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El umbral

Buenos Aires – (SentidoG.com)

¿Ya pasaste por el umbral?

En toda relación, llega un buen día en que el sexo, ese maravilloso diálogo sensorial que desde el principio teníamos, esa perfecta química que habíamos logrado, ya no es suficiente. Y es que ya ha pasado cierto tiempo, al cabo del cual nos preguntamos: ¿qué fue de esas nuevas sensaciones que experimentábamos con esa nueva persona…? Bueno, sencillamente, unas y otra han dejado de ser nuevas.

Tranquilo. Aunque pueda parecerte un descubrimiento alarmante, no significa que vayas a perder la excitación, ni mucho menos que dejarás de tener sexo con él. Sin embargo, debemos alertarte, tanto él como vos experimentarán una etapa de más calma, durante la cual también aflorarán otras cuestiones que antes estaban disimuladas bajo el encandilamiento del entusiasmo inicial. Se trata de las diferencias entre uno y otro, en definitiva, las diferencias propias de dos personas diferentes, algo tan viejo como el mundo, pero que, mal manejado, puede ser el fin del mundo.

Entonces, si te encontrás con que el sexo con él ya no te sorprende tanto y además empezaste a notar ciertas diferencias que te joden bastante, es el momento de darte una importante noticia: estás entrando a una zona por muchos temida, llamada “el umbral”.

Este umbral es el preámbulo a una etapa en donde la relación, cualesquiera sean los parámetros que la definan, comenzará a profundizarse y, por lo tanto, a consolidarse o a desbarrancarse. Este momento también marca el término de ese enamoramiento idiota que nos atonta durante los primeros tiempos y el comienzo de los cachetazos de realidad con que toma revancha el sentido común.

Aquí es donde muchos, admitámoslo, prefieren salir corriendo, porque asumen que no se encuentran suficientemente preparados para cruzar el umbral. Pero, seamos sinceros, ¿quién lo está? Llegados a este punto, habrás aprendido una primera y muy importante lección: el sexo no garantiza el relacionamiento. Por lo tanto, habrá que salir a buscar otros esquemas que refuercen esa relación, lo que se traduce en prestar atención, conversar mucho y acordar qué cosas de uno le molestan al otro, cuáles se pueden evitar, cuáles se pueden modificar y cuáles no. Lo más importante de este paso es no esperar que sea el otro el que cambie o deje de hacer algo. Se trata, repetimos, de acordar “juntos” cómo manejar las diferencias.

Al mismo tiempo, para atravesar el umbral y avanzar en la relación, habrá que buscar nuevos objetivos, más allá de una nueva posición sexual. Cada pareja construye una relación particular, por lo que no existen las mismas metas para todos. Pero algunas necesidades que suelen manifestarse en esta etapa pueden ser: comenzar a convivir, viajar juntos, conocer a los amigos y a la familia del otro, por citar algunas.

Paso a paso, sin quemar etapas y sintiéndose ambos seguros y conformes con cada avance, irán construyendo su propia historia. Porque, te anticipamos, una relación no es algo estático, sino que evoluciona permanentemente, lo que significa que hay que trabajarla todos los días.

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