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Nombre propio: Marta Dillon

Por Lucas Gutierrez – (SentidoG.com)

Marta Dillon

Periodista. Editora del suplemento Las 12 imprimió su sello en el SOY. Hija de desaparecidos, lesbiana, hiv+, madre, abuela, esposa y parte de una gran y hermosa familia de esas que hoy llaman diversas. De esas que hoy escuchándola prefiero llamar familia hermosa. Todo lo que se puede adjetivar en Marta es más interesante cuando se lo vive, cuando se la lee, cuando se la mira, cuando se la escucha. Todo lo que se puede decir de ella acá no es más que una excusa para invitar al lector a ver lo que la Dillon produce, crea.

Desde fines de Noviembre el audio de la charla con Marta me miraba desde el escritorio de la notebook. Me miraba con la misma sonrisa que tiene ella, serena, casi etérea. No te presiona pero si te intimida un poco. No iba a hacer esta nota a las corridas entonces la posponía por esto y lo otro. Bueno quizás me intimidaba un poco más de lo que yo pensaba.

Periodista.

Aparece en la recepción de Página/12 donde la espero chupetín en mano. Nos cruzamos al nada escéptico bar de enfrente, el gato gordo del lugar supervisa todo simulando una siesta.

“El loco de la ametralladora” es un apodo ideal para que la policía estigmatice a un pibe y asuma su muerte como un hecho natural de la fauna que habita el ecosistema villero. Desde la sección de policiales del diario Sur ella salió a buscar una historia y se encontró con lo que iba a signar buen parte de su oficio: Contar la otra historia. Y la noche del velorio, charla, vecino, amigo y licor mediante se adentró en los testimonios de quienes hablaban con buena fe del que ya no estaba. ESO es contar la otra historia.

Las 12 es el suplemento de Página/12 donde la feminidad esta encarada desde otro lado. Yo que antes de pensar en entrevistarla ya venía leyéndolo, sé que acá no se trata de promos de zapatos ni tips palermitanos de belleza (también palermitana). Acá hay fuerza, hay problemáticas actuales que no solo conciernen a la mujer (en cualquiera de sus formas). Pero Las 12 les estaba quedando chico, “si hablas de género no podés hablar solo de mujer, no podés hablar de género en singular.” Aunque venían metiendo temas como trans-feminismo no alcanzaba. Todavía no se había hecho en ningún medio de circulación masiva algo como el SOY. Sin restricciones de edad, sin papeles negros en las tapas, este era otro suplemento. Pero otro en serio.

Primero el proyecto fue rebotado. Supongo que decirle “no” a Marta es solo prepararse para el pronto contrataque. Pensaron en darle doble tapa a Las 12, armaron, bocetaron, maquetaron y volvieron a presentar. El mercado andaba renovándose, había nuevos aires y este era el producto para salir a batallar. El SOY aborda temáticas LGTBQ desde el activismo y la cultura, y como me marca ella, llega cada viernes a los hogares donde la composición es variada, donde lo compran sin preguntar. Entonces me cae la ficha y pienso lo groso de eso, de que un Copi sea descubierto por alguien que nunca se hubiese acercado a una “revista gay” (que no lo es), que una Susy Shock le genere dudas al lector y la (o le o lx) pueda descubrir sin que tenga nada que ver su elección sexual. Si, le doy  “Me gusta” al Suplemento SOY de Página/12.

“El papel tiene una cosa de lenguaje que convive con lo actual, de contraseña, esto de pasárselo, de guardarlo. Cualquier gay, lesbiana, trans, para quienes hemos sido chicos en épocas de menor ebullición que esta, tener discos de Bowie, ´historia de una máscara´ eran contraseñas y nos reconocíamos a través de ellas. Entonces ver a alguien leyendo el SOY…” y es ahí donde lejos de toda ética periodística interrumpo a Marta contándole que, bueno, confesándole que alguna vez me he puesto a leerlo en el subte para guiñarle a algún interesado. Códigos actuales urbanos, guiños.

Familia

Marta Dillon, Albertina Carri y sus hijos

Cuando tenía diez años los milicos secuestraron a su mamá, Marta Angélica Taboada. La casa de su papá era un lugar donde de eso no se hablaba.  Hoy ella tiene una familia grande, donde de todo si se habla.

Naná es su primer hija. Jade es su primer nieta, Marco es el hijo del novio de Naná. Albertina es su esposa, con ella tuvieron a Furio, pero para eso le pidieron colaboración (y semen) a Alejandro. No, no son una nueva clase de familia, son como lo sienten, son. Siempre existieron familias múltiples, pasa que ahora las vemos, se nos comparten. Visibilizar. Amar.

Con Naná fueron solas, el papá estaba atendiendo sus propios problemas. Esta vez Dillon está con Carri (Albertina) pero me abre a la idea que Ros (Alejandro) fue un regalo para Furio.

“No creemos que el niño necesite ´un padre´. Si creemos que necesita cuidado, protección, amor, comida, limites, acompañamiento, para poder crecer pero no creemos que para esto necesite tener ´un padre´ o ´una madre´. No teníamos ganas de comprar el semen, sin ningún juicio de valor, simplemente no teníamos ganas, nos parecía que estaba bueno poder decirle “es esta persona”. Quién dio la semillita es Alejandro, un amigo, él se fue involucrando con su rol de papá pero con sus limitaciones. Las decisiones de crianza, y eso siempre estuvo muy claro, son de Albertina y mías” Mamá Dillon dixit.
Un parto natural, una inseminación lo más casera posible, un resabio hippie, lo menos institucionalizado posible. Y Furio.

Las infancias de Naná y Furio son bien distintas. Momentos personales y sociales muy distintos. Cuando Naná le preguntó qué pasaba si volvían los militares ella le dijo que el primer avión lo tomarían ellas. Ahora cuando del jardín les mandan las notitas diciendo “hola papis” las mamis no las responden.

La infancia llega a ella (a ellas) con la ilusión de poder volver a mirar esa etapa con otros ojos, ni los de Albertina ni los suyos. Luchando contra sus dolores y ansiedades. “Es que cuando una fue una niña un poco golpeada pretende que a sus propios hijos no los toque nada, pero eso es imposible  y corre el riesgo de hacerlos unos malcriados.”
“La niñez, como el amor, siempre se las arregla para seguir siendo niñez aún en los tiempos más oscuros. Algunos juegos no habremos tenido pero siempre hay algo que sobrevive aun cuando tus padres estén desaparecidos, aun cuando escuches las balas picando cerca. Ahora la verdad lo que más disfrutamos es la certeza que nuestros hijos saben que estamos y que vamos a seguir estando” Y se ríe con toda la boca contándome las pelis que comparte con el más chico y cómo ya se las va sabiendo de memoria.

H.I.J.A.

El 28 de octubre de 1976 Marta Taboada fue secuestrada. Desaparecida.
El 25 de agosto pasado Marta Dillon pudo dar entierro a su mamá. Y a ella se le pudo dar una despedida como merece cada uno y cada una de nuestros desaparecidos. Una despedida con honores militantes, un acompañamiento cálido y visible hasta su última morada porque esta despedida es parte de nuestra memoria como pueblo.

-¿Que implica ser H.I.J.@.S.?
– No creo que conlleve obligaciones, cada uno lo vive a su manera. En la definición de ser H.I.J.O. hay una duda y una certeza que constante e intermitentemente va cambiando de lugar. Por más que te vayas contestando unas preguntas hay otras que van surgiendo. Podes saber donde la mataron, donde estuvo enterrada, pero no exactamente quién disparo, quién levanto los cuerpos de la calle, donde pasó sus últimos días, si quería irse del país… millones de dudas.
Nunca llegás a conocer a tus padres, solo que (en este caso) hay un recuerdo que se termina a los diez años, un recuerdo que se va cristalizando y empezás a dudar: ¿era así?, ¿no era así?, ¿la estaré idealizando?  Pero claro, también hay certezas como que la mataron, que hubo un terrorismo de estado, que no la mataron por error o casualidad, que la mataron por ser quién era. Certeza de que por más que la impunidad esté seriamente herida, no se acaba. Hay solo un 10% de los que participaron que están siendo juzgados.

LGTBQ

Le pregunto por  los otros Nunca Más: “Nunca Más una mujer muerta por aborto, Nunca Más a la trata, Nunca Más una persona trans muerta por violencia de género. “
“Hay identidades devaluadas. Una persona trans parece no valer lo mismo que vos y que yo. Muchxs ponen su mierda ahí, una identidad cloacalizante donde se deposita todo lo que no se quiere ver”

Me aclara que creer que hay un colectivo homogéneo de gays, lesbianas y trans es un poco ridículo, hay un abanico de categorías que hablamos de identidad por una cuestión estratégica, “pero por ejemplo ´oso´, capaz sos oso un tiempo y después decidís no serlo más. Son categorías estratégicas que buscan visibilidad y que deberíamos coincidir en una agenda común, pero solo vamos a poder coincidir si entendemos que hay identidades más vulnerables que otras. En este momento deberíamos tener una visión más clara acerca de que no es lo mismo ser gay o lesbiana que trans.”

-Marcha del Orgullo. ¿Cuál es tu orgullo?
-A mí el término me sigue gustando. Orgullosa de construir una vida, una identidad, una manera de placer, de relación, de afectividad distinta a la que me impusieron. Podría haberme quedado en el molde, podría haberme conformado con otra cosa. Hay un movimiento de ruptura en ser gay, lesbiana, ni te digo trans.
Orgullo en reivindicar esta posibilidad de que el mundo sea más ancho, más inclusivo, que hay muchas maneras de sentir.

Del Matrimonio igualitario me dice que le parece una ley buenísima porque impuso un cambio cultural, pero le falta un trabajo de base. Una ley como esta que cambia tanto el paradigma necesita un trabajo cotidiano de educación, información, reflexión, en las escuelas fundamentalmente, pero también en los hospitales y en todas las instituciones que están en contacto con la población.

Vivir con el virus.

Marta también tuvo una columna en Página/12 sobre como es vivir con HIV, Año: 1994. Si hoy 2012 nosotros generamos acciones y todavía nos encontramos muchos prejuicios, me imagino lo fuerte que habrá sido esto en su momento.

Este material fue recopilado en el libro Vivir con el virus. Ella evitó el discurso de victima y eso no era “conmovedor”, es decir, no era tan conmovedor (léase lastimero, penoso y lleno de culpa) como para que la inviten a la mesa de Mirtha Legrand. “No alcanza con tener HIV, tenés que haber cometido algún pecado para que las fundaciones te lleven.”

Era un momento en el que ya habían muerto muchos amigos suyos y las campañas solo le hablaban a quienes no se habían contagiado. “El Sida mata,  te metían eso en la cabeza entonces los que teníamos HIV teníamos que sacarnos esa idea.” Y Marta encaró su columna con un concepto que hoy en día sigue vigente en su fuerza: visibilizar.

Colgado pensando en lo que Marta dice no me doy cuenta que cuando el mozo barrió la mesa se llevó los barquitos que ella hizo. Yo los quería. Colgado armando esta nota en mi mente tampoco me doy cuenta que somos los últimos dos que siguen en el bar. Nos invitan a salir. El gato sigue vigilándolo todo con los ojos cerrados.

Marta hoy.

El 16 de Marzo la Legislatura porteña declaró de Interés Social, Cultural y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos a las actividades de Brandon. En este acto habló Marta. Y habló sobre el equívoco y de como desde ahí transitando la acción el dar lugar, el encontrarnos, como así se llega a los lugares que hoy somos, habló  sobre aprender y crear en base a la visibilidad, el respeto, pero sobretodo, hablo de amor.
El festejo sigue en la casita y yo la corro envalentonado por unas birras para seguir preguntándole. Me asegura que me las va responder vía mail. Cumple.

 

 

Visibles se llama el programa que realizaron junto a Albertina. Seis horas realizadas en alta definición, con invitados e invitadas diversos -desde Mauro Cabral a Fito Páez, de Liniers a Mariela Muñoz, Fabiana Tron, etc, etc-, con cortos de animación para cada capítulo, un glosario también animado, informes periodísticos y la calidad y el compromiso de Diego Trerotola y Lisa Kerner en la conducción y una gran equipo atrás en el que están Carri, Marlene Wayar, Ariel Di Paola, entre otros. Seis horas de programación que duermen en el Bacua (Banco de contenidos audiovisuales) esperando que algún canal público quiera pasarlo. Marta responde y se pregunta: ¿Por qué nadie quiere pasarlo? Y se responde: “Tal vez los temas relacionados a la diversidad sexual se han caído de la agenda, tal vez se prefiera tener historias conmovedoras contadas desde la extranjería del colectivo lgbti, tal vez lo que se busca es que sigamos siendo víctimas. Nada de eso está en Visibles, hablamos desde nosotros y nosotras a todos y todas para celebrarnos y para naturalizar esto de la diversidad que obviamente no es excluyente del colectivo lgbti.”

Y sigue. Torta es la productora que junto a Albertina, su esposa, han fundado. Desde ahí también están pariendo una serie de cuatro documentales llamada La Bella Tarea sobre los derechos de las mujeres en el parto, sobre las distintas maneras de parir y sobre cómo la corporación médica se apropió de este proceso fisiológico haciéndonos creer que es una cuestión de enfermedad y que sin la intervención de las instituciones no se sobrevive. Además acaban de ganar un concurso para hacer una serie de ficción en prime time “esto nos tiene muy entusiasmadas porque ya teníamos ganas de un poco de fantasía.”
En soledad anda dando vueltas en torno a un libro sobre la historia de los huesos de su madre. Un proyecto que quiere mucho pero al que le cuesta acercarse por razones diversas que habrá quién pueda imaginar.

Y claro, también esta su familia: “que requiere tiempo y atención, uno de esos proyectos que nunca termina y que me salva la vida a diario. Aunque también me la complica bastante.”

Desde esa mesa de bar, pasando por su libro, escuchándola en la Legislatura, en todas y cada una de esas veces pienso en lo que me dijo, en lo que muestra con todo lo que hace: La otra historia, la que ella elige contar, la que no siempre tiene eco, pero si tiene voz, la suya. De esto si se habla.

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