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Joven ecuatoriana, internada a la fuerza por su familia para “curar” su lesbianismo

Fuente: Dos Manzanas

Zulema Constante (izq.) junto a su novia Cinthya.

Zulema Constante (izq.) junto a su novia Cinthya.

 

(Tena) Esta semana salió a la luz la historia de Zulema Constante, una joven ecuatoriana de 22 años que fue internada contra su voluntad, y por su propia familia, en un centro para “curar” su lesbianismo. Allí sufrió malos tratos físicos y psicológicos, de los que afortunadamente ha podido escapar. Por desgracia, su historia no es única en Ecuador.

El 25 de marzo Zulema, estudiante de Psicología a punto de graduarse, contaba a sus padres que era lesbiana y que tenía una novia, Cinthya Rodríguez, de 21 años. Zulema pensó que su familia lo aceptaría de buen grado, pero no fue así. El rechazo fue inmediato. De nada sirvió que una psicóloga clínica les explicara que la homosexualidad no es una enfermedad y que debían trabajar en aceptarla. A raíz de aquello Zulema abandonó el hogar familiar para irse a vivir con su novia.

El 17 de mayo, sin embargo, aceptó una invitación de su familia a almorzar “para arreglar las cosas”. Ese día Zulema era secuestrada. “Salía de mi trabajo y dos hombres me tomaron a la fuerza para meterme a un carro, mi papá observaba y repetía: todo es por tu bien mijita”, cuenta la propia Zulema, que permaneció esposada durante las varias horas que duró el viaje a la denominada Comunidad Terapéutica Femenina Esperanza, en la localidad de Tena (provincia de Napo). Allí permaneció 21 días durante los que sufrió maltrato físico y psicológico.

“Me recibieron unas chicas uniformadas en una capilla y me dijeron que estaba prohibida la fuga, el robo y ser lesbiana”, cuenta Zulema. Le asignaron una vigilante, otra chica internada, y le restringieron la comida, que según cuenta estaba además en mal estado de conservación. “Las papas venían con gusanos y a eso ellos le llamaban carne”, recuerda Zulema, al igual que los 5 segundos que le daban para ir al baño, siempre con la puerta abierta. Con Zulema, en el centro había 9 internas, 5 de ellas menores de edad. El maltrato psicológico era constante, según cuenta. La sometieron a supuestas terapias de grupo donde la forzaron a tratarse como alcohólica y drogadicta. Continuamente le hablaban de la Biblia y que Dios había hecho al hombre y a la mujer. “Me desvalorizaron, me decían que estaría de 6 meses a un año en el sitio”, relata.

Afortunadamente su novia Cinthya, amigos de la pareja y la Asociación Lésbica Mujer & Mujer se movilizaron y divulgaron su desaparición, hasta el punto de que su familia se comprometió a demostrar que Zulema estaba bien. Para ello la hicieron regresar en un taxi contratado especialmente el 5 de junio. Afortunadamente Zulema se ganó la confianza del taxista, le pidió prestado su teléfono móvil y pudo entablar contacto con su novia. “El taxista no tenía mucha información, solo le pagaron por el viaje, por eso pude engañarlo”, comenta Zulema, que ya libre dio a conocer lo sucedido en rueda de prensa junto a su abogada, Silvia Buendía.

La Comunidad Terapéutica Femenina Esperanza ha sido ya clausurada, según ha informado Lía Burbano, presidenta de la Asociación Mujer & Mujer. Pero son numerosas las “clínicas” de este tipo que parecen seguir abiertas en Ecuador.

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