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Un Oscar para un actor abiertamente gay

Hollywood – (Agencias)

El actor quizá sea el ganador de mayor edad de un premio Oscar, pero no demuestra señal alguna de reducir su actividad artística

Christopher Plummer

Se acordaron un poco tarde. Christopher Plummer había cumplido los 80 años cuando recibió la primera nominación al Oscar por el personaje de Leo Tolstoi en “The Last Station”. Aquella vez le había robado el sueño un desconocido actor austríaco que recién había llegado a Hollywood con el nombre de Christoph Waltz y la extraordinaria película “Inglourious Basterds” de un extraordinario Quentin Tarantino. Este año, la competencia tampoco parecía fácil. Con la historia de “Beginners” sobre un carismático anciano que a su edad confiesa ser homosexual, Christopher Plummer compitió contra la emocionante historia del ataque terrorista en Nueva York de la película “Extremely Loud & Incedibly Close” con otro grande como Max Von Sydow, que tampoco había ganado antes un Oscar. Igual que Nick Nolte, que recibió su tercera nominación (y ninguna estatuilla) con el dramático personaje del padre de la película “Warrior” que en cierta forma refleja su verdadera lucha contra el alcoholismo. Ni hablar del prestigio de Kenneth Branagh sobre la historia de Marilyn Monroe en “My Week with Marilyn” y el juvenil carisma de Jonah Hill que también había favorecido la otra nominación de Brad Pitt por “Moneyball”. La elección no parecía fácil. En lo absoluto. Pero el ganador del Oscar es él, con sus jóvenes 82 años y más de 100 películas sobre su espalda: Christopher Plummer.

—¿Con el Oscar en la mano, cree que realmente es mejor actor que Max Von Sydow, Nick Nolte, Keneth Branagh y Jona Hill?

—Somos todos iguales. Ninguno es mejor que el otro. Es muy simple: alguien tiene que ganar. Fui yo y es maravilloso. Pero tengo que felicitarlos a todos, porque admiro a cada uno de ellos. De verdad.

—¿Qué opina de las manifestaciones afuera del es Teatro Kodak con grupos religiosos en contra de la homosexualidad, teniendo en cuenta que ganó el Oscar por interpretar un hombre que a su edad no tiene miedo de revelar que es gay?

—Los personajes gay son seres humanos. Todos somos exactamente iguales y la razón por la cual lo interpreté de la forma que lo hice es porque no hay que salir pretendiendo ser la caricatura de un homosexual. Son parte de nuestra sociedad desde la época de los egipcios, los griegos. Es parte de nuestra condición humana.

Habiendo vivido nada menos que siete décadas como actor, su carrera en cierta forma repasa la entera historia del cine. Es más: Arthur Christopher Orme Plummer, nació el 13 de diciembre de 1929, apenas unos meses después de la primera entrega del premio de la Academia de Hollywood. Y si las cuentas no fallan, apenas es siete meses más joven que el mismísimo Oscar. Lo curioso es que haya tenido que esperar más de 80 años para recibirlo.

Bisnieto del Primer Ministro canadiense John Abbott, Christopher Plummer se crió como el hijo único de una pareja divorciada que quería que fuera concertista de piano. El gusto artístico, en cambio, se volcó hacia el teatro desde que vio la película “Henry V” con Laurence Olivier y a pesar de los largos viajes de Quebec hasta Ottawa contento tomaba el tren para tomar clases de actuación en el Canadian Repertory Theatre.

Habiendo pasado por Broadway en los primeros años de su carrera llegó hasta el más prestigioso teatro de la Compañía Real Shakespeare en Londres. Pero el público parece recordarlo mucho mejor al lado de Julie Andrews, como el inolvidable personaje del Capitán Von Trapp del musical “The Sound of Music”. Demostrando la infinita variedad de sus trabajos protagonizó el clásico “The Return of the Pink Panther”, con Peter Sellers, o la más moderna “Malcolm X”, con Denzel Washington, además de la futurística “Star Trek VI: The Undiscovered Country” y la voz del viejito del dibujo animado “Up”.

En el mundo del teatro lo reconocieron en dos oportunidades diferentes con el Premio Tony por la comedia musical “Cyrano” (1974) y la obra de teatro “Barrymore” (1997). Hasta en TV recibió otros dos Premios Emmy por las series “The Moneychangers” (1976) y “Madeline” (1994). Solo faltaba un premio para señalarlo

como uno de los mejores actores. Ya lo tiene. El Oscar.

—¿Nació el mismo año 1929 que entregaron el primer el premio Oscar?

—Exacto.

—¿Quiere decir que tiene la misma edad que el Oscar?

—(Risas) Tal cual.

—¿Y qué se siente ser la persona con más edad que ganó un Oscar en la historia del cine?

—La verdad, aunque fue un Oscar honorario, Charles Chaplin tenía 83 años cuando lo recibió. Será honorario, pero sigue siendo un Oscar. No estoy seguro, pero igual, se siente bastante bien.

—¿Disfruta las entrevistas personales o es más fácil hablar sobre sus películas más exitosas?

—Bueno, no siempre, porque si hablamos sobre malas películas puede ser bastante divertido bromear sobre el tema. Si una película ya está establecida y todavía no se estrenó es mucho más difícil porque no se puede decir nada en contra, se pierde el interés, hay que remar con la marea. Es difícil hablar sobre el éxito, es mucho más fácil hablar sobre el fracaso (Risas).

—¿Y hace algunos años que viene hablando más del éxito que del fracaso?

—Es verdad, el cambio vino desde que cumplí los 80. Pero tuve tan buenos roles en teatro como en el cine. Todos se olvidan que el teatro también existe. El año pasado tuve roles increíbles como Próspero, César en “Cleopatra” y todas estas maravillosas obras de teatro. Y con el cine me llegaron guiones de excelente calidad, historias con corazón, apasionantes, muy emocionantes. Me están malcriando. Nunca pude haber imaginado que iba a formar parte de dos películas tan extraordinarias como “Beginners” y “The Girl with the Dragon Tatoo”. Tanto éxito da vergüenza.

—¿Cuál es la gran diferencia entre la preparación de un rol para el cine y el teatro?

—Con el teatro hay una gran diferencia porque las obras fueron escritas por grandes maestros. Las mejores obras literarias que se conocen son roles de teatro como Hamlet. Y uno solo tiene que tirarse dentro de esos roles, sin desafíos, para ver qué tan lejos se puede llegar. Y en el cine se puede mejorar conociendo las técnicas del escenario, que ayuda muchísimo en el cine, para proyectar el humor interno en ciertos diálogos que no son necesariamente graciosos. Cuanto menos se dice en el cine, mejor es la película. Y en teatro es totalmente lo opuesto: cuanto más se diga, mejor es la obra.

—¿Y a la hora de agregar su voz en un dibujo animado, como hizo con la película “Up” de Pixar?

– Ah, sí, es una película amorosa. Me divertí creando la voz de esa criatura en medio de un estudio de grabación. No tenía la menor idea de cómo iba a quedar. Nadie lo sabía. Y cuando vi la película me pareció extraordinaria. La verdad, habían tirado a la basura todo el principio de mi personaje y lo volvieron a escribir otra vez. Así que tuvimos que empezar de nuevo, pero funcionó. Era una película animada, pero tenía todos los factores: un gran corazón, gran imaginación y lo mejor que se puede esperar en una película. Me pareció increíble.

—¿También agregó la voz al video game “The Elder Scrolls V: Syrim”? ¿Podemos imaginarlo jugando Playstation o Wii con familiares?

—No. Por suerte no hay niños corriendo por mi casa. Tampoco juego esa clase de juegos, pero a lo mejor empiece a hacerlo, ahora que estoy agregando mi voz. Pero no, es algo totalmente extraño para mí.

—¿Y después de ganar el Oscar por interpretar un hombre que no tiene problemas en decir que es gay a los 70 años, ahora que tiene entre sus brazos un hombre desnudo llamado Oscar… no tiene problemas en decir que lo ama?

—¿Si yo amo al Oscar? Bueno, si el Oscar es gay, sí, seguro.

—¿Cuánta importancia le da a los premios ahora que realmente ganó el Oscar?

—Es como ponerle crema a una torta y es adorable aceptarlos porque va más allá del placer de trabajar. Es emocionante, pero tampoco pretendo dejar de desvirtuar los premios porque hay demasiados, es difícil ir a todas las ceremonias. Inventan uno nuevo todos los días. Es demasiado.

—¿Hasta qué punto cambia el Oscar o el paso de los años la forma en que se prepara para un rol?

—Hoy hay mucho menos misterio en nuestra profesión. Nadie quiere que el mago muestre sus trucos o cómo los hizo. Es algo muy privado que los actores debemos proteger. Pero honestamente se vuelve todo más fácil con los años. No me refiero a los desafíos, sino a la forma en que nos preparamos, porque la técnica mejoró con los años y a lo mejor aprendí a ser mucho más económico de lo que era cuando trataba de trabajar demasiado duro. A ese nivel es mucho más fácil. Uno puede manejar grandes roles, sabiendo que logramos la mejor técnica, una buena voz que aprendimos a cambiar para darle un mejor traje a los personajes que interpretamos. Seguro, es mucho más fácil.

—Para muchos actores, el Oscar representa el principio de una nueva carrera. ¿A su edad todavía puede pensar en un nuevo comienzo?

—En cierta forma es una renovación; no creo que represente un comienzo exactamente, pero el Oscar me recarga las energías como para seguir trabajando por otros 10 años como mínimo. Voy a morirme donde estoy hoy, arriba del escenario o en un estudio de cine. Gracias a Dios, en nuestra profesión no nos jubilamos.

—¿De qué películas le habla la gente cuando se cruza con usted en la calle o un restaurante?

—Normalmente no hablo con la gente en un restaurante. Trato de ir directamente a mi mesa. Pero siempre quieren hablarme de “The Sound of Musi”, porque es la película familiar de todos los tiempos. Todavía lo sigue siendo. A veces, cuando me hablan sobre otras, me alegro del cambio, porque hay cierta gente que solo ve un estilo de cine. Me encantaría decirles “¿Perdón? ¿No vio otras películas? ¿Solamente vio ‘The Sound of Music’? Hice más de 100 películas, solo hay que elegir”. Pero no les interesa. Solo quieren esa película. Es la misma gente que volvía loca a Clark Gable cuando le hablaban de “Gone with the Wind”. ¿Qué pasa con el resto de las películas que hizo?

—¿Le gustaría que lo recuerden mejor como el General Chang de “Star Trek VI”?

—(Risas) ¡Preferiría hablar mejor de ese!

—¿Y a nivel personal? ¿Cuál de todas sus películas le gusta más?

—¿Alguna que me gustaría ver una y otra vez? “The Court Jester”, por ejemplo, me parece que es una de las mejores películas de Danny Kaye. Es muy graciosa. Las películas de Frank Capra puedo verlas una y otra vez.

—¿Y el Oscar?

—(Risas) El Oscar también puedo verlo una y otra vez. Una y otra vez.

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