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Homosexualidad, espiritualidad y religión

Fuente: ENewsPaper

“Existen profundas diferencias entre la espiritualidad de una religión y su institucionalidad”.

“Existen profundas diferencias entre la espiritualidad de una religión y su institucionalidad”.

 

Por Carlos López López (@DosvecesLopez)

Durante muchos años hemos vivido en medio de un conflicto que parece no encontrar momentos para el diálogo. Tras la renuncia de Benedicto XVI, muchos creyeron que se trataba de un cisma dentro de la iglesia católica. Ante la disparidad de sus discursos, al menos los del alto clero, y el devenir de una sociedad en apariencia progresista que pugna por igualdades y derechos, se creyó que se vivirían tiempos de cambio, de renovación y actualidad en esa monolítica religión.

Sin embargo, tras la elección del ahora llamado Francisco, un personaje cuya trayectoria se ha asociado a los sectores más conservadores no solo hacia el interior de las filas del alto clero católico, sino también en el desarrollo político de su país de origen: Argentina, parece ser que se endurecerá aún más la postura detractora de la homosexualidad, a la par que se dará seguimiento a la postura del ahora papa emérito, quien no solo se enfrentó a las duras críticas por los crímenes de pederastia, sino también por prohibir el uso del condón, declararse contra el aborto y desde luego, contra el matrimonio entre homosexuales.

No obstante, y sin ánimo de caer en esencialismos, es de reconocer que hay ciertos rasgos de la homosexualidad que remiten a una amplia gama de significantes, y no es para menos. Durante siglos, el reconocimiento de la convivencia entre pares ha sido negado a los lenguajes formales, perceptibles, y en cambio ha tenido un gran acogimiento en aquellos que son de tipo metafórico, insinuativo.

La capacidad de abstracción y conciencia del cuerpo que tienen aquellos que de alguna manera están al margen de la normalidad, en sentido simbólico, y que tienen que acudir a otros recursos menos explícitos para comunicarse, es una actividad cotidiana en los homosexuales de todo el mundo. La represión produce resistencia y ante la falta de expresión abierta, sobrevino el desarrollo de sensorial y extrasensorial: signos, significantes y símbolos.

Es esta quizá una de las razones por las que millones de homosexuales se consideran católicos, protestantes o practicantes de filosofías orientales o americanas y no tienen conflicto entre sus creencias y lo que las autoridades de una religión digan sobre ellos, por ejemplo y por excelencia en el caso de los católicos. Esa religión, cuyo acervo de símbolos es vasto, ha acogido a millones de homosexuales en todo el mundo sin que la criminalización de la homosexualidad por parte de la alta jerarquía católica mengüe su fe. Al contrario, la refuerza y lo único que logra es un distanciamiento entre la institucionalidad de la religión y la espiritualidad de la fe. Las posturas reaccionarias del alto clero han contribuido a que los homosexuales católicos se separen de la estructura institucional y recuperen o nutran aún más esa otra parte sensible.

La situación actual de la iglesia católica nos invita a reflexionar acerca de estos temas delicados, toda vez que una de las consignas de los defensores de los derechos humanos hoy en día es el respeto a la laicidad del Estado, ya que suponen que en estas condiciones la convivencia es más respetuosa, cuando menos tolerante.

El activismo ha hecho una afrenta directa contra cualquier dejo de religiosidad, olvidando que existen profundas diferencias entre la espiritualidad de una religión y su institucionalidad. Muchos atacan directamente la fe, sin considerar que detrás de las posturas conservadoras de algunos, tal vez no hayan postulados religiosos, sino de interés político, como en el caso de los dos últimos papas, Benedicto y Francisco, donde el primero formó parte de las juventudes nazis y el segundo, presuntamente, fue muy cercano al dictador argentino Videla.

Lo cierto es que asistimos a una época en la que es preciso reconceptualizar lo que entendemos por muchas cosas, redefinir los rumbos y las estrategias es una oportunidad de reflexión y acción en la que identifiquemos los conflictos actuales de una forma más profunda, en la que las diferencias superficiales se desvanezcan y den paso al reconocimiento del germen escondido de toda discriminación, y que se halla lejos de cuestiones de “laicidad vs. religiones”.

 

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