Your message has been sent, you will be contacted soon

Call Me Now!

Cerrar
Inicio » .resaltado » ¿Existe la vida fuera del gimnasio?

¿Existe la vida fuera del gimnasio?

Buenos Aires – (SentidoG.com)

Hay vida despues del gimnasio!!!

A principios de este año me di cuenta de que estaba (y estoy) oficialmente harto del gimnasio. No quería volver a levantar una sola pesa o mancuerna ni sentarme en una de esas horrorosas prensas para piernas nunca más. No sólo ya estaba aburrido de mi rutina, sino que además quería hacer nuevos amigos, ya que los chicos animadamente “amigables” de los vestuarios ya no eran lo que estaba buscando. Siendo un hombre gay en Nueva York, se puede considerar una abominación decidir abandonar el gimnasio, pero descubrí que existen varias, incluso muchas otras opciones ahí afuera.

Como le sucede a cualquier treintañero, no siempre es fácil hacer nuevas amistades. Sin embargo, llega un momento en el que miras alrededor tuyo y te das cuenta que perdiste a tu compinche de los viernes a la noche por sobre su nueva familia, otros amigos se han mudado de ciudad, tu grupo de los desayunos del domingo se ha desbandado, y a tus demás conocidos ya no los toleras más. Entonces, ¿qué hacer ahora?

Mi primera idea fue encontrar una actividad grupal que me diera la oportunidad de hacer un buen ejercicio y de conocer gente nueva al mismo tiempo. Jamás pensé que iba a ser algo tan difícil.

Intenté practicar yoga y me gustó, aunque no más de una vez por semana. Además de no ser lo suficientemente vigoroso para mí, en las clases conocí a demasiados yoguis que te hablan con esa inquietante mirada de “amor” y “apertura” digna de una Stepford Wife. Es esa mirada que has visto en esos locos religiosos que piensan que han alcanzado cierto grado de iluminación o un pase libre al cielo. Piensen en Madonna o en Tom Cruise.

Intenté practicar kickboxing y desarrollar mi propia rutina. También le puse empeño en aprender esa arte marcial brasileña conocida como Capoeira, pero luego de tres meses de incómodos saludos con mis compañeros de clase y un instructor que jamás se molestó en aprender mi nombre, decidí continuar con mi búsqueda.

La otra noche, inspirado por los Juegos Olímpicos, encontré un sitio web del equipo de natación LGBT. No había formado parte de un equipo de natación desde el secundario, lo cual no hace falta aclarar que fue hace mucho tiempo. Pero, al parecer, era exactamente lo que estaba buscando. Muchas clases, mucho ejercicio, gente nueva, y relativamente económico. Junté coraje para usar mi sunga delante del grupo, y me predispuse a poner lo mejor de mí para que algunos de esos compañeros de nado algún día sean mis amigos.

Y la verdad es que realmente me gusta. Las clases son buenísimas, la gente es muy amigable, los profesores son serviciales, y a pesar de que estoy en el carril 5, el que está reservado para gente de 70 para arriba, no he olvidado del todo las técnicas de natación.

Parece ser que SI hay vida después del gimnasio. ¡Por fin!

Tu comentario

commentario(s)




Etiquetas:

Leave a Comment