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Maxi Ferraro: “La diversidad nos enriquece como sociedad”

Por Gabriel Oviedo (SentidoG.com)

“Me gusta la ciudad, me gusta recorrerla y no sólo cuando estoy en campaña”.

Maximiliano Ferraro, o Maxi Ferraro, como él prefiere identificarse, asumió como Diputado de la Ciudad de Buenos Aires por la Coalición Cívica el pasado 10 de diciembre. Gran parte de su trabajo está orientado a nuestra comunidad: ha presentado proyectos de ley sobre Políticas Públicas para la Ciudadanía LGBT y la derogación de la prohibición a varones homosexuales de donar sangre. También se ha sumado al proyecto de María Rachid para permitir que los turistas puedan acceder al matrimonio igualitario, en Buenos Aires. En esta entrevista exclusiva con SentidoG.com, Maxi explica su personal punto de vista sobre la diversidad, un factor que “nos enriquece como sociedad y fortalece el sistema democrático”.

Usted ha presentado los proyectos de Ley sobre Políticas Publicas para la Ciudadanía LGBT y acerca de la derogación de Prohibición de Donación de sangre a homosexuales, entre otros. ¿Qué lo lleva a impulsar este tipo de leyes?

Una de las mayores preocupaciones de mi gestión como legislador de la ciudad radica en atender las necesidades de aquellos sectores sociales que se encuentran en una mayor situación de vulnerabilidad social. Esto tiene que ver con una concepción sobre el rol de la política y del Estado que, considero, debe desempeñar la función de compensar las desigualdades sociales. Esto representa una responsabilidad inexcusable para todo/a funcionario/a público/a.

En este sentido, desde la Coalición Cívica- ARI consideramos que sobre las personas que componen el colectivo LGTBI se han concentrado diferentes formas de discriminación y tratos inequitativos y desiguales, que se dan tanto en los ámbitos cotidianos y familiares como en los públicos e institucionales y se expresan desde actos sutiles de segregación hasta crímenes y actos de violencia física causados por el odio y la intolerancia.

Por eso representa una obligación para el Estado adoptar las medidas necesarias para terminar con estas situaciones de discriminación y violencia, permitiéndoles a las personas del colectivo LGTBI, ejercer sus derechos con total plenitud.

Por otro lado, soy un convencido que la diversidad -en el sentido más amplio del término- y el reconocimiento del/a otro/a (alteridad), nos enriquece como sociedad y fortalece el sistema democrático, y por tanto debemos trabajar arduamente para garantizar esa expresión (en libertad) de diversidad.

Ud. también ha impulsado el repudio a la muerte de Daniel Zamudio en Chile y se pide la inmediata sanción de la Ley Antidscriminatoria. ¿Sabia Ud que en Argentina la Ley Antidiscriminatoria no contempla la Orientación Sexual? ¿Impulsaría una ley similar en la Ciudad?

Si, tengo en claro que la actual legislación que regula los actos discriminatorios y su tipificación en el Código Penal no contempla la discriminación por orientación sexual. Y también tengo conocimiento de que en el Congreso Nacional existen varios proyectos presentados para modificar dicha situación. Considero que serían muy positivas las modificaciones en ese sentido.

Desde la Ciudad de Buenos Aires no tenemos competencia para regular lo que tiene que ver con la tipificación de actos discriminatorios, porque constituye materia de fondo y por tanto debe ser abordado por el congreso federal, pero trabajaremos en toda iniciativa tendiente a desterrar y prevenir todo acto de estas características.

¿Qué piensa de los crímenes de odio perpetrados contra personas LGBT en el país? (Natalia Gaitan, Octavio Romero, etc)

Estos crímenes merecen mi más absoluto repudio. Considero que debe recaer una pronta y efectiva condena a los responsables de estos crímenes.

Es imprescindible que haya justicia, que se sepa la verdad. Este tipo de crímenes, como las miles de muertes evitables de seres humanos, hacen que todavía no seamos una sociedad del todo madura. Toda vida humana, y su dignidad como tal, deben ser defendidas siempre, no importa su origen, religión, orientación sexual, etcétera.

Hay que poner el foco en la Justicia, pero también en la construcción mediática que se realiza sobre estos hechos. Particularmente el caso de Natalia “Pepa” Gaitán, que desde mi punto de vista expresa un caso de brutalidad extrema y ha puesto en evidencia la intencionalidad de los medios de comunicación en torno a la construcción de singularidades que alejan al caso de la cuestión central que es la violencia ejercida contra personas del colectivo LGTBI. Los medios de comunicación han caracterizado al padrastro de Dayana, la novia de Natalia Gaitan, como un albañil, pobre y violento. Yo no estoy de acuerdo en hacer una lectura lineal de la pobreza y el crimen, como tampoco de la pobreza y la discriminación, puesto que la familia de Pepa Gaitán, también era una familia de bajos recursos y aceptaban la condición/elección sexual y afectiva de su hija. Ninguna condición puede justificar la violencia. Detrás de esto hay una clara intencionalidad de restar importancia a la víctima y lo que ésta representa.

Al respecto, ¿Por qué cree que la causa del prefecto Octavio Romero está sin novedades?

El caso del prefecto Octavio Romero encierra otra cuestión muy importante. No podemos olvidar que el asesinato de Romero está vinculado a su pertenencia a una de las fuerzas de seguridad, que se caracterizan en nuestro país por conservar su cohesión en base a presupuestos falsos de hombría y machismo.

Las fuerzas de seguridad no sólo concentran el uso del poder represivo del Estado, sino que hacia dentro de sus filas, y muchas veces también hacia la sociedad en general, ejercen dicho poder sobre la base de estereotipos y modelos absolutamente discriminatorios y violatorios de los Derechos Humanos más básicos.

En el caso particular, es menester considerar que esta persona venía recibiendo amenazas de sus compañeros producto de su militancia expresa en una organización de lucha LGTBI (CHA) y su homosexualidad confesa, ya que era de público conocimiento que pretendía casarse con un hombre.

La causa ha tenido numerosas irregularidades, pero aun así confiamos en que de las distintas instancias jurisdiccionales, se podrá obtener una respuesta que otorgue verdad y justicia sobre el caso.

¿Por qué cree que es más fácil impulsar leyes nuevas como matrimonio igualitario o identidad de género en lugar de reformar las leyes Antidiscriminación y la Ley de Sangre?

No sé si es más fácil impulsar nuevas leyes. No considero que, por ejemplo, la sanción de la ley de matrimonio igualitario haya sido una tarea sencilla. Por el contrario, implicó un enorme esfuerzo de parte de las organizaciones del colectivo LGTBI y otros espacios políticos y sociales.

Lo que sí creo es que la sanción de este tipo de iniciativas interpela y subvierte un importante número de fuertes intereses y que, por tanto, se requiere de mucho esfuerzo, mucha perseverancia y sobre todo, mucha firmeza en las convicciones.

Cuando las iniciativas se incluyen dentro de la agenda de debate público eso ayuda, pero cuando se inscriben desde la soledad y el anonimato las cosas se complican. Sin embargo, si éstas parten de una fuerte convicción y no simplemente del oportunismo político, se resiste el embate de los sectores de poder y finalmente esas iniciativas se convierten en derechos concretos.

¿Qué opina de las zonas rojas de Palermo y Flores?

Creo que el debate sobre la oferta y demanda de sexo no puede simplificarse a si estamos de acuerdo o no con las zonas rojas de Palermo y Flores.

Yo estoy convencido que debe derogarse el artículo 81 del Código Contravencional que reprime la oferta y demanda de sexo (ostensible) en el espacio público. Creo que la respuesta punitiva no aporta soluciones, sino que contribuye a reforzar estereotipos y a empeorar las condiciones sociales de quienes ejercen dicha actividad como único medio de vida.

Creo que el Estado debe adoptar una posición activa al respecto. Debe permitir el ejercicio de la actividad, debe asegurar las condiciones de seguridad y salud para quienes se dediquen a la misma, ofreciendo además otras alternativas para que muchas personas puedan dedicarse a otro tipo de actividades como medio de subsistencia.

¿Cree que la Ley de Identidad de Género reducirá la oferta de prostitución travesti?

Esta ley será el puntapié inicial para que muchas personas trans (travestis, transexuales y transgéneros) comiencen a ejercer sus derechos con total plenitud. Lamentablemente en la actualidad, se ven limitadas en el acceso a los bienes y servicios públicos más básicos, como la educación, la salud, la vivienda y el trabajo, producto de la discriminación que como colectivo social ejercemos todas y todos sobre ellas.

Debemos entender que el reclamo por el reconocimiento legal del nombre que se corresponde con su identidad de género no es sólo eso, un nombre. Es un reconocimiento de su identidad, pero también el reconocimiento simbólico de que pueden vivir conforme a su propio plan de vida, definido con libertad y despojado de todo prejuicio y discriminación.

La ley de identidad de género debe ser el puntapié inicial de una serie de políticas públicas destinadas a mejorar la calidad de vida del colectivo trans. Esto es lo que pretendemos alcanzar en la ciudad a partir del proyecto de ciudadanía.

Seguramente, con mayores posibilidades, con un mayor acceso a los servicios más básicos, muchas de las personas trans que se dedican a la prostitución puedan tener otras posibilidades laborales, y opten por éstas para satisfacer sus necesidades y las de sus familias.

¿Está de acuerdo con los cambios al Código Civil que permitirán que las familias homoparentales puedan acceder a adopción y alquiler de vientres?

Estoy totalmente de acuerdo. Es un avance importante en el derecho civil de nuestro país. Era hora de hacer una reforma integral y dejar de hacer parches y enmiendas.

En uno de sus proyectos pide garantizar el acceso a la Salud, Educación y Vivienda a personas LGBT, ¿Cómo podría aplicarse sin invadir la privacidad de cada individuo?

Lo que planteamos en el proyecto es que el Estado de la ciudad debe garantizar el acceso a los bienes y servicios públicos sin ningún tipo de discriminación, a través de la implementación de diferentes acciones positivas.

Esto de ninguna manera implica la intromisión en la esfera de la intimidad o privacidad de las personas sino que, por el contrario, lo que buscamos es que se eliminen las barreras sociales e institucionales que impiden u obstaculizan el ejercicio pleno de los derechos del colectivo LGTBI.

Por ejemplo, si hablamos de garantizar el acceso a la educación, y planteamos en el proyecto la incorporación de las diversidades sexuales y la perspectiva de género como ejes transversales en los modelos pedagógicos y curriculares de la ciudad, esto no sólo está dirigido a las personas del colectivo LGTBI, sino que supone el diseño de una política general para toda la comunidad educativa.

¿Cree que luego del matrimonio igualitario hay mayor apertura a temas LGBT?

El matrimonio igualitario fue un avance muy importante, un logro destacado de todas las organizaciones que militaron el tema. Es un logro que nos pertenece a todos/as, nadie puede adueñarse del tema. Con esta ley que también fue acompañada de manera transversal por muchos sectores políticos, nos acercamos un poco más a la igualdad, tanto en términos reales (de derechos) como simbólica, en el sentido de la desarticulación de modelos heteronormativos hegemónicos. Esto, sin duda alguna ha permitido una apertura de las agendas institucionales respecto de las problemáticas que hacen al colectivo LGTBI.

Pero sin duda, creo que aún faltan muchas cosas para que deje de haber discriminación y podamos hablar de un ejercicio pleno de los derechos de parte del colectivo LGTBI. No se resuelve solo con una ley de matrimonio, tenemos que seguir trabajando y buscar los mejores instrumentos y acuerdos políticos y sociales para lograrlo.

¿Alguna vez sufrió discriminación?

Creo que ninguna persona puede considerarse ajena a actos de discriminación. Todos y todas somos víctimas, pero también, en lo cotidiano, ejercemos discriminación sobre otras personas. Esto es así, porque la discriminación no solo se ejerce mediante actos físicos, sino que también se hace de manera simbólica.

En consecuencia, la lucha contra la discriminación comienza con una introspección sincera que debemos ejercer cada uno/a de nosotros/as. Debemos revisar cada una de nuestras prácticas, de nuestras construcciones simbólicas, del modo en que definimos nuestras relaciones sociales para desentrañar desde lo más pequeño, los actos de violencia que nos impiden vivir plenamente, disfrutando de la diversidad que nos enriquece.

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