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Teatro: Renée

Por Esteban Rico (SentidoG)

Renée: ambición, engaño e identidad de género.

Renée: ambición, engaño e identidad de género.

Theo Goldemberg, un señor aparentemente muy adinerado, muere dejando una importante suma de dinero y a su personal doméstico desahuciado ante la inminente desocupación. Sin ningún next-of-kin a la vista, la fortuna del finado parece ser la salvación para esa familia conformada por la cocinera, el ama de llaves, el jardinero y el hijo de los dos últimos. Hasta dónde puede llegar la codicia de estos seres miserables y desesperados es el hilo conductor de la excelente obra de Javier Maestro.

La existencia de una viuda de Goldemberg, la supuestamente desaparecida Renée, es el elemento perfecto para elucubrar el engaño y hacerse de la fortuna del fallecido. Blanca, la cocinera dulce y abnegada, sometida por su odiosa hermana Orfidia, la venenosa ama de llaves, son quienes en primera instancia intentan ver la manera de encarnar a la misteriosa Renée ante la dubitativa mirada de Severino, el marido de Orfidia. Como si se tratase de Cenicienta y sus hermanastras, las mujeres comienzan a probarse los zapatos de la viuda y ante la incapacidad de lograr calzar sus pies en ellos es Juan, hijo del ama de llaves y el jardinero, quien consigue dar la talla.

Es así como el joven, con el ambicioso aunque precavido aval de su familia, se convierte en Renée con el objetivo de engañar al abogado encargado de los trámites de sucesión de los bienes de Goldemberg, el ingenuo y servicial Lautaro. Juan se calza los zapatos y los vestidos de la viuda con la comodidad y soltura de quien hubiese usado esas ropas durante toda su vida. Con el fin de conseguir que el abogado caiga en la trampa tejida por su familia, el juego de seducción iniciado por el muchacho tendrá consecuencias inesperadas que hará peligrar ese delgado límite entre la realidad y el engaño.

Renee

La puesta en escena de Renée es imponente, el uso de la profundidad en el escenario del teatro Payró genera esa sensación de caída a un abismo del cual no se vuelve. El trabajo actoral está magníficamente orquestado bajo la batuta de Maestro. Es de destacar el trabajo de Antonia de Michelis como esa esposa, esa hermana y (como diría el recordado Fernando Peña) esa “madre cría-putos” tan cruel como inescrupulosa. El humor negro de la puesta está acentuado por un texto fuerte y con un lenguaje muy rico, muy de la época en la que transcurre la acción.

En Renée se nos muestran las miserias humanas, la desesperación, el instinto de supervivencia, pero también la lucha por la propia identidad, lo difícil que es lograr ser aceptado por ser diferente, por vestir otras ropas, por querer ser otro sexo, otro ser. Habla de una época donde la fortuna de aquel que se atrevía a ser distinto no tenía otro desenlace que la tragedia.

Renée de Javier Maestro
Dirección: Javier Maestro con María Laura Calí, Humberto Costa, Antonia De Michelis, Alejandro Gennuso, Juan Pablo Mathet.
Teatro Payró. Sábados 22.30 hs
https://www.facebook.com/pages/Ren%C3%A9e-La-Obra/284687938332595

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