos no te vayas a casa con las manos vacías, profesionalizarlo.” Y claro, sucedió (y este domingo sucederá por última vez en el Matienzo con invitadxs como Valeria Cini y Juan Xiet, o sea… #manejalo)

Al primer ciclo fueron 60 personas, una fiesta. Las fechas tienen un mix: Mariana, Mariana con Poesía Estéreo, Diego Arbit lee lo suyo, Sebakis lee lo suyo, Alejandro Berón Díaz lee lo suyo, las impros de Mana y ABD, un invitado musical y uno de poesía oral (y colaboración de lujo de Ana Oro). “Es un espectáculo compacto, tiene separadores, es un espectáculo integral, no es un ciclo de poesía nada más (con todo el respeto del mundo que me merecen los ciclos de poesía a los cuales asisto, de los cuales participo y los mismos que también organizo)” Al segundo ciclo fueron unas cien humanidades y al tercero directamente no pudieron contarlas.

Yo que ya fui a verlo, para poder explicarles en que consiste solo puedo citar las palabras con que ellxs mismos se comparten: “la cosa es, viste esas noches cuando todo sale bien, bueno, Sucede…”

LD: ¿Cuál es tu meta?
Pimpi: Yo quiero hacer esto para un montón de gente.

LD: ¿Porqué?
Mariana: Porque a mi me gusta hacer reír. Hacer reír a cinco personas es increíble, hacer reír a veinte es alucinante, hacer reír a cien, es un flash.

¿Cuál es el rol de la mujer actualmente?

“El problema de esto es que hay que reducir universos. Cuando decimos “mujer” estamos hablando de un colectivo que no está unificado. Hoy el lugar de la mujer está en darse cuenta de la urgencia de sus problemáticas.  Temas urgentes que por suerte ahora están mas visibilizados como son la trata, como esto de salir del Siglo XII y legalizar por fin el aborto, la violencia machista.” Y escucharla obliga a replantearse esas frases de mierda que apelan al sexo débil, porque yo qué también descubrí mis cosas de grande, la primera vez que fui a un boliche gay y me empezaron a querer agarrar la mano, a decir cosas cuando pasaba y hasta me tocaron el culo, lo primero que pensé fue: “así se siente una mina cuando sale a bailar, es una mierda”. Entonces hablando de esta violencia machista Mana me cita que la vive cotidianamente con el acoso callejero, con el piropo. Ya supone una lógica perversa el agradecer que le digan “que linda que sos” en lugar de tener que escuchar cosas como “chúpame la poronga”, el piropo supone una violencia “porque me lo dicen porque pueden, no porque lo sientan. Cuando era chica me deba vergüenza, ahora me da una violencia total. Una vuelta un tipo me dijo no sé que guarangada y le dije ´loco déjame en paz´ y me dice ´vos también si andas sin corpiño´ y yo le dije que yo no le ando diciendo que le fala un diente o qué me gusta o no me gusta de él, a mi que carajo me importa lo que el opine sobre si yo uso o no corpiño. Se cagó en las patas y miró para abajo, la interpelación no se la bancan o te acusan de ´histérica´ que es el otro lugar que tenemos nosotras en la sociedad.”
Porque si, parece que la mujer que no se presta al juego patriarcal y machista del placer termina siendo eso, una loca de mierda, una histérica y cuando nos ponemos a hablar de los lugares de goce femenino salta un tema: la masturbación. “Yo me doy cuenta que muchas veces las chicas no aceptan que se masturban, muchas de las que lo hacen no lo reconocen. Te dan respuestas como: yo probé y no me gustó, tengo novio, eso no es para mí, a mi nunca me llamó la atención, o sea, parece que estuviesen hablando de una droga, ´no a mi nunca me llamó la atención fumar porro´, como si eso se pudiera comparar con descubrirte.” Estar presente en estas confesiones es un lugar que como hombre puto que soy estoy acostumbrado, mis amigas se abren y confiesan esta y más cosas que el varón hetero promedio suele perderse o ignorar o ni siquiera intenta pensar, pero Mana lo dice.

Eso me re cabe de ella, que lo diga todo conmigo delante o con cinco o con veinte o con todas las personas ahí delante. “El varón tiene licencia para hacerse la paja, las madres le golpean la puerta del cuarto porque admiten la posibilidad de que lo esté haciendo. Ellos llegan al primer encuentro sexual ya conociendo su cuerpo, para muchas mujeres ese momento no solo es descubrir al otro sino también a una misma, además lo hacen a través de la mirada de ese otro, con las connotaciones que implica esa mirada masculina.”  Al hablar del sistema no solo se centra en lo que este puede hacerle padecer a su género, abre el juego a lo que también sucede sobre el “macho”. “El hombre hetero esta igual de atrapado, él no puede ser sensible, no puede vulnerabilizarse con la mujer para no quedar encasillado entre el puto y la mina, que son dos cosas viste… degradantes. Estos son mecanismos que operan no necesariamente en lo consciente pero igual, operan. Hace 5 años no estaba tan atenta, una crece, se informa y tiene sus inquietudes.”

Es claro que está en un momento donde se cuestiona todo, nada de lo que cae por default es para ella: “si me equivoco quiero elegirlo yo, quiero equivocarme porque elegí mal.

No quiero ser la mujer que surja nada más, quiero ser la mujer que elijo ser.”

LD: ¿Qué querés ser cuando seas grande?
La Pimpi: feliz.

LD: ¿Qué es para vos ser feliz?
Mana: Mirá. Yo quiero pasarla bien y construir.

LD: ¿Qué querés construir?
Mariana Bugallo: Yo vengo de una historia familiar mucho menos grave que otras historias familiares que conocemos de la vida. Yo he tenido varios ejemplos de personas que están todo el tiempo “reseteando” y como uno crece y trata de emular lo que le parece que está bien y distanciarse de lo que le parece que esta mal yo quiero construir bases para no tener que resetear todo el tiempo. Yo no quiero pensar cada 5 años todo de nuevo. Yo quiero construir las bases para mi felicidad y la de las personas que quiero…

Raíces de Pimpinela

Hasta acá ustedes leyeron el back, el pensamiento, el “living” de Mariana. Yo les sugiero, recomiendo y pido la vean en vivo. Acá adjunté algunas cosas suyas que hay por las redes sociales, bien podría haberla filmado solita y prolijo, pero no, ella en ambiente natural es así, toda hermosa.

Yo no se si comparto el material de la pimpi, es casi como un contrabando que hago. Es como ese placer que uno quiere hacerle sentir a quien quiere, o con quien comparte un código. Pegarle un video de Mana a mis amigos tiene esa reminiscencia a cuando de chicos nos pasábamos el porno, la cuota adrenalínica de saber que le estamos dando algo que le va dar placer, que yo descubrí ese material, lo palpé primero y ahora lo comparto.

Será también que lo que hace Mariana es de un tono cuasi-obsceno, un porno para el alma, si, porque hoy donde culo y teta se ven por todos lados con total libertad, ella te muestra carne, víscera, corazón y sentimiento. Ella es una especie de playmate de la sensibilidad, te pela todo lo que la mojigata sociedad no se anima. Y sonríe con esa bocaza rojo comunista que deslumbra. Argenta y almodovariana, un hombro al aire y de repente sos presa feliz de esta flor que te come, te engulle, te da vida. Y eso, ¿viste?, que se yo… sucede.

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