Your message has been sent, you will be contacted soon

Call Me Now!

Cerrar
Inicio » Suplementos » Lifestyle » El carnaval de antaño y la experiencia homosexual

El carnaval de antaño y la experiencia homosexual

Fuente: MzaOnLine

El siguiente es un extracto de la entrevista titulada “Juancho Martínez, el mundo pide carnaval”, publicada por el periodista Federico Bietti en el sitio Mendoza On Line. Nos pareció interesante que estos días de carnaval también sirvan para reflexionar sobre épocas no muy lejanas, en donde la heteronormatividad imponía situaciones riesgosas pero también coloridas anécdotas; en este caso, a través del testimonio de un protagonista de los carnavales de Gualeguaychú, en los años ’50 y ’60.

El testimonio de un protagonista gay de los carnavales de Gualeguaychú, en los años '50 y '60.

El testimonio de un protagonista gay de los carnavales de Gualeguaychú, en los años ’50 y ’60.

(Gualeguaychú) El arte ha sido refugio contra la violencia y ha salvado muchas vidas. El carnaval es un espacio de libertad para los que viven una sexualidad no heterosexual. Es un espacio-licencia que ha servido para barrer prejuicios y desmitificar. Juancho Martínez desde Gualeguaychú fue uno de los que se animaron a la libertad en tiempos de persecución y abrieron camino para que las generaciones que siguieron tengan un mundo menos homofóbico. Siempre desafiante, osado y divertido, los años lo han vuelto una figura central en el carnaval y un referente para aprender a vivir sin callar, sin esconderse.

¿Juancho, cuántos carnavales tenés ya?

La primera foto que tengo es del año 1952, en el Club Independiente, que salíamos del grupo pero no estábamos metidos todavía en “la barra divertida” (…) En ese momento ni siquiera existía la palabra travesti, nadie la conocía. Eran disfraces y la gente que salía conmigo era homosexual, pero era aparte. Se vestían de mujer pero no eran travestis.

Ese es un punto muy interesante. Porque la “barra divertida” está asociada al travestismo. ¿Cómo es la historia real?

Eran homosexuales, cuatro, que se vestían de mujer y salían al carnaval, después no había otra cosa. Y nosotros estábamos convencidos de que trascendimos tanto por el vestuario y el tema. Hacíamos María Antonieta, la cortesana, con trajes importantes, de época, y a la gente le cayó bien. De golpe tuvimos aceptación popular; yo no lo podía creer.

Entonces, ¿el carnaval servía como otro espacio de integración para los homosexuales?

Claro. Imaginate que todos los artistas de las comparsas son homosexuales. Todos… Buteri, Rodolfo, todos los que conocés, el Mono, todos. En los teatros está metido eso; puede ser por la sensibilidad especial del homosexual, que descarga su represión, quizás, en lo que hace con las manos, lo que escribe, lo que pinta. Hay una descarga ahí, y se van los prejuicios.

¿Cómo viviste la experiencia homosexual antes de encontrar el carnaval como espacio de apertura?

Mirá, acá había una revista hace como 38 años, que no me acuerdo cómo se llamaba, semanal. Me dijeron: “¿no te animás, que vamos a dar un shock, una entrevista a un homosexual? En la portada va a haber dos manos”. Una era la mía, que no era así, vieja, era elegante mi mano, y la otra de un fotógrafo de Córdoba. “Reportaje a un homosexual”. Salió la revista y la compraron todos. Yo iba a los bares y había conversaciones y en seguida supieron que era yo. Un éxito. Pero se acabó. Debut y despedida, cerraron la revista. La palabra homosexual no se podía decir por radio; además, la curia hizo todo lo posible y la revista no salió más.

 

Tu comentario

commentario(s)




Etiquetas:

Leave a Comment