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El poder de los estereotipos gays

Por Tyler Curry (The Advocate)

Los estereotipos gays usados a favor o en contra nuestra

Los estereotipos gays usados a favor o en contra nuestra

Debo reconocerlo: me encanta Britney Spears. También debo decir que soy miembro del gimnasio más lujoso de la ciudad, y sí, que lo considero mi iglesia. Ah, y después de mi entrenamiento diario en mi gimnasio de lujo mientras escucho a Britney, frecuentemente me aplico una capa de crema autobronceante de una manera no muy discreta antes de vestirme. Y sólo bebo tragos dulces a base de vodka, un montón de ellos.

Ahora, algunos de ustedes pueden considerarme un estereotipo de la cultura gay. Odio estar de acuerdo con ustedes, pero lo estoy. Y no me molesta en lo más mínimo.

Conozco todos los chistes, las etiquetas y los prejuicios que existen acerca de los chicos como yo. Normalmente soy yo quien los aplica. No me siento definido por ninguno de estos gastados arquetipos sólo porque algunos de mis intereses pueden parecer clichés. Son sólo algunos de mis intereses, de los cuales tengo muchos más.

Por el contrario, me gusta discutir, explorar e incluso burlarme de los estereotipos gays, los de mí mismo y los de los demás también. Lo hago porque estos estereotipos son sólo colecciones de características exageradas, no se trata de personas reales. Y cuanto más aprendamos a reírnos de estas caricaturas a las que todos nos parecemos un poco de vez en cuando, más plenamente podremos construir nuestro verdadero carácter.

Por suerte para mí, estoy rodeado de los clichés que muchos hombres gays heteronormativos prefieren negar. Además de mis propias tendencias mencionadas, tengo amigos que abarcan toda la gama de los estereotipos trillados de la cultura gay. A primera vista, pueden parecer o locas bolicheras, u osos y cazadores, o musculocas, o hipsters o yuppies pretenciosos. Pero debajo de estas fachadas de comedia, son personas extremadamente complejas con tantos rasgos poco convencionales como estereotípicos. Más importante aún, estas personas tienen la capacidad de reírse de las dramatizaciones bidimensionales creadas en su imagen, ya que viven en un mundo tridimensional.

Los estereotipos sólo tienen peso para aquellos que todavía se siente definidos por los límites de sus propias categorizaciones. En mi caso particular, al haber salido del closet a la edad de 16 años, tuve un periodo de adaptación social relativamente suave. Fui capaz de encontrar la confianza en mí mismo plenamente como la mayoría de la gente lo hace: en la universidad. Por supuesto, pasé por una etapa en la que mi orientación sexual parecía ser el elemento más definitorio de mi ser. Pero al igual que cualquier otra etapa, la superé. Sin embargo, la confianza en mí mismo fue puesta en tela de juicio una vez más cuando me vi obligado a hacer frente a una segunda barrera de auto-aceptación.

A los 28 años, me enteré que era HIV-positivo. De más está decir que me sentía incómodo con las generalizaciones acerca de los hombres HIV-positivos. Durante los primeros meses después de mi diagnóstico, cualquier mención categórica acerca de las características de una persona con HIV me dolía como la mierda.

Es una pérdida de tiempo tratar de disipar las mentiras que rodean los estereotipos que parecen atrapar a algunos hombres homosexuales. Nadie que sea culpable de perpetuarlos prestará atención alguna. Sólo hay una manera de salir de abajo del peso de un estereotipo, no importa cuál sea: vivir una vida auténtica y en voz alta. Esto ayuda a destruir los estereotipos. Como un hombre HIV-positivo, sabía que la única manera de superar esos encasillamientos internalizados era hablando acerca de quién era yo, con mi diagnóstico y todo. Fue así entonces como fui capaz de salir de abajo de ese gran signo más, para renacer como yo mismo otra vez. Y al igual que dijera Britney alguna vez: “yo soy más fuerte que ayer”.

Como hombres gays, no debemos tratar de distanciarnos de algunas de las características que nos definen que son tan coloridas y diversas como la bandera que nos representa. Cuando uno es honesto y no pide disculpas por lo que es, le quita la capacidad a los otros de que lo definan. No importa si estos rasgos nos representan o no. El crecimiento de una comunidad se logra aceptando nuestras diferencias y viéndonos a nosotros mismos como iguales en nuestras complejidades e individualidades dentro de nuestros estereotipos compartidos. Como grupo de gente que sigue enfrentando la adversidad, los prejuicios y el miedo, debemos esforzarnos por reírnos entre nosotros tanto como nos sea posible.

Si logramos apropiarnos de los estereotipos que nuestros adversarios tratan de usar en contra nuestra, lograremos confundirlos. Y eso, mis amigos, es la verdadera comedia.

 

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