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Bajo el peso de la ley (rusa)

Por Facundo R. Soto – (SentidoG.com)

Homofobia en Rusia

En la Argentina se aprobó la Ley de Género. En Chile, después del asesinato homofóbico de Daniel Zamudio aparece la Ley Antidiscriminación. Y en Rusia se aprueba una ley que establece multas de hasta 25.000 euros por “propaganda gay y de pedofilia”; ¿Tantas leyes distintas para un mismo deseo?

Chejov escribió en una carta a Aleksei Suvorin, en 1893, que “la vida rusa aplasta al hombre hasta que no queda de él ni siquiera una traza de humildad; lo aplasta como haría una roca.” Escribir era y es un acto de libertad en un país “donde la vida es sofocante y miserable, y apenas hay esperanzas de un futuro mejor”.  El futuro llegó y en abril de este año dos activistas gays fueron detenidos por pararse frente a una escuela con carteles donde afirmaban que ser gay es normal. Fueron detenidos y liberados, ya que por la nueva ley de tolerancia no podían arrestarlos. Pero al día siguiente otra vez fueron detenidos; esta vez por “propaganda de incitación a la práctica homosexual de menores”.

La legislación y supuesta tolerancia hacia el mundo LGBTIQ entró en vigencia en San Petersburgo a partir de este año, precisamente del mes de marzo, y la equiparación de los gays a la pedofilia sigue tan vigente como antes. ¿Qué les pasa a los rusos? Es que detrás de todo esto sigue estando la Iglesia Ortodoxa que acaba de presentar a la Duma Estatal de Rusia, o sea la Cámara Baja del Parlamento, un proyecto para proteger a los jóvenes de las malas prácticas, en nombre de Dios, la familia y la tradición, priorizando lo que ellos llaman las buenas costumbres. Para fundamentar el proyecto, lo asocian a los valores morales y al mantenimiento del desarrollo económico de los pueblos de Rusia; de esta forma pretenden seducir a los parlamentarios, pero no definen el concepto de “propaganda”. La comunidad gay y los defensores de los derechos humanos dicen que lo que buscan los religiosos con este proyecto es silenciar las expresiones culturales y el acceso a la información.

La intolerancia y la brutalidad rusa amenazan a la minoría gay de forma permanente: El año pasado fueron víctimas de 34 ataques en 7 regiones del país, dejando de lado los que no fueron denunciaron por miedo a ser identificados y sufrir represalias. “Lo que se busca es filtrar los flujos de información para los jóvenes, en nombre de la propaganda gay y la pedofilia. La Iglesia Ortodoxa tiene una influencia más grande en Rusia que en Occidente, donde las sociedades son más desarrolladas- dijo Nilólái Alexéev, líder del movimiento El Orgullo Gay, para el diario español El País, y agregó- Pero en Rusia ya está en marcha una guerra cultural”. Sin embargo, el 25 de abril se aprobó, después de cuatro horas de discusión, el proyecto de Vitali Milonov, del partido oficialista Rusia Unida, donde se establecen multas por propaganda de homosexualidad y la pedofilia. Las sanciones impuestas por infringir esta norma varían si se trata de un ciudadano la multa es de 128 euros y si se trata de empresas abonarían hasta 25.000 euros. En esta ley no figuran los límites de los derechos individuales de libertad de expresión; tampoco especifica a qué llaman propaganda. Podría ser utilizada para prohibir cualquier manifestación LGBTI desde el mundo del arte, cine, literatura, medios de comunicación, hasta protestas y marchas del orgullo gay. El carácter discriminatorio de la ley queda claro, y el apoyo recibido por parte de las agrupaciones nacionales y religiosos también.

Las críticas recibidas por parte de la secretaría de Estado de EEUU, Hillary Clinton, del escritor inglés Stephen Fry, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico, el Consejo de Europa, el Parlamento Europeo, Derechos Humanos y Amnistía Internacional no lograron detener el proyecto que finalmente se transformó en ley. Cabe recordar que Rusia reprimía la homosexualidad masculina con pena de prisión hasta que fue derogada en 1993, bajo la presidencia de Boris Yelsin. La primera marcha del orgullo, en Rusia, se intentó llevar a cabo el 26 de mayo del 2006, pero el acto fue disuelto. El segundo intento, al año siguiente, también fracasó. Recién en el 2008 se pudieron juntar 40 manifestantes gays que desfilaron por el centro del Moscú; pero al año siguiente también fue disuelto. En el 2010, 50 personas lucharon por sus derechos, sin ser detenidos. En el 2011, fueron 350 personas las que participaron del desfile, pese a la prohibición de las autoridades; pero 60 fueron los detenidos.

“No quería dar lecciones- finaliza  Chejov en la carta escrita hace más de cien años a Aleksei Suvorin – sino ser un simple cronista, cuyo objetivo es la verdad incondicional y honrada”.  ¿Qué cambió en Rusia desde ésos días hasta nuestro tiempo?

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