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Se estrena el documental “Putos Peronistas: Cumbia de un sentimiento”

Buenos Aires – (SentidoG.com)

La frase “¡El puto es peronista, el gay es gorila!”, parte del manifiesto de la agrupación, marca el comienzo del documental de Rodolfo Cesatti, que dice que ir a ver esta película “es una forma de militar” por la diversidad.

Putos Peronistas: Cumbia de un sentimiento

Tras presentarse en sociedad en la 14ª edición del Festival Internacional de Cine y Derechos Humanos, donde ganó anoche la mención correspondiente a la competencia nacional de documentales, Putos Peronistas. Cumbia del sentimiento se traslada a la cartelera porteña. El documental de Rodolfo Cesatti cuenta la historia de la agrupación política cuya fundación se remonta a fines de 2007, y que algunos ciudadanos argentinos descubrimos recién tres años después, cuando la aprobación del matrimonio igualitario (“Los peronistas bancamos la lucha de los putos, los trabas y las tortas” era la leyenda del cartel que Jorge transcribió en esta crónica de los festejos).

La mirada atenta de Cesatti rescata la actividad y el compromiso partidarios en la lucha por la defensa de la diversidad sexual. El lenguaje es revelador en este sentido: por ejemplo en el cantito que diferencia entre los adjetivos “puto” y “gay” (el primero identifica al peronista; el segundo al gorila) o cuando un militante señala la importancia de resignificar los insultos “puto”, “torta”, “traba”, “maricón” (estrategia oficialista, opinarán algunos lectores).

El documental desarticula prejuicios. Por un lado, desmiente la pretendida condición apolítica de la lucha LGBT: al principio de la película alguien recuerda la existencia de homosexuales “fachos” y más adelante, en una marcha de orgullo gay, las cámaras registran la aclaración “acá venimos sin pancartas (…) sólo para festejar” ante la llegada de los Putos Peronistas con sus emblemas, leyendas y marchas justicialistas.

Por otro lado, Cesatti desbarata los estereotipos que los medios -y sobre todo la televisión- suelen difundir sobre quienes desacatan la heteronorma. Otra vez, la militancia aparece como elemento clave en la recuperación de la dignidad y en la reparación del daño que causa la estigmatización.

Este tributo al activismo político excede los límites de la agrupación y alcanza al kirchnerismo. De ahí las escenas filmadas en Plaza de Mayo cuando parte de la ciudadanía celebró la Ley de Medios (así como la mencionada Ley de Matrimonio Igualitario) y lloró la muerte de Néstor Kirchner.

Sin dudas, Putos Peronistas es un documental hecho con sensibilidad social y pasión política. Desde ya, no es apta para los convencidos de que las tres P (no olvidemos el adjetivo “pobres”) sintetizan todos los males de nuestro país.

“Como el peronismo es una revolución inconclusa, siempre estamos esperando que venga alguien a terminarla, ¿no? Lo que más se escucha en la calle es ‘ya un día vendrá uno que…’. La gente vive depositando la esperanza en un mesías”, dice Pablo Ayala en uno de los pasajes del film, al explicar que no cree en los arrestos individuales ni milagrosos para generar cambios, sino en el trabajo colectivo donde todos suman. Ayala es heterosexual y uno de los fundadores de los PP. Cesatti hace hincapié en que “Ayala sintió que lo más justo era apoyar a los compañeros más débiles, que eran los Putos Peronistas, y en ese marco creó una agrupación que terminó haciendo un ruido enorme. Al margen de que a él, personalmente, no le haya redituado en nada, que casi le haya ido en contra, porque lo gastaron, lo segregaron de entrada; los putos le han dicho que se quería aprovechar de los putos; los peronistas que… o sea, todo el mundo le encontraba la pata para darle la vuelta contraria… Y él vive a dos cuadras de donde vivía cuando arrancó con todo esto, alquila, tiene una moto que se le pincha cada dos por tres…”.

Para el director, una de las bases que explican el avance de los PP en la militancia –y que a su vez lo convencieron para trabajar durante más de cinco años en el documental a como diera lugar– es esa honestidad que encuentra en Ayala, donde impera “hacer lo que está bien y no lo que te conviene”. El relato plasma por un lado el movimiento colectivo, atravesando como puntos de clímax y saltos de evolución la ley de medios, la ley de matrimonio igualitario y, finalmente, el último gran punto de inflexión que daría paso a un ciclo nuevo en la muerte de Néstor Kirchner. El film registra el paulatino pasaje hacia una mayor organización, presencia y aceptación, poniendo el acento en la transformación constante más que en los resultados puntuales.

Iara Otonel es otro de los miembros fundacionales y sobre quien el documental centra su aspecto más humano. Es La Iara, la travesti, la que labura en la ruta con su cuerpo, la histriónica que siempre tiene lista una línea pícara que puede hacer pensar que todo le resbala; es la que asiste a la ESMA para hablar sobre lo que por entonces era la lucha por la Ley de Identidad de Género, que visita emocionada con su prima la Casa Rosada cuando la ley de matrimonio igualitario y la que en el final reclama para que no haya “más sangre derramada sobre el asfalto”, por trabajo digno, y que los créditos finales ya anuncian trabajando en el Ministerio de Justicia. Iara es ella y es muchos otros, es el símbolo del rechazado que va contra viento y marea y también del que transforma la marginación en reivindicación.

En Putos Peronistas. Cumbia de un sentimiento, está el registro histórico de un proceso de refundación de la militancia política, pero también uno donde los símbolos míticos son apropiados por los protagonistas de una manera que seguramente generará debate en más de un tradicionalista. Lo que muestra la película es cómo esos símbolos no pueden permanecer cristalizados, sino que es necesario convertirlos en una práctica permanente. Por eso también Cesatti insiste con que ir al cine a apoyar al film “es una forma de militar, de decir presente con los compañeros de la diversidad que están bancando desde abajo hace años, desde el ’72 (en referencia al FLH –Frente de Liberación Homosexual– que fue pionero allá por los ’70 y cuyo lema “Para que reine en el pueblo el amor y la igualdad” recuperan los PP) al 2012. Así como en octubre había que llenar las urnas de votos por un país más igualitario, ahora hay que reventar las salas de gente para seguir apoyando desde el arte y la cultura. La ley que reclamaba darles voz a los que no la tuvieron nunca no sirve de nada si del otro lado no hay ojos y oídos dispuestos a ver y oír”.

Ficha

Putos peronistas, cumbia del sentimiento
Doc (Arg., 2012) 92’ SAM 13 Dir  R. Cesatti Sala Arte Cinema
Buena

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