Your message has been sent, you will be contacted soon

Call Me Now!

Cerrar
Inicio » .resaltado » ¿Los gays necesitan unas Olimpíadas propias?

¿Los gays necesitan unas Olimpíadas propias?

Por Isbel Díaz Torres – (Havana Times)

Gays olimpicos

Una gran amiga ha puesto en mis manos un interesante documental acerca de las Olimpíadas Gay, y quiero compartir algunos comentarios sobre el tema, dado que por estos días mucha gente en el planeta está concentrada en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

De más está decir que, entre quienes me rodean, la mayoría me ha mirado con cara de extrañeza cuando les he mencionado los susodichos juegos, por lo que he tenido que contarles parte de la historia.

Algo de historia

Los Juegos Gay se celebran cada cuatro años, y originalmente se llamaron Olimpíadas Gay, solo que fueron forzados a cambiar el nombre a “Juegos Gay” cuando el Comité Olímpico de EE.UU., en una postura homofóbica, amenazó con demandar a los organizadores.

El evento, al que cada año asiste gran cantidad de atletas, artistas, intelectuales y activistas, fue una idea verdaderamente exitosa de Tom Waddell, un declatonista estadounidense que había alcanzado el sexto puesto en las Olimpíadas de México ’68, y que falleció en 1997 víctima del SIDA.

Los primeros Juegos tuvieron lugar en San Francisco en 1982, al que asistieron mil 300 atletas de doce países, y 300 voluntarios colaboraron en su ejecución. La ceremonia inaugural contó con la interpretación de la gran Tina Turner, para euforia de 10 mil personas en las gradas.

Pero esas cifras no se han quedado ahí, por supuesto. A la última competición, celebrada en la ciudad alemana de Colonia en 2010, asistieron 9 mil atletas en más de 35 disciplinas, provenientes de 65 países, entre ellos Arabia Saudita, Zimbawe, El Salvador, Ghana, Liberia, Perú, Surinam, Emiratos Árabes Unidos, México y Sri Lanka.

A la inauguración, donde cada delegación cantó sus canciones típicas, asistió el Ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, quien es abiertamente gay, así como el medallista olímpico Mattew Mitcham, que leyó el juramento a los atletas.

Necesidad de los Juegos Gay

Los Juegos Gay se han convertido en uno de los mayores eventos deportivos a nivel global por la gran cantidad de deportistas que acoge, y sobre todo porque cualquier adulto puede participar, incluidas personas con discapacidades o limitaciones físicas.

Pero tal amplitud se ha logrado a contrapelo de las homofóbicas instituciones deportivas vigentes en nuestras sociedades, bastiones de la más retrógrada homofobia.

Muchos de los participantes en los Juegos de 2010 debieron adoptar identidades falsas por miedo a ser perseguidos o perder sus empleos cuando regresaran a sus ciudades.

Desafortunadamente, cuando se enseña deporte, en esencia se enseña cómo NO ser una mujer, o cómo NO ser gay. Las recientes declaraciones televisadas del joven nadador cubano Hanser García en Londres lo confirman: “al agua hay que ir macho, machón”.

Esas son las expresiones que, al igual que en el ejército, energizan al deportista o al combatiente. Con las mujeres sucede otro tanto, solo que, para colmo de esquizofrenia, terminado el entrenamiento o la competencia la sociedad les exige una apariencia suave y “femenina”.

Resulta muy incómodo para el sentido común sexista, heteronormativo y patriarcal imperante, observar a un pelotero “amanerado” o una nadadora “demasiado viril”. Y con esa imagen estigmatizada y ese miedo, deben vivir muchas personas todavía hoy, competir, y ganar.

Así lo entienden también los activistas y deportistas en este documental Take the Flame, quienes con estos juegos buscan “enfocarse en los aspectos saludables de la comunidad”, una comunidad patologizada por el discurso hegemónico y el imaginario popular constantemente manipulado.

Los testimonios que pude ver en el documental Take the Flame corroboran que no es preciso responder a impuestos patrones de feminidad o masculinidad para ser ágil, eficaz, contundente, razonable, fulminante, prudente, o trabajar en equipo.

Las constantes muestras de cariño y alegría con que se prodigan contendientes entre sí y hacia el público, resultan otro detalle de gran valor, que contesta directamente a la competición violenta, depredadora y deshumanizante promovida en los tradicionales ámbitos deportivos.

La temática gay ha penetrado gran cantidad de ámbitos de la sociedad occidental: el arte, el entretenimiento, el matrimonio, la iglesia, el ejército, y muchos más, pero los deportes han permanecido “a salvo”.

Uno de los entrevistados en el documental señalaba que “aunque lesbianas y gays han alcanzado relevancia en muchos otros medios, ninguno ha salido del closet siendo parte de un equipo nacional estadounidense, por ejemplo”.

David Kopay jugador de la Liga Nacional de Fútbol estadounidense fue el primer atleta profesional en salir del closet en 1975, esperando que otros lo siguieran, pero él mismo confiesa que “30 años después, todo sigue igual, muchos salen después de retirados”.

Otros son forzados a salir del clóset cuando son descubiertos en algún “affaire ilegal”, como el caso de la tenista Martina Navratilova, o el pelotero profesional Billy Bean, quienes narran sus experiencias en la cinta.

Cuba… la homosexualidad… el deporte…

En Cuba un evento así es impensable, y no solo por razones económicas. Solo puedo imaginarme los gigantescos esfuerzos del CENESEX para hacer cada año su pequeña conga multicolor a lo largo de cuatro cuadras en el Vedado, evento que siempre disfruto, y donde participo activamente.

Ciertamente, cada año crece el alcance de la Jornada contra la Homofobia que lidera Mariela Castro, para gran alegría de buena parte de la incipiente comunidad LGBT cubana, pero no me imagino una acción de similaro mayor envergadura fuera del discurso de las instituciones de salud.

Yo, lo más que pude hacer en el ámbito deportivo cuando era niño, fue participar alegremente en una tabla gimnástica. Para los deportes siempre fui pésimo, y mis compañeritos lo sabían, y no me escogían para sus equipos de fútbol o pelota.

De ese modo, hay una selección ¿natural? ¿social? que relega a una porción de los varones gay.

Los medios, por su parte, refuerzan a discreción la apariencia “masculina” o “femenina” de cada atleta de acuerdo con su sexo biológico. Ello está más marcado, de acuerdo con mi percepción, en el caso de las mujeres.

Si alguna fémina tiene modos o ademanes que se salen del código sexista socialmente aceptado, enseguida corren a maquillarla, a ponerle vestidos con escotes, y llevarla a alguna celebración como si fuera una Barbie; o dejan bien claro que está casada y tiene hijos el día de la mujer o el día de las madres.

Estos esfuerzos ridículos cuentan, por supuesto, con la participación cómplice tanto de las mismas atletas, como de entrenadores, y familiares.

¿Alguien conoce de deportistas de la isla abiertamente gay o lesbiana? Es una pregunta retórica, pido que nadie responda, no sea que reciba yo algún jalón de orejas por entrometerme en la vida privada de las personas, a quienes reconozco todo el derecho a permanecer dentro del closet, o simplemente a manejar su sexualidad o su imagen pública como mejor entiendan.

Lo que deseo resaltar es la ausencia de ese debate en la sociedad cubana.

En el 2006 un reducido grupo de homosexuales, y personas estudiosas de la temática LGBT de Cuba, cercanos y/o miembros del CENESEX, asistieron a los Juegos Gay de Montreal, Canadá, como parte de una delegación… que iba sin deportistas ¡¿?!

Nunca supe de aquella delegación, y eso que ya en aquel tiempo tenía Internet. Según AP “el punto más importante de su participación será una conferencia magistral, el viernes 28 de julio, de Mariela Castro Espín, directora del CENESEX e hija de Raúl Castro.”

Me parece valioso que personas sensibles a la temática LGBT cubana asistieran a ese evento, pero evidentemente faltaron los deportistas en esa delegación, a no ser que el tema a tratar hubiera sido explicar las causas que impidieron la participación de atletas gays de Cuba.

En cualquier caso, es evidente que hasta el momento no hay intenciones de debatir públicamente tal posibilidad, ni siquiera agregando una siempre necesaria mirada crítica a este tipo de eventos, que por lo general tienden al consumismo, a la banalización de los principios de la lucha LGBT, o que persiguen a lo máximo una equiparación de derechos sin proponer un cambio real de paradigma en las relaciones humanas y sociales.

No obstante, aunque ese debate no se proponga desde las instituciones, las personas interesadas siempre podremos abordar los tópicos que nos interesen, desde las perspectivas que nos interesan. A lo mejor tengo que salir a buscar a cierto pelotero que alguna vez conocí… a lo mejor le interesa decir algo, o participar en las Olimpíadas Gay de 2014.

Tu comentario

commentario(s)




Etiquetas:

Leave a Comment