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Orgía verbal Entre Tipos

Por Lucas Gutierrez – (SentidoG.com)

Entre Tipos Vol. 2

Como una mezcla de la Liga de la Justicia y el animé alrededor de una mesa con escavio, sushi y porro, estos cuatro amigos (gays, porteños y de la casi extinta clase media) pelan intimidad y lomo. Morbo voyeur.

Ofelia se dice casa teatro y eso se nota en su calidez, en que cada jueves y sábado ir a ver los volúmenes uno y dos de Entre Tipos mas que ver una obra, sea ir a meterse en el living de estos cuatro arquetipos que a medida avanza la tertulia se vuelven menos típicos y predecibles, más humanos.

Ariel Sandez da cuerpo, contoneo, sonrisa kilométrica, histrionismo y acidez pura a Lean. Patricio Ramos le da a Juan esa cara de noche del 24 de diciembre eterno, siempre sonriente y a la espera de lo mejor, agreguémosle algo de persecuta y conflicto, maridaje perfecto. Pedro, la Petra, está con los pelos que no tiene de punta, es que se está por casar (o cazar) y ya el actor Julián Arenas se lo vuelve carne para que yo pueda charlar con él (con Petra, no con Julián) Para completar el cuarteto está Francisco Ortiz que en este universo es Federico, beligerante, irónico, incisivo y desafiante hace de las palabras una estrategia que en cualquier momento te puede jaquear, supongo que tras todo eso hay un ser humano, habrá que saber donde mover mis fichas para averiguarlo.

El director Mario Marino me da el visto bueno y yo me los meriendo, no a Ariel, Patricio, Julián y Francisco, no, mi juntada es con los Entre Tipos: Lean, Juancito, la Petra y Fede.
Si nos organizamos…

Lo compadezco a Pato, el futuro marido de Pedro, (so)meterse en medio de esta amistad debe ser heavy, ellos se sientan y cotorrean, se bardean y miman. Como ya convivían Pedro piensa que no va ser muy distinto, Lean se viaja en dama de honor, Juan sonríe y Fede se ríe, la diferencia: el primero lo hace naturalmente, el segundo denota una ironía.

El resto de las situaciones sentimentales se definen según las redes sociales, Juan anda conociendo a alguien y le pregunto si ya está para anunciar en su muro que está “en una relación”, la respuesta me da cátedra: “poner cosas en Facebook trae problemas, si después cambias a ´ha dejado de estar en una relación´ te llaman, muchos ´me gusta´, toques” y las conductas 2.0 hegemonizan la charla, ¿entrás al face de tu chico? ¿pero le lees el muro o le entrás con su clave? Y Juan blanquea que mira el muro a ver a quién agrega, quién le comenta “y para eso tenés que entrar varias veces al día” Lean prefiere conocer en la calle ya que chateando es malísimo.

Entre Tipos Vol 1

Federico siente que estás cosas no son para él que “donde pone el ojo pone la bala”, frase que lo hizo estar seis años con una misma persona, ahora lleva dos solo, el grupo se sorprende “es cierto, vos tanto tiempo solo es raro” pero prefiere no hablar del tema, de hecho a ese ex lo llama Voldemort, el que no debe ser nombrado y me da una explicación muy de alguien con años de terapia, lo confirma y me pregunta si yo hago terapia –Fede abre su juego, si pregunto el repregunta, si afirmo el cuestiona-, le cuento que no creo en ese tipo de terapias.

Consulto quién tiene perfiles de garche. Pedro lo tiene muy abandonado “es que te aparece la fecha de cuando entraste por última vez, re buchón” Fede me dice que si, que tiene pero me pregunta porqué lo titulo ´de garche´ y con Lean a coro decimos: de 18 a 99 años, cero plumas, tapado, pibe de barrio, morbo, etc. , Petra remata “además siempre ponen fotos de la chorga”, Juan nos mira ajeno, él nació con el Facebook debajo del brazo y nosotros estamos hablando cosa de vampiros viejos parece.
Me quedo pensando en mis propios “Voldemort”

¡SE NOS CASA PEDRO!

Aunque Pato le prometió “herramientas” para combatirla el miedo a la rutina siempre está, nos debatimos entre dildos y tríos y alguien dice: Fidelidad, ¿Cómo va ser ahora con papeles firmados? A lo que el futuro contrayente concluye: “que él no esté con nadie y que yo pueda luchar contra los impulsos”, carcajada grupal.

Pero el tema también trae los conflictos internos del grupo acerca de que es esto de casarse, si es aceptar un mandato, si es necesario hacerlo y un poco de todo el prejuicio que yo le tengo al más alto y soberbio de los Entre Tipos se va deshaciendo cuando se planta y tira su visión. Federico reafirma la visibilidad legal que esto brinda y pega un volantazo de lengua diciendo que lo importante es que los nuevos putitos y tortitas que están creciendo “no tengan que sufrir tanto como sufrimos nosotros”, que las generaciones que vengan ni se enteren que no nos podíamos casar, quela gente tenía problemas con su identidad sexual. Él no es utópico, reconoce que las cosas no están bien  -discriminación- pero afirma que la ley sumada al cotidiano es lo que realmente importa. Lo escucho y lo pienso bardeando a Pedro con sus ironías sobre el tema, volviendo loco a Juan con sus histeriqueos y mirando a Lean con quien telepáticamente se chusmean todo impunemente, me llena de contradicciones. Amor-odio.

Pedro es el más “tía” de ellos, los cuida (sobreprotege), exagera, les saca la ficha y cada tanto te recita el monologo muy de señora de zona bien. Pregunto que cambios notó en la sociedad después de la aprobación: “la noto más violenta, cuanto más derechos adquirís más violenta es la reacción del homófobo”

Parecidos a sí mismos

De a ratos el concilio queer se olvida que estoy y tejen entre ellos, Lean se mantiene callado y acota lo justo y necesario, yo creo que me está laburando el Sailor Plutón, reservado y guardián de los secretos de su gente, Fede en cambio le hace honor a su signo zodiacal y clava aguijones al estilo Milo de Escorpio, Juan es un Robin huérfano de Batman y Pedro… él es Susanita. Mis pensamientos se ven interceptados por el griterío que detona con un “Los putos no sabemos cambiar lamparitas y hacer esas cosas” y otro “hablá por vos, yo te hago todo” y otro “los homosexuales somos superiores, en los laburos somos líderes” Y Juan confiesa que al principio no se identificaba con el resto. Que de las primeras charlas escuchadas había mucho que él no había vivido y seguro no viva, hablaban de que descubrieron todo por ellos mismos, que nadie les enseñó nada, los túneles, los boliches escondidos mientras que él a los 19 años ya lo pudo hablar todo con sus viejos. Es claro que son piezas distintas de un mismo juego.

Juan es acelerado y se conflictúa, dice y se contradice, se corrige y sigue, se lo nota muy inocente. Fede lo mira por encima a veces como ángel y otras como gárgola, en medio del tireyafloje Pedro lo cuida al más peque y Lean intercede por la paz grupal, se vuelven a olvidar que existo y de repente me miran como el ente externo que soy. Son cuatro Truman que el jueves padecerán la histeria pre-nupcial y mambos de inseguridad del nuevo paradigma del “ser gay” y que el sábado verán la armónica amistad en peligro por el ingreso de un chongo al grupo. Yo oscilo entre ser parte de ellos y ser espectador de su vida ficticia y de la mía (a veces tan ficticia también)

Les pregunto si ellos deberían representar a todo el colectivo, si son estereotipos de lo que existe hoy en día.

Juan: No nos queremos cargar con la mochila de representar a nadie. Porque alguien sea homosexual no tiene que sentirse parte o par de otro, porque a la vez son personas distintas.

Pedro: Si no te gusta el túnel algo raro tenés –estalla la risa cómplice y las caras de ´no podés haber tirado eso´- si te sentís reflejado cuando dicen “yo también fui a Retiro a mear y que un viejo me la mire” jode, el reflejo jode.

Federico: También está el no confundirnos nosotros, ¿porque  pensar que las tortas tienen que ser gordas feas con camisa de leñador? ¿por qué no pueden ser femeninas y hermosas y hacer lo que se les cante? ¿por qué los putos tenemos que ser loquitas mariconas flaquitas?

Lean: y porqué un hetero no puede ser amanerado…
Estoy por cerrar la nota y Federico me intercepta, me enrostra y me dice: “decidí vos que vas a hacer con los últimos cinco minutos” y desembucho lo mal que me cae por parecerse tanto a mi ex, cinturea una respuesta que lo deja caer de pie elegantemente.

Amor-odio.

Texto fuera de contexto

Con la nota ya cerrada caigo en la celebración del trigésimo natalicio de un gran amigo y ahí me los encuentro. El cuadro es el mismo: Federico provocando a Juan quién cae y se va pero vuelve y se vuelve a ir esta vez en manos de Pedro que lo intenta proteger y aprovecho para hablar con el Entre Tipo que más callado estuvo en la juntada, Lean.

Él es un regio, hablamos de Cortázar y Chopra, me cuenta que labura armando vitrinas para locales de ropa y que hace cursitos de todo: origami, Pilates, grabado, portugués, etc. Estallamos en la habitación-pista de baile, la RE mueve, y al regreso me pone un poco al tanto de lo que anda pasando en el grupo. La interna sigue siendo terrible.

Me invita a pasar a verlos por Ofelia casa teatro, me dice que si paso el jueves puedo ver el Volumen uno donde están con el temita de los miedos de Pedro por el casorio y el lío en que los metió Juan que se contrató un taxiboy para presentárselo a su familia como novio. Pero como estos tipos son bieeeeeeeen complicado me invita a pasar también el sábado así me cuenta bien porque parece que a unas horas del casorio, el auto a Fede se le rompe y quedan varados en la ruta, en un hotel de cuarta y con un equipo de futbol en el cuarto de al lado, que pin, que pan, que esto que aquello, caos asegurado.

Quién se anime a esta bacanal se las verá en medio de una sitcom donde lo queer es ingrediente de auto-parodia, no de bandera. La cuarta pared del teatro se ve derribada no por interacción sino por la identificación en los gags y algunas actitudes de nuestro género, digo, del género humano #sabelo.

OFELIA CASA TEATRO
Honduras 4761
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4831-4037
Web: http://www.ofeliacasateatro.com.ar
Entrada: $ 60,00 – Sábado – 22:30 hs
Volumen 1: jueves 21:30hs
Volumen 2: sábados 22:30hs

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