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Alejandro Iglesias: “Quiero que Darín protagonice mi película”

Buenos Aires – (Boquitas Pintadas)

Alejandro Iglesias

Alejandro Iglesias contó la historia de su vida en un libro. Dos cuerpos, un alma (editorial Gárgola) es una autobiografía en la que él revive “su doloroso camino para transformar y adecuar el aspecto físico con su realidad psicológica y sentimental”. Ahora, sueña con llevar su historia al cine e intenta que el actor Ricardo Darín protagonice la película de su vida.

En ese recorrido que narra, Alejandro cuenta desde su infancia -con los pequeños grandes gestos de incomprensión-, la discriminación escolar, los traumas por los cambios estéticos y hormonales de la adolescencia, las desventuras amorosas, su paso por el reallity Gran Hermano, hasta la obtención de su DNI y las intervenciones quirúrgicas para la adecuación sexual.

Un simple episodio revela que el malestar con su cuerpo de nena se manifestó desde los cinco años.

Dice textual en su libro: “El gran dilema de la ropa, al recordarlo ahora, me parece gracioso pero a los cinco añitos ya me resistía a que me vistieran con prendas de niña (…) Uno de los casos que recuerdo patente fue en la Navidad de 1989. Mi tía Marta se dedicaba a coser a máquina y nos hizo a mi hermana Laura y a y a mí un vestidito a cuadros rojo y blanco. Supongo que para ellos habrá sido muy tierno vernos a los dos vestidos iguales, pero en mi caso era una tortura”.

Ya en la pre adolescencia los cambios físicos empezaron a incomodarlo más. “Vino el verano, una de las estaciones más lindas hasta entonces, no sólo por el término de las clases sino por el tiempo libre para andar en bicicleta, disfrutar de la pile y las ‘manguereadas’ en el patio de casa (…) Ya no bastaba con meterme a la pile con remera. Es que mis pechos comenzaron a tener un aspecto diferente, más perceptibles con la ropa mojada que se pegaba al cuerpo. Mi hermana lo notó y comenzó a burlarse y salí corriendo de la pileta. Empecé a usar más de una remera (no importaba el calor que hiciera) y a partir de ese año el invierno se convertiría en la estación más esperada”.

Cuando uno lee esto, tiene una dimensión del significado de su mastectomía bilateral, la operación que le permitió extraerse las mamas y lograr un tórax de aspecto masculino (el que ilustra la portada del libro). En la entrevista que publica hoy LA NACION él habla de sus sensaciones después de esa intervención quirúrgica, la primera de tres: “Fue la primera vez en mi vida que pude tomar sol sin remera. Es un alivio total porque es un karma llevar pechos que te molestan, que no te permiten disfrutar de la brisa, del sol, de nada. Es horrible. Es más, de chico se te cruza por la cabeza cortárlelos”.

El libro dedica buena parte a “La aventura del reallity”, como él mismo lo titula. En su momento pensó que esta propuesta llegaba en el tiempo justo para su vida, que venía con una serie de desengaños amorosos y laborales, siempre como consecuencia de la incomprensión social frente a su identidad de género.

Su paso por Gran Hermano fue un antes y un después en su vida, cuenta él. Más allá de las promesas incumplidas que Alejandro señala –se refiere, sobre todo, a la obtención de la prótesis peniana que necesita para la última parte la reasignación sexual y a un contacto laboral-, considera que su paso por allí fue positivo. El tema de la transexualidad se expuso en la televisión y así se instaló en la agenda social; además, a partir de allí se contactó con organizaciones que luchan por los derechos de las personas trans y nació en él su militancia –fundó junto a Gian Rosales y a otros dos compañeros el espacio de varones trans en ATTTA- y, como corolario, consiguió su DNI de varón.

En su paso por el reallity también nació la idea de escribir su autobiografía. “Al libro lo empecé a pensar más en concreto estando ahí adentro y cuando salí pedí ayuda a la producción, a la gente que me rodeaba en el canal para escribirlo”, cuenta. Ahora va por más: quiere adaptar el libro a un guión de cine y tiene un sueño: “Quiero que a mi película la protagonice Ricardo Darín”.

En su aspiración no se percibe vedetismo. Más bien, compromiso y militancia por la visibilización de personas como él, varones que nacieron en cuerpos femeninos. “Existimos y somos muchos, sólo que no nos querían ver”, dice. “Aquí estamos y necesitamos incluirnos en la sociedad”.

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