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La evolución del lenguaje gay

Washington – (Advocate)

La evolución del lenguaje gay

Es obvio que, como periodistas, en el staff editorial de The Advocate somos gente de palabra. Además, el movimiento acerca del cual escribimos es consciente del poder que tiene la palabra. Durante los últimos 15 años, los editores de The Advocate hemos observado que el lenguaje que usamos para describirnos a nosotros mismos y a nuestro movimiento evoluciona constantemente, y una mirada a nuestro archivo nos ha mostrado más y más ejemplos

Homo Historia

En el primer ejemplar de lo que en ese momento se llamaba The Los Angeles Advocate, en septiembre de 1967, un editorial celebrando el nacimiento de la publicación se refería a la “comunidad homófila” y anunciaba que The Advocate iba a “publicar noticias de importancia para el homosexual”. Sin embargo, en el transcurso de un año, la palabra “gay” reemplazaría a “homosexual” en nuestras páginas.

El Factor Lésbico

Mientras que en sus primeros años The Advocate usualmente se refería a las mujeres gays como “lesbianas”, le llevó un tiempo a la revista expandir la definición de su misión. En 1982 The Advocate comenzó a llamarse a sí misma “La Revista Nacional de Noticias Gays”. En 1990 esto se cambió a “La Revista Nacional de Noticias Gays y Lésbicas”.

Poder Femenino

Nuestros archivos también revelan un lenguaje peculiar y un tanto insultante respecto a las mujeres. En un titular de 1970 se leía, “Dos chicas de Los Angeles intentan llevar a cabo el primer matrimonio gay legal”. Al igual que los medios masivos, The Advocate tuvo que aprender del movimiento feminista que “chica” no era el término correcto para nombrar a una persona adulta del sexo femenino. A pesar de que esta acepción de la palabra fue reflotada en los años 90 (con el “girl power” de las Spice Girls a la cabeza), aún se la considera inapropiada en el uso formal. Seguramente a nadie se le ocurriría referirse a Hillary Clinton como una “chica”.

Reflotando al Queer

Hablando de reflotar, la palabra “queer”, alguna vez usada como insulto anti-gay, fue reclamada por el grupo de activistas Queer Nation a principios de los 90. A algunas personas aún no les agrada el término, pero en The Advocate permitimos su uso. A pesar de que algunos grupos o personas están intentando removerle la carga negativa a algunas palabras que históricamente y al día de hoy han sido usadas como insultos (puto, tortillera) en The Advocate aún las catalogamos como injuriosas.

Transiciones

Las personas trans también han tenido que luchar contra los insultos. En los últimos tiempos, varias celebridades han sido llamadas la atención por el uso de la palabra “trava”. También se ha reconocido, incluso en los medios de comunicación masivos, que la palabra “travesti” no es el término apropiado para definir a una persona trans. “Transgénero” ha reemplazado a la palabra “transexual” como el término políticamente correcto en las últimas dos décadas, en reconocimiento de que el género va más allá de la anatomía y que no todas las personas trans se someten a la cirugía de reasignación de sexo.

Sopa de Letras

De igual modo, en las últimas dos décadas, la descripción de nuestro movimiento se ha expandido de “gay y lésbico” a “gay, lésbico, bisexual y transgénero” o “lésbico, gay, bisexual y transgénero”, el cual fue elegido por uno de nuestros ex editores en jefe como el oficial. Fue así como The Advocate decidió adoptar la sigla LGBT por sobre GLBT. Para muchas lesbianas, es un recordatorio de que las mujeres gays no son un simple subconjunto dentro de un gran mundo masculino, sino su propia y distintiva comunidad de individuos. Por supuesto, muchos grupos abogan por poner a los grupos menos visibles primero o por agregar otros grupos a la sigla, por ejemplo la Q por queer, la I por intersexual o la A por asexual y/o aliados.

Más Cambios

Además, muchas otras cosas han cambiado. Nos referimos a la “orientación sexual” en lugar de “elección sexual”; la cual alguna vez fue la expresión aceptada, aunque a los activistas les parecía negativo que se diera a entender que la sexualidad era una elección. En los años 70, nuestra revista escribía acerca de gays y lesbianas que estaban “al frente”, hoy generalmente decimos que alguien es “abiertamente gay” o que está “fuera del closet”. O simplemente decimos que es “gay”. Si una persona no es abierta públicamente respecto de su sexualidad, no nos referimos a él o a ella como gay (a diferencia de algunas notas de tapa de The Advocate del pasado, hoy en día generalmente tratamos de no empujar a nadie fuera del closet). Pero algunas veces el contexto exige el uso de la palabra. Decimos, por ejemplo, que existen cuatro miembros del congreso que son abiertamente gay, ya que sabemos que hay algunos que aún no lo han comunicado públicamente y es por eso que no podemos decir quiénes son.

Traduccion de Esteban Rico para SentidoG.com

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