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El armario ruso: La política detrás de la prohibición de la “propaganda homosexual”

Por Brett Edward Stout – (Advocate)

La politica detras de la homofobia rusa

Dias antes de que las Naciones Unidas realizaran su primer panel sobre derechos LGBT, la Asamblea de San Petersburgo dispuso una ley que prohíbe cualquier actividad pública (incluyendo lo que se publica en Internet) que promueva la homosexualidad, la sodomía, el lesbianismo, la bisexualidad, y la identidad transgenero, así como cualquier demostración de conducta homosexual que potencialmente podría ser vista por menores (que los legisladores indicaron como una “promoción de la pedofilia”). El proyecto de ley fue firmado por el gobernador de San Petersburgo, Georgiy Poltavchenko, y entró en vigor el 12 de marzo. Muchos han comenzado a mirar atrás para averiguar cómo fue que las cosas llegaron a este punto. La respuesta: la política, y el ascenso del conservadurismo religioso en Rusia.

En 2008, dos años después de que el gobierno de Moscú negara el permiso a la realización de la primera Marcha del Orgullo Gay, un proyecto de ley para prohibir la “propaganda homosexual” en Ryazan fue presentado en la asamblea local. La propuesta no aclaraba que se definía como “propaganda gay”, aunque sus impulsores lo presentaron como un proyecto de  ley para proteger a niños de la amenaza de la homosexualidad. Los activistas se unieron para oponerse. Sin embargo, en marzo de 2010, el Tribunal Constitucional descartó un caso que se oponía a una ley de Ryazan que prohibía la llamada “propaganda homosexual”.

Los activistas rápidamente señalaron que la ley representaba una clara violación al Artículo 29 de la Constitución de Rusia: la libertad de expresión; al Artículo 19: la prohibición de la discriminación y al Artículo 55: la prohibición a los gobiernos locales de cometer infracciones sobre los derechos de las minorías. Arjánguelsk y Kostroma firmaron leyes similares en 2011, y en noviembre de aquel año, la segunda ciudad más grande de Rusia, San Petersburgo, propuso su propia prohibición de la “propaganda gay”, que consiguió la aprobación de la asamblea de la ciudad por un margen de dos tercios.

Moscú aún no ha podido organizar una Marcha del Orgullo Gay con permiso legal y, con la nueva ley, las posibilidades que esto suceda parecen mucho menos probables. El 29 de marzo, una versión federal de la ley que prohíbe la “propaganda gay” fue presentada en la cámara baja (la Duma) del Parlamento ruso.

La aparición de esta ley ha tomado por sorpresa a la comunidad gay internacional y ha generado muchas preguntas. La principal pregunta es: “¿Por qué ahora?”. En una entrevista con The Advocate, el director ejecutivo de la agrupación internacional de derechos de la comunidad gay AllOut, Andre Banks, ofreció esta teoría: “Hay una ventaja particular; la ley tiene el apoyo público y es una cuestión populista. No es ninguna sorpresa que esta cuestión haya aparecido luego de una elección muy polémica en Rusia. ”

Por cierto, en las elecciones de 2012 en Rusia pudieron verse algunas de las protestas opositoras más grandes en la historia del país. Docenas de protestas políticas sin precedentes, algunas con al menos 25 mil asistentes, condenaron al Partido Conservador, a Rusia Unida y aún a Vladimir Putin en los meses anteriores a las elecciones de marzo. Muchos ven a esta elección no sólo como un modo del Partido Conservador para mantenerse en el poder, sino también como un movimiento de Rusia para diferenciarse culturalmente del mundo occidental. Irónicamente, la ley que el Partido Conservador de Rusia está usando para remarcar sus diferencias culturales fue creada no en la Madre Patria, sino en EE UU.

Sacando provecho del ímpetu anti-gay alrededor de la prohibición de la Marcha del Orgullo Gay de Moscú del año 2006, el religioso norteamericano Scott Lively escribió una carta al pueblo ruso luego de completar una gira evangelizadora por el país. En su visita a Rusia, Lively formó una estrecha alianza con la Iglesia Ortodoxa y su influencia es aún evidente. Muchos recordarán a Lively como el precursor de lo que se convirtió en un proyecto de ley de Uganda, conocida como la ley de “maten a los gays”. En su carta, Lively aseguró que ” el objetivo de mi visita fue el de advertir acerca del movimiento político homosexual que tanto daño ha hecho en mi país y que ahora ha echado raíces en Rusia. Este es un cáncer social de rápido crecimiento que destruirá las bases de la familia de su sociedad si ustedes no toman una acción inmediata y eficaz para detenerlo”. Durante su visita, Lively se alió estrechamente con la Ortodoxia rusa a quienes les presentó un mapa de coordenadas para protegerse de lo que ellos ven como “propaganda gay”.

En uno de los varios pasos que Lively les presentó a la cúpula religiosa de Rusia puede leerse lo siguiente: “criminalizar la promoción pública de la homosexualidad. Mi filosofía es la de dejar tranquilos a los homosexuales siempre y cuando mantengan su estilo de vida en privado y no forzarlos a hacer terapia si ellos no lo desean. Sin embargo, la homosexualidad es destructiva para los individuos y la sociedad y nunca debería ser promovida públicamente. El modo más fácil de desalentar los desfiles del ‘orgullo gay’ y cualquier otra propaganda homosexual es haciendo que tales actividades sean ilegales en pos de la salud pública y la moralidad”. Palabra por palabra, la Ortodoxia rusa ha tomado el modelo de Lively y se encuentra actuando rápidamente sobre su intención de “proteger al país del movimiento gay”

Arzobispo Kirill tras las leyes homofobas

En los años desde que Yeltsin le pasó la posta a su sucesor, Putin, Rusia ha ido virando hacia la derecha. Sin embargo, en los cuatro últimos años, aquel lento movimiento ha dado lugar a un giro brusco. Polina Savchenko, directora general de la organización de derechos LGBT de San Petersburgo, Coming Out, ha dicho lo siguiente: “hay una tendencia clara en la política tanto exterior como interior de parte de Rusia de moverse hacia ideas de ultraderecha; el discurso tradicional y clerical está encontrando su lugar en las decisiones del poder legislativo”.

En 2009, el Arzobispo Kirill fue designado como el nuevo Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Desde el día de su coronación, Kirill ha dejado claro que el nuevo foco de la Iglesia debía ser el de salvar a Rusia de la decadencia moral. Como la nueva Ortodoxia Rusa se había movido rápidamente para alinearse dentro del partido conservador Rusia Unida, comenzó a colocar estratégicamente sus piezas en posiciones claves sobre el tablero de ajedrez de la política rusa. A finales de 2011, Kirill creó una controversia aún más profunda respecto de la separación entre el Estado y la Iglesia al mudarse a la residencia dentro del Kremlin.

La principal voz política detrás de esta nueva ley es el nuevo gobernador de San Petersburgo, Georgiy Poltavchenko. Mientras que muchas referencias abstractas han sido esbozadas acerca de la destrucción de la democracia de Rusia, Poltavchenko es un ejemplo concreto de esto. En los dos últimos años, tanto Poltavchenko como su colega en Moscú, el Alcalde Sergei Sobyanin, fueron escogidos cuidadosamente por Rusia Unida con la bendición de la Ortodoxia y designados a sus puestos.

Pero antes de que el gobernador pudiese firmar el proyecto de la ley, primero necesitaba un proyecto de la ley para firmar. Bajo las directivas del gobernador y usando el modelo presentado por Ryazan, el miembro de la asamblea Vitaly Milinov, un defensor de lo que él llama “la soberanía moral” de Rusia, escribió e introdujo el proyecto de la ley.

Pero estos movimientos políticos no han sido realizados sin oposición. “Pienso que para la oposición, su foco clave es el de la busca de derechos mayores. Esta ley es la muestra de un intento mucho más amplio para limitar la libertad de expresión de parte del Partido Conservador”, dijo Andre Banks de AllOut.

Dentro del gobierno de Rusia, el portavoz principal de la oposición sobre esta temática, el Ombudsman Vladimir Lukin, calificó a la ley de “extraña” y emitió una crítica acerca de la vaguedad de los términos del proyecto de la ley: ” El término mismo de la ‘promoción’ de la homosexualidad es incierto desde un punto de vista legal, de ahí a que pueda ser aplicado, o pueda ser aplicado arbitrariamente, simplemente crea bases para la arbitrariedad de decisiones hacia ciudadanos adultos. ”

Con todo esto dicho, los activistas argumentan que se trata de algo reduccionista que es simplemente consecuencia de un juego político. Sin siquiera meterse en terreno religioso, hay una filosofía detrás del conservadurismo ortodoxo ruso que asegura que hay dos modos diferentes de otorgar las libertades civiles. Ante los ojos de los conservadores rusos, sólo la búsqueda de la libertad de trabajo es compatible con las tradiciones religiosas rusas. La búsqueda de libertades personales (como la de expresión) no es compatible con aquellas tradiciones. En los ojos del nuevo movimiento Ortodoxo, sin estas reglas religiosas para gobernar la sociedad, la civilización en sí misma se derrumbaría. En EE UU, es más fácil ver esto como el mismo viejo y gastado discurso usado por la derecha radical cristiana. Sin embargo, es importante entender que para el nuevo movimiento del conservadurismo Ortodoxo ruso, los opositores y activistas ven la búsqueda de la libertad individual como el modo que causará la muerte social y económica de civilización.

Legalmente, la Constitución rusa parece claramente prohibir estas leyes a nivel local, pero a nivel federal, permite la promulgación de leyes que inhiban los derechos de las minorías que podrían ser considerados como dañinos para la mayoría. Una ley federal es exactamente lo que se teme en este momento y este miedo se está extendiendo rápidamente.

En Rusia, la progresión natural de las leyes es que primero deben moverse por las asambleas locales de las dos ciudades principales y luego ser presentadas a nivel federal. Este proyecto de ley está siendo discutido en Moscú y un proyecto de ley a nivel federal también está siendo preparado. Andre Banks indicó que este proceso es lo habitual pero no es requisito. La Asamblea Federal Rusa puede tomar este proyecto de la ley en cualquier momento y parece ser que así lo hará.

Banks dijo a The Advocate que se deben enfrentar las posibilidades del proyecto de ley en la Asamblea Federal con un optimismo cauteloso. “Será más difícil la aprobación de la ley a nivel nacional aunque no es imposible. Incluso si un proyecto de la ley como este se aprueba, es absolutamente claro que esto no avanzará sin una lucha de nuestra parte. Es importante que nosotros dejemos claro que en lo que respecta a la reputación, es muy alto el precio que se paga por esta clase de leyes a nivel internacional”.

Los problemas con esta ley pueden dividirse en dos: el lenguaje y el impacto. En una declaración, Savchenko expresó una gran preocupación tanto por la imprecisión como por las implicaciones de esta ley. “Hablar acerca de homosexualidad, denunciar públicamente hechos de violencia homofóbica, desarrollar un sentido de la conciencia de sí mismo y dignidad de la gente homosexual, promover la tolerancia… todos estos actos pueden caer dentro de lo que la ley califica de ‘propaganda'”, aseguró la activista. “Esta ley servirá para aislar y marginalizar cada vez más a la comunidad gay y fomentará el odio hacia este grupo social”.

Oficialmente, Rusia despenalizó la homosexualidad en 1993 y seis años más tarde también fue eliminada de la lista de enfermedades mentales del país. Pero la comunidad gay rusa ha seguido luchando por la aceptación social de los ciudadanos homosexuales, lesbianas, bisexuales y trans. Cada año desde el primer intento en 2006 de realizar una Marcha del Orgullo en Moscú, a cada tentativa se le han negado los permisos legales y las contra-protestas han sido recibidas con violencia, seguidas de detenciones de activistas gays.

En el primer Panel de Derechos Humanos de las Naciones Unidas acerca de derechos LGBT, el portavoz de la Federación Rusa reiteró la posición oficial de su gobierno de impedir las Marchas del Orgullo. En palabras del gobierno ruso, ellos simplemente protegen “los derechos de la mayoría”, a pesar de la ratificación en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, donde aseguraron que ” ninguno de los compromisos internacionales han sido violados” por la negativa del país a otorgarles sus derechos a los gays y lesbianas.

Este mismo portavoz declaró que las Naciones Unidas debe “respetar la opinión de la mayoría y evitar la promoción de un grupo por sobre los derechos de otros. Esto no es acerca de un grupo sobre el otro; es acerca de la inclusión de todos. No es apropiado prohibir la apreciación de grupos especiales como el de la comunidad LGBT”.

Por medio de la lucha, los rusos han tratado de hacer que sus voces sean oídas en las calles. Docenas de protestas han ocurrido desde diciembre, pero la mayoría de ellas han sido grupos de no más de 250 personas que fueron rápidamente dispersados por la policía. Ahora que el proyecto de la ley ha sido aprobado en San Petersburgo, el miedo ha hecho callar a los eventuales manifestantes. Pero internacionalmente, las voces se están haciendo escuchar. Grupos como la ILGA y AllOut se han movilizado para mantener la presión y pedir un boicot turístico a la ciudad. La ILGA habló acerca de la opresión a los gays en Rusia en el Panel sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas y el boicot de AllOut a San Petersburgo ha recibido cientos de adeptos en todo el mundo. Incluso Madonna dijo que planifica hablar acerca de este tema durante su próximo concierto en San Petersburgo. “No le escapo a la adversidad, hablaré durante mi espectáculo sobre esta atrocidad ridícula”, declaró la cantante.

En este momento, lo que sea que vaya a suceder es pura especulación. Varios caminos existen para la revocación de la ley. Recursos de amparo todavía pueden ser presentados tanto ante el Tribunal Constitucional Ruso como ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. También existen opciones no judiciales. Se pueden aprobar leyes que nieguen la “prohibición de propaganda gay” así como también enmiendas para diluir o anular su ejecución. A pesar de que ambas opciones son posibles, la legislación federal será más difícil de revocar que las leyes locales. En cualquier caso, el camino tomado debe ser ejecutado luego de una cuidadosa planificación estratégica. La oscura posibilidad de que estas leyes sigan ganando terreno aún existe y es así como el armario de Rusia será cerrado con mayor fuerza durante los próximos meses.

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