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Una reflexión sobre la transgeneridad en America latina

Por Paula Mounts Creck – (Knot)

Una reflexión sobre la transgeneridad en America latina

Empecemos por definir palabras. Con el término transgenerista se conocen a todas las personas que transitamos del género de hombre a mujer o viceversa, bien sea ocasional o permanentemente. Se trata más bien de la identidad sexual y de género que de la orientación sexual.

Las transexuales somos las personas que nos sentimos y nos vemos a nosotras mismas
de acuerdo al sexo opuesto. Creemos que nacimos en el cuerpo equivocado y este sentimiento generalmente empieza desde muy corta edad y casi siempre termina una vez se haya realizado la cirugía de reasignación sexual. Por otra parte, los travestis son quienes manifiestan su orientación sexual, bien sea de forma permanente o transitoria, vistiendo trajes y adoptando actitudes del otro género. Infortunadamente las travestis casi siempre terminan dedicándose a la prostitución y son muy raros los casos en que terminan realizándose la cirugía de reasignación sexual. El transformista es el que viste con trajes del género opuesto y se dedica básicamente al espectáculo, imitando a artistas famosos en shows privados y públicos. Los dragqueens son los que se visten de mujer y/o hombre y a base de maquillaje y prendas tienden a exagerar los rasgos femeninos o masculinos según sea el caso. En algunos casos los dragqueens no son homosexuales.

Los crossdresser son las personas que ocasionalmente se visten con ropa del género opuesto por fetiche.

No hay duda que actualmente la transgeneridad sigue siendo un tabú. De toda la amalgama de identidades que engloba la transgeneridad, quizás las personas que se han
hecho más públicas son las travestis, quienes en algunas ocasiones han contribuido a dar una mala notoriedad a la comunidad. Considero que la aparición de Internet es de vital importancia para el proceso de visibilización de las personas Trans, ya que esta red nos permitió a muchas y a muchos a salir del clóset y poco a poco enfrentar a la sociedad, ocupando espacios que antes nos eran desconocidos o vetados.

Yo me atrevería a decir que en América latina no existe un movimiento transgenerista estructurado, a pesar en varios países y ciudades se han creado un sinnúmero de grupos, redes u otras agremiaciones cuya ordenación es básicamente la transgeneridad. Los cambios que se han dado en esta parte del continente son totalmente diferentes según el país y sus respectivas leyes. En algunos países ya contamos con algunas leyes que nos protegen y por el contrario hay otros donde no existe el menor vestigio de esto. En Brasil y México, por ejemplo, la comunidad transgenerista es mucho más visible, mientras que en naciones como Ecuador o Bolivia y ciertos países de Centro América no se ha logrado ni la más mínima visibilización.

Las demandas y las reivindicaciones no resueltas están dirigidas tanto a la discriminación como a la legislación. Colombia cuenta con varias leyes que nos protegen, pero aún quedan bastantes caminos por recorrer en la búsqueda del reconocimiento como una parte activa de la sociedad.

Probablemente una de las grandes luchas pendientes para la comunidad transexual es concientizar a las personas de que la transexualidad no es ninguna amenaza, aberración o enfermedad. Se debe luchar contra la discriminación que genera la transfobia, ese odio o miedo irracional hacia las personas transgeneristas.

La transfobia tiene muy diferentes manifestaciones. Puede darse en el terreno laboral, en el contexto familiar, en la calle o incluso ser interiorizada, es decir,, cuando la persona no se acepta a sí misma. En esta batalla, la comunidad que defiende los derechos de las personas Trans han promovido el 17 de mayo como Día Mundial contra la homofobia y la Transfobia.

Infortunadamente la transgeneridad siempre se ha relacionado con la prostitución. Es por esta razón que consideramos que el primer paso para luchar por nuestros derechos es la visibilización de la parte de la población transgenerista que la sociedad no conoce: las personas Trans profesionales, que somos productivas para la sociedad pero que  rompemos totalmente con el imaginario que la sociedad tenía respecto a nosotras y nosotros. Es exactamente allí donde podemos iniciar el cambio.

Muchos profesionales y activistas de los derechos de las personas transgeneristas consideran “muy racional” la búsqueda de una “causa” o “explicación” de la transexualidad. El supuesto básico es que la transexualidad es un hecho arraigado en la psiquis. Las críticas citan, entre otros datos, descubrimientos historiográficos y antropológicos que apuntan al hecho de que en diferentes culturas había diferentes conceptos sobre el género, entre los que se incluyen la existencia de tres o más géneros. Lo cierto es que si se buscan razones simplemente se las encuentra, bien sea de tipo psiquiátrico, psicológico, hormonal o cultural. Históricamente, los tratamientos psicológicos orientados a “curar” la transexualidad han sido un rotundo fracaso. En 1972, la American Medical Association Committee on Human Sexuality hizo pública a la opinión médica que la psicoterapia es inefectiva para personas transexuales y que, además, la terapia de reasignación de sexo era lo más útil.

A nosotras y nosotros no nos interesan estas patologizaciones ni tampoco debatir sobre puntos de vista que no llevan a nada concreto, pues ante lo que sentimos no existe un remedio, una cura o una poción mágica para sentir lo que supuestamente para el resto de la sociedad es “normal”. Por el contrario, queremos vivir al máximo lo que sentimos, vamos a disfrutarlo, vamos a llevarlo con orgullo y dignidad. Y con un simple cambio de la posición de la persona transgenerista al respecto, la vida empieza a cambiarle. Se trata de ver que esto que te toco vivir es una oportunidad y no un problema.

¿Cuál debe ser la labor de los grupos de personas Transgeneristas en América Latina?:
Trabajar para derribar los milenarios estereotipos mentales y culturales de la sociedad.
Quitarnos de encima el paradigma de que transgenerismo es sinónimo de prostitución.
Ese es el reto. De esto hay un buen ejemplo: la comunidad transgenerista en España, que actualmente es parte activa de la sociedad. A eso es lo que queremos apostarle. No es fácil, pero estamos trabajando al respecto.

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