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Cogiendo y sobreviviendo

Por Gabo Arancibia – (Nosotros y los Baños)

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.”
    John Lennon.

Una reflexion que nos hacemos todos

A veces siento que nunca más voy a parar, toda mi vida estudiando, desde los 5 años. Hoy con 23 trabajo y estudio, me recibo en un año y voy a seguir trabajando. Este sistema no te permite disfrutar de nada, no digo que quiero estar al pedo todo el tiempo, pero al menos estarlo cuando quiera, que tampoco creo que sea mucho ya que me aburro fácilmente, soy un culo inquieto (valga la obviedad jaja). Cuando uno siente esa opresión de tener que hacer lo que tenés que hacer para conseguir algo la verdad es bastante molesto y frustrante, por suerte voy (y espero) a dedicarme y me formé académicamente para algo que me gusta, y aún así a veces es un embole (hay tanto para aprender!).

Todo este sistema está muy fucked up, partiendo del hecho que ponemos precio a cosas como un techo o comida privando a gente que no puede acceder a ello si no tiene los medios para conseguirlo la verdad me sorprende como no colapsó antes. Quizás soy un utópico, siempre fui medio flashero si querés, un boludo soñador; hay veces que no dan ganas de estar acá, lejos de pensamientos emo/suicidas cuando uno ve como el mundo sigue saltando en el mismo lugar hace siglos es bastante desesperante, triste y asfixiante.

Muchos me preguntan cómo puedo “odiar” a mi país, y cómo no querés que esté disconforme y anhelando irme lo antes posible si estoy en un lugar donde (como en todos lados soy consciente, pero acá es de una forma quizás más evidente) las masas son llevadas de las narices, y el público que comanda lo que se hace o no en el país por el poder democrático es la masa que prefiere el culo en el programa de Tinelli al documental de canal Encuentro o Discovery (simple ejemplo, todos sabemos que ver esos canales no implica ser alguien pensante). Un país donde tenemos subsidiado el fútbol y mi Universidad (como tantas otras) se cae a pedazos.

Siempre dije que quiero laburar máximo hasta los 35 años, quiero disfrutar la vida, viajar, conocer gente, hacer otras cosas. Pero para todo eso necesito trabajar.  Trabajar pareciera ser la solución perfecta. Obra social, jubilación, aguinaldo, vacaciones, indemnización en caso de despido, son algunos de los incentivos con los cuales las empresas convencen a sus empleados para que renuncien a lo que verdaderamente querrían hacer con su tiempo, en pos de ganar certidumbre: el sueldo estará depositado del 1 al 5 de cada mes y podemos saber exactamente cuánto será.

No obstante, esta “certidumbre social” falla en el objetivo de reducir la ansiedad de los que la adoptan. Por qué ocurre esto? Porque íntimamente, el empleado es consciente de que hay algo que no cierra en su relación con la empresa en términos de conveniencia mutua (el tan de moda win-win): la paga que se recibe por renunciar a los sueños, ver poco y nada a los afectos y pasar todo el día encerrado en una oficina mientras la vida pasa de largo, nunca será suficiente.

La ansiedad aflora también en aquellos cuya certidumbre social se encuentra consumada: “merezco vivir mejor por lo que doy a cambio, ahora que puedo planificar a largo plazo voy a sacar un crédito para comprar la casa y el auto que siempre quise y disfrutar más de la vida”.

El resultado de esta movida es la pérdida total de nuestro bien más preciado: el tiempo, que deja de ser de la persona y pasa a pertenecer al banco, donde irá gran parte del sueldo en concepto de pago del préstamo e intereses de la deuda.

La empresa se asegura que el empleado no renunciará, y podrá seguir explotándolo por mucho tiempo más, y el banco hace su negocio al tomar dinero a tasas bajas y prestarlo a tasas elevadas. Banco y empresa empleadora son los verdaderos win-win en este juego.

Reducir la incertidumbre a través de la certidumbre social termina siendo la peor opción de todas, ya que la única certeza que logramos con esto es saber que trabajaremos 9 horas por día de lunes a viernes para pagarle al banco por las cosas que compramos y ni siquiera tenemos tiempo de disfrutar.

Así es como la mayoría de la gente vive gastando dinero que no tiene, para comprar cosas que no necesita, con el objetivo de impresionar a gente que no le interesa en lo más mínimo.

Sé que la solución no es irme de un lugar, sé que la solución no es dándole techo y comida a todo el que lo necesite, sé que la solución es interna y personal en cada uno. ¿Pero no sería mucho mejor poder pensar y compartir con otros en igualdad de condiciones? ¿Hay igualdad cuando gente de mi edad no tiene ganas de trabajar porque ya tiene tres subsidios? Y con eso tiran…

Así me siento hoy, ahora. No triste, no angustiado, sino simplemente preguntándome ¿Hasta cuándo vamos a estar así?

Publicado en NOSOTROS Y LOS BAÑOS

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