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¡Ser gay apesta!

Fuente: The Advocate

6 razones por las cuales ser gay apesta,

6 razones por las cuales ser gay apesta,

El columnista de la revista The Advocate, Tyler Curry, armó una lista de las 6 razones por las cuales apesta ser gay. Con mucho sentido del humor y en el medio todos los avances conseguidos por la comunidad LGBT, Curry enumera algunas cuestiones con las que los hombres gays aún tenemos que lidiar en el día a día.

 

6. Cuesta mucho dinero lucir así de regalado.

Es pleno verano y tenes la agenda llena de fiestas en piletas. Uno creería que la estación de las musculosas y las hawaianas sería la más benevolente para un hombre gay con un ingreso restringido, pero no es así. Apenas empiezan los calores, los honorarios del personal trainer se suman a la ya abultada cuota que pagamos por el gimnasio de moda. ¿De qué otra manera podremos deshacernos de la grasa que hemos acumulado durante los meses de frío? A esto hay que sumarle las carísimas cremas faciales que debemos aplicarnos para evitar el daño solar y mantener alejadas esas malditas patas de gallo. No nos olvidemos de agregar un nuevo par de anteojos de diseñador, varios trajes de baño, sesiones de blanqueamiento dental… En fin, es bueno que pretendas mantenerte delgado porque con todos estos gastos no vas a tener para comer.

 

5. La secundaria terminó, ¿pero todavía no puedo ser tu amigo?

Hay muchos grupos de hombres gays a los que les encanta citar esa frase de la infame película de adolescentes Chicas Pesadas que dice: “¡No puedes sentarte con nosotras!”. Uno pensaría que esta gente que ha experimentado ser marginada, criticada y trivializada por ser gays sería un poco más inclusiva. Sin embargo, estamos obsesionados con ser lo más exclusivos posible dentro de nuestros propios límites. Aquellos con buen aspecto y algo de dinero (o un novio rico) disfrutan menospreciando a aquellos que no están dentro de su estatus. Mirado desde el punto de vista de los derechos de los gays, estos varones parecen no darse cuenta que las personas que realmente están haciendo una diferencia para nuestra comunidad son aquellos que quizás no son lo suficientemente “fabulosos” como para ser invitados a su próxima fiesta. No importa, si de todos modos nadie querría sentarse con ellos.

 

4. “¿Los dos somos pasivos?”

Es tu tercera cita y te has estado comportando como un caballero ante este hermoso hombre con el que estás cenando. Esto significa, nada de mensajitos de texto hot, no más de dos drinks, y ningún contacto por debajo de la cintura…hasta ahora.
Uno piensa que así es como deben ser las cosas. No se conocieron en Grindr, no se acostaron en la primera cita, tienen los mismos gustos musicales y hasta hablaron de cuánto les gustaría tener hijos. ¡Todo es perfecto!
Esto es hasta que las cosas finalmente llegan al ámbito del dormitorio y tu trasero quiere ir en la misma dirección que el suyo. Luego de una frustrante sesión de juego previo y de un incómodo diálogo a calzón quitado (literalmente), la realidad de la preferencia de rol sexual de ambos es evidente. Incluso si uno de los dos es un poco más “versátil” que el otro, en realidad los dos son pasivos.
Así es como se cancelan las campanas de boda, pero al menos ahora tenes un nuevo compañero para ir de shopping.

 

3. El gimnasio es la iglesia de los gays.

Para los heterosexuales que nos ven desde afuera, los hombres gays realmente disfrutamos de los resultados de las horas que pasamos en el gimnasio. La verdad es que nos encantan nuestros mini-shorts, nuestros jeans ajustados, y nuestras remeras pegadas al cuerpo. Pero si realmente supieran por qué nos levantamos al alba para una clase de spinning solo para regresar después de trabajar a fortalecer el pecho, no estarían tan celosos
Los hombres gays estamos obsesionados con la búsqueda de la perfección. Esto es porque, a diferencia de nuestros pares heterosexuales, estamos constantemente siendo comparados con nuestras parejas o partenaires sexuales. Ahora bien, no todos sucumbimos a la necesidad de unos brazos enormes y una cintura inexistente. Pero todos sabemos que la expectativa de todo hombre gay es la de lucir como un modelo de ropa interior.

 

2. “¡Me encantan los gays!”

Si, este cliché aún existe. Podrás ser gruñón, neurótico, narcisista, o malicioso. Nada de esto importa. Tu compañera de trabajo o tu vecina de al lado se muere de ganas de ir contigo a un bar gay y de ser tu mejor amiga.
Generalmente es posible evitar estos avances tan estereotipados de extraños bien intencionados. Pero alguna que otra vez hay que darse por vencido. Es así como te encuentras en el medio de un bar o disco gay sorbiendo tu tercer vodka mientras que tu acompañante, Cosmopolitan en mano, no puede disimular la euforia de estrenar su nueva cartera… digo, su nuevo mejor amigo gay.

 

1. Tu ex novio está saliendo con tu ex novio.

Luego de tres meses viviendo enterrado en un pote de helado, finalmente superas tu última ruptura y decides salir a celebrar tu soltería en tu disco favorita. Luego de tanto sufrimiento, comienzas a divertirte por primera vez en meses y ahí es cuando sucede. Del otro lado de la pista puedes divisar a tu ex novio mirándote fijo con una extraña expresión en su rostro. No se trata del ex novio que estabas tratando de olvidar, sino de tu otro ex. Es así como te das cuenta que el chico con el que tu ex-ex novio está charlando no es otro que tu última pareja. ¡Y están hablando de vos!

La verdad es que ser gay a veces es una porquería. Por suerte, mi ex-novio puede superar estas dificultades con mi otro ex-novio. Pero a mi no me importa. Sinceramente, tengo cosas más importantes de las cuales preocuparme.

 

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