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Gays y VIH: salir del closet como portador

Buenos Aires – (SentidoG.com)

Homosexualidad y VIH, el doble closet

 

Dicen que salir del clóset no es una única experiencia, sino más bien un proceso que se continúa toda vez que conocemos a alguien y permitimos que nos conozca. Desde este punto de vista, la angustia de aquel primer coming out se irá transformando en una confirmación identitaria, cada vez más clara y aceptada: “soy gay”, “soy gay”, “soy gay”.

Pero la verdad es que no sólo la expresión de las sexualidades diferentes constituye un coming out. Algo similar experimentan las personas con VIH, cuando declaran su seropositividad. Y si aceptarse gay suele ser un camino difícil, reconocerse gay y seropositivo es un doble proceso para el que nadie está suficientemente preparado. Un clóset dentro de otro clóset.

Este es el caso de muchos hombres. Sin embargo, hoy te contamos la historia de Brandon Lacy Campos, neoyorquino, militante por los derechos LGBT y poeta queer. Brandon conoció que era seropostivo hace dos años, cuando recién dejaba atrás su vida universitaria. Dados sus antecedentes como líder activista, uno pensaría que, frente a esta novedad, Brandon se pondría una cinta roja en el pecho, adoptaría una nueva identidad y sumaría los derechos de personas con VIH a su lista de causas. Sin embargo, no fue así.
“El VIH me tomó por sorpresa, me agarró con la guardia baja, y por primera vez en mi vida, me encerré en mi interior, en lugar de mirar hacia fuera y compartirlo con mis amigos y mi comunidad”, cuenta Brandon en un artículo que escribiera para el sitio Advocate.com. “La sola idea del rechazo de amigos y familiares me causaba un terror que nunca había sentido cuando había hecho pública mi sexualidad”.

A 30 años del VIH/SIDA todavía no existe comunidad ni lugar en el mundo que no tenga sus reparos acerca de esta pandemia, en general, y de las personas seropositivas, en particular. En el club donde se solía ejercitar, Brandon había oído en más de una oportunidad que tal o cual miembro no era “limpio”. ¿Es necesario explicar el miedo que él experimentaba, ante la idea de expresar que el test le había dado positivo? ¿Necesitaba acaso otra “diferencia” más en su vida?

“El VIH, por primera vez, me cerró y me obligó a buscar una nueva forma de hacerle frente a la vida”, recuerda. Esa nueva forma la encontró finalmente en sus poesías y en su talento performativo. Subió al escenario con su VIH, con su dolor, y comenzó a afirmar, verso a verso, en cada recital, su nueva identidad: “soy seropositivo”, “soy seropositivo”, “soy seropositivo”.

“A menudo observo la sorpresa de la audiencia, contemplo sus rostros y veo cómo lentamente abandonan sus preconceptos sobre cómo debe lucir, actuar o vivir una persona con VIH”, relata Brandon. “Al vivir de manera abierta mi verdad, le ha dado permiso a mi familia para que me ame a través de esta difícil experiencia. Venciendo el miedo a esta enfermedad, he ayudado a los que me aman a no tener miedo tampoco.  Y cuando me asaltan la incertidumbre, el temor o el dolor, como sucede una y otra vez en mi vida de seropositivo, mi familia y mis amigos ahora pueden contenerme. El valor genera valor”.

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